Por Juan Andrés QuezadaDescifrando a Kast: Las historias detrás de su primer gabinete
Ignorando varias “reglas políticas” que parecían inamovibles, el presidente electo anunció la noche del martes a un heterogéneo equipo de ministros, que fue adelantando a goteo en distintas actividades. Aquí la historia de cómo fue escogiendo a sus 24 colaboradores.

La noche del martes, a la misma hora que José Antonio Kast anunciaba su gabinete en calle La Castellana Norte, unas cuadras más abajo -por Av. Apoquindo- el grupo Quiñenco celebraba los 10 años de la fusión entre la Compañía Sud Americana de Vapores y Hapag-Lloyd, una de las mayores navieras del mundo.
En este último evento, en un salón del Hotel Hyatt Centric, había una silla vacía en la mesa principal: la del histórico gerente del holding, Francisco Pérez Mackenna, quien a esa hora era nombrado como futuro canciller.
A mediados del año pasado, cuentan fuentes del mundo empresarial, Kast invitó a una reunión al hombre de confianza del grupo Luksic. Hablaron sobre políticas públicas y coincidieron en los diagnósticos y en lo que había que hacer. Fue el comienzo de varias reuniones que se mantuvieron en privado hasta la noche del 14 de diciembre, cuando “Pancho Pérez” -como le dicen sus amigos- apareció en la celebración del triunfo, en la sede del Partido Republicano.
Entre la primera y segunda vuelta, cuentan las mismas fuentes, Kast le preguntó al ingeniero comercial si estaría disponible para ser su ministro de Relaciones Exteriores. Su diseño, le explicó, sería muy diferente al tradicional, con un enfoque en atraer inversión extranjera al país.
El jueves, Pérez se despidió de los ejecutivos principales de Quiñenco en una cena en el Club 50, en el barrio El Golf.
Horas después de su contundente triunfo, Kast llegó a La Moneda a reunirse con el Presidente Gabriel Boric, junto a Claudio Alvarado (UDI), Jorge Quiroz (Independiente) y María Jesús Wulf (Partido Republicano). El gesto los dejaba prácticamente ungidos en las carteras de Interior, Hacienda y Desarrollo Social, respectivamente.
De esta particular forma, Kast comenzaba a develar a su equipo, uno que eligió como un traje a la medida bajo un criterio de amplitud política, con una mayoría significativa de independientes y sin el tradicional cuoteo de los partidos.
“Si le resulta, Kast y sus asesores más cercanos serán unos genios. De lo contrario, deberá hacer cambios tempranamente”, advierte un dirigente de la derecha.

La teleserie Quiroz-Daza
A mediados de julio de 2025, cuando asumió como coordinador de su equipo económico, Quiroz le planteó al entonces candidato que, de llegar a La Moneda, sólo estaba dispuesto a ser su ministro de Hacienda.
Su oficialización, sin embargo, recién se produjo el 6 de enero, en una cita del mandatario electo con la plana mayor de la multigremial empresarial CPC. A partir de entonces, le dio plenos poderes para que escogiera a sus pares de Economía, Trabajo, Minería y Medio Ambiente. El único nombre que Kast le impuso fue el de la senadora saliente y actual presidenta de Demócratas, Ximena Rincón, quien será ministra de Energía.
En los 23 días que trascurrieron entre la victoria republicana y su ratificación, Quiroz debió sortear el último escollo: una soterrada arremetida en su contra de muchos economistas locales y algunos miembros del círculo de Kast que veían a José Luis Daza con mejores credenciales para llegar a Teatinos 120. Pero Kast ya había resuelto que Quiroz ocuparía Hacienda y en su visita a Buenos Aires, el 16 de diciembre, le ofreció a Daza un triministerio de Economía, Energía y Minería.
