Día de la Mujer

Ena von Baer: “Las mujeres de izquierda están siendo miopes, arrogantes y egoístas”

Jefa de comité de senadores UDI cuestiona “instrumentalización” de la causa feminista, y han traído a dichas demandas “el lenguaje de la lucha de clases”.


Ad portas de debutar en el comité político ampliado como nueva jefa del comité de senadores de la UDI, Ena von Baer se declara feminista, “muy feminista”. Pero solo si aquello se traduce en la búsqueda de consolidación de derechos para las mujeres, sin un lenguaje de “lucha de clases” y sin destruir instituciones sociales como la familia, algo que –a su juicio- está presente en la forma como sectores de izquierda han buscado “instrumentalizar” esta causa.

Ante una nueva conmemoración del día de la mujer, ¿cómo observa la serie de actividades que se ha convocado?
Nosotros hemos avanzado como sociedad en ampliar los derechos de la mujer, pero nos falta muchísimo todavía. Tenemos que generar y empujar cambios culturales para que las mujeres realmente puedan cumplir con sus sueños, y también tenemos que provocar cambios legales, por lo tanto, tenemos que trabajar todas unidas. Para eso, la conmemoración del día de la mujer me parece tremendamente relevante, porque pone esta temática en la discusión pública y le inyecta energía a que ampliemos los espacios para la mujer, lo que muchas veces es difícil y es lento. Estas actividades y poner el tema en el tapete contribuye a generar los cambios.

¿Usted participó de la marcha convocada en su región?
Respeto a aquellas que quieren manifestarse, es un derecho en democracia, pero no me sentí convocada como mujer a la marcha del 8M, porque el petitorio, desde mi perspectiva, tiene muchos temas que no guardan relación con la causa. Si a mí me dicen que para participar en una marcha a favor de las mujeres tengo que estar de acuerdo con el aborto o la “desmilitarización del Wallmapu”, lo que veo es una instrumentalización de la izquierda de la temática de la mujer, me parece que la misma convocatoria busca ser excluyente.

Hace unos días, la ministra Isabel Plá planteó que la huelga convocada “pareciera ser una plataforma más bien de articulación de un sector de la oposición frente al gobierno del Presidente Piñera”. ¿Comparte ese análisis?
Creo que tenemos que separar las cosas. Estamos viviendo un momento histórico, con una demanda social de parte de las mujeres para ampliar sus derechos. Sin embargo, siento que hay un grupo de mujeres de izquierda que han buscado instrumentalizar este movimiento para empujar demandas que son de su ideario político, y uno lo nota en los planteamientos y en el lenguaje. Aquí se ha traído hacia la causa de la mujer el lenguaje de la lucha de clases, ya no en contra de la burguesía, sino en contra de los hombres. Es un lenguaje agresivo que no comparto, porque creo que tenemos que ampliar los derechos de la mujer, pero no en contra de los hombres, sino con los hombres; no en contra de la sociedad, sino en conjunto con la sociedad. Para lograr la equidad de género no es necesario destruir todas las estructuras de nuestra sociedad, sino que tenemos que ir cambiándolas.

Una de las demandas que incorpora la convocatoria es el anticapitalismo. ¿Cuál es su análisis sobre ese punto?
Estoy convencida que las ideas de la libertad, la democracia, la igualdad de oportunidades, la economía social de mercado son las que han impulsado la ampliación de los derechos de las mujeres. Por tanto, son las ideas de la centroderecha las que más les han ayudado a las mujeres a ampliar sus derechos.

Las mujeres en política son un porcentaje minoritario. Pese a que se opuso a la ley de cuotas, ¿no le parece que ha contribuido a aumentar esa participación?
En un principio, estaba en contra de la ley de cuotas porque no quiero que me den espacios por ser mujer, sino por mis capacidades. Sin embargo, he visto que es más difícil de lo que yo creía ir teniendo esos espacios, y la ley de cuotas hace que el proceso se acelere. Entre los cambios que tenemos que generar hay cambios legales, pero también un fuerte cambio cultural. También hay que ocuparse; nosotros en la UDI tenemos una presidenta mujer y en mi región, la presidenta regional es mujer y tenemos más seremis mujeres que hombres. Eso significa que cuando uno ocupa espacios de poder, puede también generar espacios para más mujeres. Es por eso que a mí me violenta que haya mujeres que no vean que estamos en un momento histórico para que, entre todas, empujemos ese cambio cultural y, al revés, instrumentalizan políticamente este momento.

¿Cómo se manifiesta esa instrumentalización?
Me parece increíble que, en vez de estar discutiendo cómo avanzamos en derribar los obstáculos que tenemos como mujeres, la discusión durante esta semana sea quién es más feminista o quién es realmente feminista, o que haya descalificaciones de mujeres hacia mujeres porque piensan, en temas que no tienen que ver necesariamente con las mujeres, de una manera distinta.

¿Quién es responsable por eso?
Hay un sector político que, de manera totalmente oportunista, quiere capturar, encapsular y segmentar este movimiento. El objetivo del movimiento feminista de izquierda, más que impulsar realmente los derechos de las mujeres, es instalar que la izquierda es la única que impulsa las temáticas de mujer. Si fueran honestas, las mujeres de izquierda tendrían que reconocer que eso es mentira, porque todas las mujeres estamos buscando ese cambio cultural y, más que una disputa política, mi llamado es a que trabajemos unidas. Creo que las mujeres de izquierda están siendo miopes, arrogantes y egoístas con mujeres que hoy sufren, y sobre todo están siendo elitistas. Nuestro problema no está en las otras mujeres; nuestras dificultades están en una sociedad que tiene que cambiar, no disputando quién es más o menos feminista.

Uno de los debates que se ha generado por estos días es si es posible ser feminista y ser de derecha. ¿Cuál es su apreciación al respecto?
Depende de cómo definamos feminismo. Si es que el feminismo se define desde una mirada de lucha de clases, en contra de los hombres o busca destruir las instituciones que tenemos en la sociedad, como la familia, entonces derechamente no soy feminista. Pero si la definición de feminismo es querer ampliar los derechos de las mujeres, lograr una real igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y conseguir que las mujeres puedan tener espacios en todas las áreas de la sociedad, entonces sí soy feminista y soy muy feminista.

¿Cuál es su evaluación de la forma en que el gobierno ha abordado la agenda de mujer?
Creo que la ministra Plá ha hecho un trabajo brillante. La mayoría de las mujeres lo que queremos es que no haya violencia contra las mujeres, y esa es una causa que se ha invisibilizado en las demandas de los movimientos de izquierda. Esa sensibilidad mayoritaria la ha recogido muy bien la ministra Plá y ha impulsado proyectos como el derecho de la mujer a una vida libre de violencia o respecto de la dependencia económica de muchas mujeres, que les impide romper con los círculos de violencia.

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