Por David TralmaEl plan de Boric para sus últimos 67 días en La Moneda
Defender y relevar la reforma previsional, giras regionales e intentar instalar que entregarán al país mejor de lo que lo recibieron son parte de los ejes del diseño del mandatario para sus últimos días en Palacio. En paralelo ha analizado la derrota electoral de las presidenciales y evalúa asistir a un cónclave oficialista en enero.

“Tendré que buscar un arriendo”. Ese comentario, a modo de broma, ha lanzado el Presidente Gabriel Boric a su núcleo más cercano durante los últimos días. Y es que el Mandatario ya está pensando qué hará a partir del 11 de marzo, cuando deje el poder y le traspase la banda presidencial a José Antonio Kast.
El Jefe de Estado pretende dejar su residencia en el barrio Yungay, donde ha vivido tras su triunfo en la elección presidencial de 2021, para irse a su nueva casa en la comuna de San Miguel. Sin embargo, ese lugar aún se está acondicionando para recibirlo junto a su pareja, Paula Carrasco, y su hija, Violeta, y esos arreglos, calculan en su entorno, estarán terminados tiempo después del cambio de mando.
Una situación que pone una incógnita sobre su futura residencia mientras se habilita su casa.
Junto con las decisiones más operativas de su futuro, Boric también ha comentado detalles más íntimos sobre lo que espera hacer una vez que deje La Moneda. Por ejemplo, su intención de ser padre una vez más.
En paralelo, el Mandatario ya tiene planeado lo que serán sus últimos 67 días a cargo del país. Así, les ha insistido a sus ministros en que deben gobernar “hasta el último momento”.
El foco principal será, agregan en su círculo, la implementación de la reforma de pensiones, lo que apuestan que sea el principal “legado” de Boric.
En La Moneda preparan su último gran despliegue de gobierno, el que enfocarán en los beneficios de la iniciativa con la creación del Seguro Social Previsional. Este, a su vez, erige otras dos ayudas: la compensación por diferencias de expectativa de vida (CEV) y el aumento por años cotizados (BAC).
El “legado”
Si bien la reforma previsional es lo que La Moneda busca defender con más fuerza en lo que queda de administración, Boric también pretende destacar lo que consideran como otros logros del Ejecutivo. En ese listado está la reforma de 40 horas laborales, el alza del sueldo mínimo, el royalty minero, la ley “Papito Corazón”, el Copago Cero, la creación del Ministerio de Seguridad y la ley de permisos, entre otras.
A estas medidas, creen en La Moneda, se pueden sumar iniciativas como el fin del Crédito con Aval del Estado, eutanasia y la ley de sala cuna. Ninguna de ellas, sin embargo, ha sido aprobada en el Congreso. Por lo mismo, no creen que tenga el mismo impacto que la reforma de pensiones, por lo que esta seguirá siendo la más simbólica de la gestión Boric en los últimos días del gobierno.
Dentro de Palacio existe una coordinación interministerial entre distintos personeros de gobierno, los que se encargan de planificar la defensa del legado de esta administración en los últimos días. En ese grupo están los ministros del Interior, Álvaro Elizalde; de la Segegob, Camila Vallejo; los asesores de la Presidencia, Carlos Durán y Aisén Etcheverry, y el director de la Secretaría de Comunicaciones, Pablo Paredes. Todos con oficina en La Moneda.
Ellos han tomado mayor relevancia en las decisiones de Boric en su recta final. Esto, por sobre el comité político de ministros, que se reúne cada lunes, al cual asisten Adriana Delpiano, de Defensa; Antonia Orellana, de Mujer; Macarena Lobos, de la Segpres, y Nicolás Grau, de Hacienda.
El grupo de personeros que rodea al Mandatario también alista el relato de salida que buscarán instalar en los últimos días y que reforzarán estando fuera del gobierno: que el Chile que recibieron de Sebastián Piñera era peor, en términos de cifras económicas y en seguridad, al que le van a entregar a José Antonio Kast.
Este relato va en línea con el concepto de estabilidad que han buscado reforzar en los últimos meses. Sin embargo, también choca directamente con el discurso con el que Kast ganó las presidenciales, que giró en relación a sus críticas a la actual administración y a la idea de llegar a La Moneda con un “gobierno de emergencia”, lo que esperan en el entorno de Boric genere futuros enfrentamientos entre la gestión entrante y la saliente.
Estas diferencias, en todo caso, buscarán ser evitadas desde el gobierno de Boric, donde solo saldrán a responder en caso de que algunas de sus medidas consideradas emblemáticas se vean en riesgo o si es que son emplazados directamente. Hasta ahora, el único momento donde ambos sectores se han enfrentado fue en torno a la denominada “ley de amarre”.
En ese contexto, figuras como Elizalde y el exsenador Claudio Alvarado, ambos a cargo del proceso de traspaso presidencial, han salido a defender las posturas de sus sectores: el de Boric, sobre que todos los asesores de confianza renunciarán el 11 de marzo, y el de Kast, respecto de una supuesta intención de mantener a “operadores” en el aparato del Ejecutivo.
Más allá de posibles disputas y la defensa del legado, el Presidente también pretende realizar una última ronda de giras regionales. En ese sentido, el mandatario tiene contemplado como opciones viajar a Atacama, Llanquihue, Chiloé y la Isla de Pascua. Esta última es visitada por tradición por los distintos jefes de Estado, algo con lo que Boric aún no ha cumplido.
En su equipo siguen afinando las salidas a terreno del Presidente, las que, hasta ahora, no contemplan ninguna visita internacional. Lo único claro en Palacio es que Boric quiere mostrarse como un presidente activo hasta el último día.
Respecto de la relación con su sector, el Jefe de Estado si bien ha sido distante de los partidos políticos que sustentan su coalición -ya que conversa con mayor frecuencia con las timoneles del FA y el PS, Constanza Martínez y Paulina Vodanovic, respectivamente-, lo cierto es que en los últimos días se ha contactado con mayor frecuencia con algunos liderazgos del oficialismo para conversar sobre el futuro del sector y para analizar la derrota presidencial de Jeannette Jara en segunda vuelta.
Sin ir más lejos, el presidente del PPD, Jaime Quintana, llegó hasta el Palacio de La Moneda el martes 23 de diciembre pasado, para reunirse con él. Ahí, según quienes supieron de la cita, abordaron el fracaso presidencial y los desafíos del sector.
También hablaron del futuro y del rol que espera tener Boric en su calidad de expresidente. Ahí, de acuerdo a las mismas versiones, el mandatario le transmitió que quiere seguir aportando y entregando su opinión sobre las distintas materias.
Al margen de eso, en el oficialismo algunos transmiten que Boric quedó “al debe” en lo que aspiraba fuera uno de sus “legados”: una gran coalición de izquierda, la que, hasta ahora, ha enfrentado dificultades tras la derrota de Jeannette Jara en la segunda vuelta presidencial.
El mismo Quintana señaló hace unos días, en entrevista con La Tercera, que “el Presidente estaba gobernando, estaba encima de muchos temas al mismo tiempo, pero tal vez su gobierno, no él, pero su gobierno también pudo dejar más encaminado un proceso de coalición (...). Algo faltó ahí”.
Por lo pronto, los partidos están organizando un gran encuentro para enero, para analizar el futuro del sector. Hasta ahora, eso sí, Boric no ha confirmado su asistencia.
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