Quienes conocieron de cerca el tira y afloja entre Quiroz, Daza y Kast, señalan que fue una verdadera “teleserie”. El viceministro de Economía de Argentina vino a pasar las fiestas de fin de año a Chile junto a su familia, dispuesto a recibir una oferta final de Kast. Por esos días, se reunió a solas con Quiroz, quien le habría señalado -cuentan quienes conocieron de ese encuentro- que él sería el jefe económico del próximo gobierno y que los ministros bajo su alero debían reportarle a él. Tras ello, Daza, incómodo con el diseño, se reunió con Kast, antes de regresar a Buenos Aires, donde finalmente se quedó.
La presentación en sociedad de Quiroz fue el jueves 8 de enero, en un seminario en Icare, donde Kast, al momento de las preguntas, lo invitó a subir al escenario. “Aquí está el experto”, dijo ante los empresarios y hombres de negocios más importantes del país, dejando entrever que él daría libertad de juego a sus equipos.
El semillero republicano
Al día siguiente, Kast ungió a Wulf durante una visita al Mercado Central de Santiago. La socióloga de la UC y subdirectora de Acción Republicana había manifestado dudas de asumir un ministerio, no por sus capacidades -que todos destacan- sino por su bajo perfil y por temas familiares. Sin embargo, bastó una foto de ambos esa tarde almorzando pescado y mariscos junto a dirigentes sociales, para que fuese su tercera ministra confirmada.
La cuarta confirmación también provino de la campaña de Kast y se produjo a través de una historia publicada en Instagram. El 30 de diciembre, semanas antes de que Kast lo oficializara como ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, llegó a las oficinas de Copsa, donde se reunió con su presidenta, Gloria Hutt; Carlos Cruz, en representación del Consejo de Políticas de Infraestructura y Alfredo Echavarría, de la Cámara Chilena de la Construcción. Tras la cita, la foto de los cuatro fue publicada en redes sociales.
Por esos días, Arrau, con la venia de su jefe, fichó a Louis de Grange, como su par de Transportes, quien comenzó a trabajar con él, pero sólo fue confirmado en su cargo la semana pasada.
Desde su estreno en sociedad, en el primer debate presidencial en Chilevisión, la periodista Mara Sedini siempre fue la carta de Kast para la vocería de gobierno. Le dio confianza, pidió a Cristián Valenzuela apuntalarla y, al mismo tiempo, respetó sus ideas propias (ella es agnóstica) y le dio libertad para continuar -durante la campaña- con sus espacios en Radio Agricultura.
Tras ser electo, varios advirtieron a Kast que la falta de experiencia política podría ser un handicap, pero la influencer fue una de las primeras en instalarse en “La Moneda chica”.
“¿Por qué Cata Parot?”
A su ministra de Ciencia, Ximena Lincolao (Ind.) también la ungió en una actividad. La mañana del 12 de enero, Kast ingresó junto a ella al Salón de Honor del Congreso en Santiago, para participar en la inauguración del Congreso Futuro y los presentes, ligados al mundo científico, entendieron que la chilena-estadounidense de origen mapuche sería su ministra.
Lincolao había llegado a Chile dos días antes del evento, pero desde hace varias semanas había sido contactada por el presidente electo, a quien había conocido cinco años antes en Washington, al ser la anfitriona de una reunión del entonces candidato con estudiantes chilenos de postgrado en ese país.
Tras el triunfo del Rechazo en el plebiscito constituyente de 2022, Kast y sus asesores leyeron el resultado como un reordenamiento del electorado hacia el orden, la estabilidad económica y la seguridad.
En ese ambiente posplebiscito y ya masticando la idea de ir por una tercera aventura presidencial, el líder republicano comenzó, en reserva, a buscar acercamientos con gente de la ex Concertación que había estado en contra de la propuesta de nueva Constitución. Uno de ellos fue el exministro de los gobiernos de Lagos y Bachelet, Jaime Campos, a quien había conocido en su calidad de diputado.
En su campaña de primera vuelta Kast se reunió -en la casa del exministro Sergio Jiménez- con una veintena de históricos militantes del Partido Radical, disidentes a la actual conducción, que apoyaba a la candidata oficialista, Jeannette Jara.
