Los datos que permitirán entender los resultados del plebiscito

Foto: Luis Hidalgo (AP)

¿Habrá o no alta participación, y cómo se define este criterio? ¿Pesará el Covid-19 en la concurrencia a las urnas y los eventuales resultados? ¿Y se reflejará finalmente la tendencia de “voto generacional” que marcan las encuestas? Todas son interrogantes que comenzarán a ser resueltas en unas horas. Ésta es la guía para leer los números que dejará el referéndum nacional.




1. ¿De qué hablamos cuando hablamos de alta participación?

Las filas en las primeras horas de la elección han sido protagonistas y pusieron en el centro uno de los grandes temas del plebiscito: cuánta gente finalmente participará en el proceso, más allá de qué opción gane. A inicios de año se preveía que la convocatoria iba a ser masiva; sin embargo, luego de la aparición del Covid-19 y el aplazamiento del referéndum de abril a octubre, se abrió un espacio de mayor incertidumbre.

¿Pero cómo se sabrá si la participación realmente fue muy masiva? Para empezar, se ve difícil que cualquier votación supere en porcentaje a la del plebiscito del Sí y el No en 1988: allí participó el 93,9% de la población en edad de sufragar, un récord que ha permanecido inalterado desde entonces. Sin embargo, la elección de hoy día sí podría ser porcentualmente la más concurrida en una década, considerando que apenas en un comicio votó más de la mitad del padrón: la primera vuelta presidencial de 2013 (50,9%).

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De hecho, hace casi quince años que ninguna elección supera el 60% de participación del total de la población, siendo la última el balotaje presidencial en enero de 2006 (63,1%), un momento en que además regía otro sistema para sufragar: el de inscripción voluntaria, pero con votación obligatoria para siempre si alguien decidía registrarse. ¿La cifra de participación más baja? Las municipales de 2016, donde sólo votó el 35,8%.

En cuanto a números, tradicionalmente una elección con menos de seis millones de votos se ha considerado una de baja participación; si, por el contrario, participan más de siete millones de personas, se estima que la cifra es alta. La elección con más votantes de la historia es una de 27 años atrás: la presidencial y parlamentaria de 1993, donde sufragaron 7.383.286 personas. Considerando que casi 15 millones de chilenos están habilitados para votar, si el plebiscito de hoy repite el porcentaje de participación de la segunda vuelta presidencial de 2017 -donde votó el 49% del electorado-, probablemente superará esa cifra; si la supera, se inscribirá con holgura como la con más votantes.

2. El factor del Covid-19

Es un hecho que incidió en la elección, desde el primer aplazamiento hasta un inédito despliegue sanitario en los locales. Pero la verdadera dimensión del efecto que el Covid-19 pueda tener en la elección será compleja de aquilatar. Aunque las cifras han ido mejorando, las restricciones permanecen: de hecho, el 51% de la población está este domingo bajo estado de cuarentena en sus comunas, ya que 112 municipios siguen en las fases 1 y 2, que incluyen limitación de desplazamientos los fines de semana.

Sin embargo, existen algunas correlaciones que pueden complicar la lectura de las cifras. La firma de data science Unholster publicó esta semana un artículo donde analiza diferentes puntos a considerar de cara a la elección. Y en el caso del Covid-19, un cruce de datos realizado por ellos para La Tercera muestra que las comunas actualmente en fase 1 y 2 coinciden en tener mayores tasas de pobreza y hacinamiento, así como menores cifras de escolaridad.

Más aún, esos municipios tuvieron más baja participación en elecciones previas que sus pares de comunas que hoy están en fases 3 y 4: mientras en las que están bajo la cuarentena más estricta votó el 45,64% de las personas en la segunda vuelta 2017, en las que se encuentran en fase 3 lo hizo el 50,51%. Una diferencia de casi cinco puntos porcentuales.

“Se nota que las comunas en fase 3 son más ricas que las otras comunas, por algo están en fase 3. Tanto si lo miras en ingreso como en porcentaje de personas que tiene educación superior”, dice Cristóbal Huneeus, director de Data Science de Unholster.

Por ende, la mejor comparación a realizar es sobre sí mismas: es decir, ver la variación de las propias comunas versus las elecciones previas, y luego mirar si existen grandes brechas entre los grupos. Así se podrá desentrañar, a lo menos en parte, el rol de la pandemia.

3. ¿Una elección generacional?

Lo dicen las encuestas, sin excepción: los jóvenes están mayoritariamente por el Apruebo y en una proporción muy superior a la de los grupos de mayor edad. Sin embargo, hay un elemento que complejiza el análisis. La participación de los menores de 30 años en las últimas décadas ha sido la más baja de todos los grupos generacionales, mientras los mayores de 60 consistentemente mantienen cifras sobre el 60% de participación.

Un análisis del Servel sobre la segunda vuelta de 2017 lo deja plasmado en una cifra. El grupo de edad que más votó fue el de entre 65 y 69 años, con una participación del 67,16%; es decir, más de dos tercios. ¿El que menos lo hizo? Los jóvenes entre 20 y 24 años, con casi la mitad de esa cifra (34,60%).

Sin embargo, los expertos alertan de un “doble efecto” que podría reflejarse hoy. El primero, que la elección de por sí parece haber generado mayor interés del tradicional dentro de los grupos de menor edad, por lo que podría traducirse en un aumento de la participación en ese bloque. Y el segundo, que el Covid-19 ataca de manera mucho más seria a los adultos mayores, por lo que podría ser un incentivo para que votantes de esas edades no vayan a votar o, al menos, que no haya un salto de participación similar al de otros grupos en caso de una elección muy concurrida.

“De acuerdo con el padrón electoral que rige el plebiscito del 25 de octubre, un 51% del padrón son inscritos nuevos y el restante 49% son inscritos antiguos”, dice el análisis hecho por Unholster. “La participación electoral tiene mucho más espacio para crecer entre los inscritos nuevos, es decir, la generación que cumplió 18 años después de 1990, que vio el país crecer y desarrollarse y que decidió no inscribirse”, agregan, poniendo como ejemplo una comuna: La Pintana, donde el 64% de los inscritos son nuevos.

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