Oficina de Kast en alerta ante riesgo de que Jiles gane presidencia de la Cámara y propine primera derrota legislativa
En vista del sorpresivo alineamiento detrás de la diputada PDG, el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), hizo una ronda de llamadas telefónicas. Uno de los contactados fue el diputado René Alinco, quien le informó que no apoyaría a la carta que levante la derecha. Ahora las miradas están puestas en un grupo de cinco diputados DC que serán dirimentes en la votación de mañana.

Horas críticas y de alto nerviosismo se viven en la Cámara de Diputados y también en la oficina del presidente electo, José Antonio Kast, ante las frenéticas negociaciones que definirá el control de esta rama del Congreso.
Según relatan diversas fuentes parlamentarias, la inquietud llevó a Claudio Alvarado (UDI), futuro ministro del Interior, a realizar una ronda de llamadas telefónicas para hacerse una idea de cómo iban las negociaciones que hasta ayer daban cuenta de noticias negativas para la derecha, en vista del sorpresivo alineamiento de la izquierda y la centroizquierda detrás de la diputada Pamela Jiles (PDG).
Uno de los contactados por Alvarado fue el diputado René Alinco (independiente), quien -según los trascendidos que hay en la izquierda- le informó que no apoyaría a la carta que levante la derecha.
Uno de los argumentos que ha transmitido el legislador patagónico -cuyo voto es uno de los que tiene calidad de dirimente- es que la agenda para favorecer a exmilitares condenados en Punta Peuco, reabrió sensibilidades que hoy hacen imposible que alguien que se autopercibe de “izquierda” pacte con quienes promueven esos proyectos.
Alvarado también llamó a los negociadores de futuro oficialismo, grupo encabezado por el actual presidente de la Cámara, José Miguel Castro (RN), que hasta el cierre de esta edición, seguían confiados en que lograrían retener el control de la corporación gracias a descolgados de la centroizquierda.
A pesar de que las fuerzas que apoyaron la llegada de Kast a La Moneda lograron elegir 76 diputados, es decir, quedaron a dos votos de alcanzar la mayoría, este mediodía la futura oposición (PS, PPD, Frente Amplio, Liberales, PPD, DC y PC) selló un acuerdo con el Partido de la Gente.
En teoría, las bancadas que serán parte de la futura oposición (sumando a los 14 diputados PDG) tendrían 79 votos para elegir a quien ocupará la presidencia y las dos vicepresidencias de la Cámara a partir del 11 de marzo.
Esa elección no solo es clave para la integración de la mesa, quien sea elegido en la presidencia de esta corporación además tiene la potestad para conformar las comisiones legislativas, que incluso, son más gravitantes para acelerar, bloquear o manejar, en general, los ritmos de tramitación de los proyectos de ley.
Para el gobierno de Kast sería no solo su primera derrota legislativa, sino que sería una debacle, ya que la futura oposición quedaría con manga ancha para sacar su agenda y sus iniciativas que incluso no pudieron ver la luz en la administración de Gabriel Boric por bloqueos de la derecha.
Rotación de cargos
De acuerdo, al pacto entre el Partido de la Gente y las bancadas de izquierda y centroizquierda, el primer año de presidencia de la Cámara recaería en Jiles (PDG), quien sería acompañada en la testera por un vicepresidente del comité Independiente PPD (Jaime Araya) y por otro del PS o del Partido Liberal.
El segundo año al mando de la corporación sería para un legislador DC, el tercer año de presidencia sería para un PS y el cuarto año volvería la conducción de la sala a un PDG.
No solo eso, según la plantilla de la negociación, la derecha no tendría casi ninguna presidencia de comisiones (salvo Bombero, Adultos Mayores y Zonas Extremas) y en la mayoría quedaría en minoría.
En las estratégicas comisiones de Hacienda y Trabajo, al menos el primer año el PC quedaría al mando; Economía sería liderada por un PPD; mientras que en Constitución asumiría su titularidad el diputado Jaime Mulet en un cupo DC.
Ese cuadro presenta un panorama complejo para la administración entrante, cuya prioridad legislativa será la agenda económica.
Pese a ello, el diputado Castro mantiene su confianza ante los conteos que exhibe la futura oposición. “Sería cauto, porque los números que tienen ellos no me cuadran. Para mis negociaciones, yo soy más recatado. Con ello, se construyen confianzas y se consiguen mejores resultados”, dijo.
Dudas
Uno de los factores que juega a favor de la derecha sería la ausencia de la diputada Marisela Santibáñez (Ind. PC), quien acaba de someterse a una cirugía por razones de salud y no llegaría a la sesión del 11 de marzo. Ello le restaría un voto a la izquierda.
No sería la única baja. En la DC hay dudas con cinco diputados electos. Hoy la derecha apuesta a dar vuelta algunos de ellos.
“La bancada DC no ha tomado una decisión aún. Los acuerdos a los que llegamos era que íbamos a tener una reunión hoy a las 13.30 horas para tomar una decisión. Probablemente, el diputado Héctor Barría (jefe de bancada) firma un acuerdo a título personal, pero no en representación de la bancada, porque no tiene esas facultades ni ha sido mandatado por la bancada para tomar ese tipo de decisiones”, dijo Jorge Díaz, uno de los legisladores electos de la Falange.
De hecho, Díaz ha sido parte de un equipo negociador paralelo, junto a los diputados Raúl Soto (PPD) y Felipe Camaño (indep. DC), que el lunes en la noche sostuvo una reunión con negociadores de la derecha.
También existe suspenso por los reparos que genera Pamela Jiles en el Frente Amplio y el PC, donde también existe riesgo de descuelgues.
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