“Don Jaime”, le dijo Kast al momento de darle la mano a Campos, dejando en evidencia, según relata uno de los presentes, una cierta complicidad entre ambos.
Días después de la primera vuelta, Campos -en una carta en El Mercurio- llamó a votar por Kast y criticó la decisión de su partido de sumarse a una candidatura comunista.
Tras ser electo, Kast le preguntó a Campos si estaba a dispuesto a ser su ministro. “Por supuesto”, le respondió el radical, quien tras el ofrecimiento partió a Barcelona a visitar a su hija Sofía y regresó el lunes pasado para asistir al anuncio del gabinete, donde volverá a ocupar la cartera de Agricultura y ser el único representante de la Masonería, dándole sustento al sello de “unidad” que busca imprimirle el exdiputado a su administración.
Al igual que Campos, Judith Marín (PSC) y Catalina Parot (Ind.) fueron dos ministras que Kast tenía anotadas en su libreta antes de ganar la elección y que ocuparán los ministerios de la Mujer y Bienes Nacionales, respectivamente.
La secretaria general del Partido Social Cristiano, evangélica y de sólo 30 años, fue clave en la decisión de su partido para respaldar su candidatura.
“¿Por qué Parot?”, le preguntó a Kast un presidente de partido. “Ella renunció a RN y luego a Evópoli”, agregó. El presidente electo asintió con un gesto corporal y se guardó la respuesta.
Kast tenía grabado en su mente su primera campaña parlamentaria en 2001, cuando la abogada y dirigenta de RN estuvo dispuesta a ser su compañera de lista en la entonces Alianza por Chile, alejando la posibilidad de un posible doblaje de la Concertación.
En momentos del binominal en que la verdadera competencia estaba al interior de los pactos, ambos hicieron una campaña de mucho esfuerzo y fair play.
Además de ello, Kast valora especialmente el esfuerzo de vida de Parot, quien a los seis meses de edad sufrió una poliomielitis que la dejó con una discapacidad en sus piernas, que la obliga hasta hoy a usar como apoyo un par de muletas.

La presión contra Chomali
Otra gran sorpresa del gabinete fue la doctora May Chomali, en Salud, una reconocida experta en salud pública cercana a las ideas de la centroizquierda.
Su nombre fue recomendado a Kast por el exsuperintendente de Salud de los gobiernos de Lagos, Bachelet y Piñera, Manuel Inostroza (DC), actual decano de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián.
Tras recibir argumentos a favor y en contra -entre ellos, que no había sido parte del equipo de Salud de Matthei ni de él-, Kast se reunió a solas con la médica cirujana de la U. Chile, el 30 de diciembre. El match entre ambos se produjo tras una larga y sincera conversación.
El 6 de enero apareció su nombre en la prensa provocando una soterrada tormenta en el mundo de la salud ligado a la derecha, que comenzó a presionar -a través de los partidos- para que no fuese ratificada.
Pero Kast hizo oídos sordos, dando otra señal de autoridad. “Nuestro gabinete es un gabinete que no obedece a cuoteos, no obedece a imposiciones, ni tampoco a presiones, y eso queremos mantenerlo así”, dijo el miércoles en un seminario organizado por Clapes UC.
Aparte de su trayectoria confluyeron otros factores en su favor, cuentan fuentes que conocieron estas tratativas, entre ellos, ser hermana del arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali y pertenecer a la colonia palestina, la que ha hecho llegar su malestar por los gestos del futuro mandatario a la comunidad judía.
La designación del arquitecto Iván Poduje (Independiente) en Vivienda también respondió a su activo rol en la campaña y sacó chispas tanto en el oficialismo como en la oposición. A su pasado laguista se sumaba una serie de polémicas con actuales parlamentarios y duras críticas al gobierno de Boric que le podrían pasar la cuenta. Ello, además de la falta de un partido que lo apuntalara, como lo ha hecho el PS al actual titular de la cartera, Carlos Montes.
