Los factores que aplica Piñera para evaluar a sus ministros

Autor: Paula Catena

El jueves pasado, el Presidente realizó cambios de ministros en Educación, Cultura y Medio Ambiente.

Antes del cambio de gabinete, el Mandatario lanzó una pública advertencia a su equipo -mensaje que estuvo acompañado de una definición que tomó junto a su círculo-, con el que reforzó los criterios de evaluación con que mide a las autoridades de su gobierno.


A fines de julio, durante una visita a la localidad de Santa Olga, en Constitución, el Presidente Sebastián Piñera conversó con el ministro de Vivienda, Cristián Monckeberg, sobre un tema que incomodaba al gobierno: las polémicas que se desataron por declaraciones de algunas de las autoridades del Ejecutivo.

En particular, por esos días La Moneda enfrentaba la controversia que se había generado en los días previos por las declaraciones de los titulares de Educación, Gerardo Varela, y de Economía, José Ramón Valente. Mientras el primero recomendó hacer bingos para reparar colegios, el segundo sugirió invertir en el extranjero, dichos que -dicen en La Moneda- terminaron acaparando la atención, opacando la agenda de cada una de esas carteras y desviando el foco del mensaje que quiere entregar el Mandatario.

Así, quienes supieron del contenido de ese diálogo dicen que Piñera, entre otras cosas, le transmitió al secretario de Estado que ya no se aceptarían más errores comunicacionales de parte de las autoridades de gobierno. El mensaje sería clave menos de dos semanas después, cuando el jefe de Estado concretó su primer cambio de gabinete, a casi cinco meses de iniciado su mandato, removiendo a Varela y a la titular de Cultura, Alejandra Pérez.

A esas alturas, el aumento en las exigencias a la hora de evaluar a sus ministros también había sido explicitado al resto de sus secretarios de Estado. Esto, sumado a otros criterios que maneja, junto a su círculo cercano, para determinar no solo el ajuste que hizo el jueves, sino que también para la evaluación que realiza constantemente para analizar la permanencia o salida de miembros de su gabinete durante su mandato.

En La Moneda dicen que los otros criterios son la capacidad de gestión, la coordinación interna, el cumplimiento del programa de gobierno y las buenas relaciones con sus trabajadores y pares del gabinete.

Algunos de esos elementos los transmitió el viernes la vocera de gobierno, Cecilia Pérez, señalando en Mega que “somos evaluados políticamente por el Presidente en tres áreas: gestión; política territorial, es decir, estar cercanos a la ciudadanía, y comunicar nuestro programa de gobierno, lo que estamos haciendo”.

Y añadió: “En esas tres evaluaciones el Presidente conversa con nosotros (…) él determina, como corresponde, cuando tiene que hacer ajustes”.

En el aspecto comunicacional, en el gobierno añaden que se considera no solamente que no haya errores, sino que, además, que el discurso de las autoridades esté en línea con el programa de gobierno, que se debe destacar esa “hoja de ruta” y explicar a la ciudadanía qué acciones se están tomando para cumplir el programa. “No hay que salirse de esa línea”, recalca un ministro.

En el ámbito de gestión, en el Ejecutivo explican que se consideran elementos adicionales, como transparencia, ejecución presupuestaria, el nivel de impulso a los proyectos y, nuevamente, cumplimiento del programa de gobierno.

Además, agregan factores como la relación con los parlamentarios de Chile Vamos y de oposición, y el despliegue que han tenido en regiones.

En el caso de Varela, en el gobierno explican que, inicialmente, su continuidad en la cartera y el hecho de que Piñera haya evitado criticarlo por su polémica frase sobre realizar bingos para reparar colegios, tuvo que ver con las buenas relaciones que tenía con su equipo y con una valoración positiva desde el Ejecutivo sobre su gestión.

Sin embargo, agregan que comunicacionalmente estaba muy debilitado lo que impedía promover la agenda, y se había comenzando a instalar “resistencia” entre los parlamentarios, lo que, a juicio del gobierno, dificultaría sacar adelante los proyectos de ley. Para graficar estos criterios, en La Moneda también ejemplifican con el caso del exsubsecretario de Medio Ambiente, Rodrigo Benítez, cuya salida del gobierno estuvo marcada principalmente por una mala relación interna que tenía con la entonces ministra de esa cartera, Marcela Cubillos, quien el jueves asumió como titular de Educación.

La importancia de todos esos factores para Piñera es clave. Y, en ese contexto, en paralelo con la definición que se hacía al interior de La Moneda sobre los parámetros de evaluación del gabinete para definir ajustes, el propio Mandatario lanzaba una pública advertencia a todo su equipo, lo que marcaría el punto de inflexión que Piñera buscaba instalar. “Permanentemente estoy evaluando la gestión de las autoridades, de los ministros, de los intendentes, de los gobernadores (…), porque un buen Presidente tiene que tener plena conciencia de que tiene que tener un muy buen equipo”, dijo Piñera el lunes 30 de julio durante un recorrido por el Maule, actividad que se produjo a su regreso de una gira a México, donde tuvo que salir a abordar en dos días consecutivos las declaraciones de Varela y también las de Valente.

Aquella vez, además, el jefe de Estado reconoció un hecho que para varios en el oficialismo fue clave en el reciente cambio de gabinete: la baja en el respaldo que ha obtenido en las encuestas. “Estábamos en 54%, ahora en 49%. Espero que la próxima semana se recupere”, comentó ese día respecto a ese factor, que se sumaría a un tema que ahora acapara parte central de la atención del Ejecutivo: el crecimiento económico, su impacto en el empleo y la caída en las expectativas de las personas sobre el progreso económico que el Presidente Piñera promovió en su campaña para retornar a La Moneda.

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