También sorprendió María Paz Arzola (Independiente) en Educación, quien llegó a la nómina a través de Sebastián Figueroa, hombre de confianza de Kast que había dirigido la comisión programática sobre el tema. La economista de LyD de 39 años ha sido una dura opositora del actual titular de Educación, Nicolás Cataldo (PC) y de sus iniciativas como el FES o la reactivación educativa.
Quien no corrió la misma suerte, y quedó en el camino, fue el periodista Guillermo Turner, a quien el hombre de confianza de Kast, Alejandro Irarrázaval, había recomendado en Defensa. Tras resistir la fuerte presión contra Chomali, el mandatario electo optó por designar a un ministro con más más tonelaje político: el abogado Fernando Barros.
Irarrázaval también fue el artífice de que llegara otra ministra: Francisca Toledo, investigadora de LyD que se incorporó al equipo del futuro jefe de asesores después del balotaje.

Algunos que prefirieron pasar
Con o sin querer, Kast transformó la elección de su primer gabinete en una especie de reality show, en que diariamente aparecían nombres en la prensa, algunos llegando de incógnitos a la casona de La Gloria y días después siendo confirmados o eliminados. Algunos fueron bajados de forma brutal, como fue el caso de del titular de Minería, Santiago Montt.
El gerente general de la minera Los Andes Copper asistió al primer encuentro del gabinete con Kast el martes en Espacio Riesco. Sin embargo, tras participar en la primera parte, en que cada ministro se presentó, se hizo un break y luego no apareció más. Fue el comidillo de esa calurosa tarde.
A través de un comunicado, su nominación había sido informada por la minera, antes de su ratificación -con cuñas incluidas de Montt- lo cual molestó al gobernante electo y gatilló su salida.
Pero mucho antes de ese impasse, se fueron conociendo nombres de varias personas que habían preferido “pasar” por distintos motivos, desde familiares, económicos y de índole personal.

Quizás el más bullado fue todo lo que rodeó a la designación de su ministro de Seguridad. Cercanos a Kast explican que la decisión se demoró pues tardaron en resolver cuál sería el perfil del cargo, si uno técnico o político, y si enfocado a la prevención o más bien a la persecución. Sobre la mesa hubo varios nombres, pero el que fue una clara opción fue el senador electo por La Araucanía Rodolfo Carter. El 14 de enero, tras una reunión con Kast en “La Moneda chica”, en la que ambos plantearon sus dudas en torno a la idea de que el exalcalde entrara al gabinete sin siquiera haber tocado el Senado, el presidente se decantó por otra fórmula.
Al recibirlo esa tarde, Kast ya tenía anotado en su libreta el nombre de la fiscal de Tarapacá, Trinidad Steinert, cuya nominación se conoció horas antes de la presentación del gabinete.
La abogada de la U. Central llegó a la nómina de Kast calificada como su “gran jugada” en el gabinete, incluso alabada dentro del oficialismo. Su nombre llegó a través del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien la conoció siendo diputado y mantuvo un vínculo con ella mientras fue profesor de Derecho de la USS.
Deportes también fue otras de las carteras que se discutió por la prensa. Desde un comienzo, Kast tenía definido que el ministerio lo debía encabezar un deportista destacado. Le ofreció el cargo a Francisca Crovetto, campeona olímpica de tiro skeet en París 2024, la que lo descartó. Finalmente fueron los senadores Sebastián Keitel (ex Evópoli) y Luciano Cruz-Coke, quienes le recomendaron el nombre de Natalia Ducó, la atleta especializada en el lanzamiento de bala. Cruz-Coke también fue quien amarró la llegada del diputado Evópoli Francisco Undurraga a Cultura.
Ricardo Irarrázabal, exsubsecretario de Medio Ambiente y a quien se le dio por seguro en esa cartera, finalmente descartó la opción. “Él tiene nueve hijos y otras responsabilidades y el sueldo de ministro no le alcanzaba”, cuenta una fuente.
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