Por José Miguel WilsonProvoste y Vodanovic: desconfianzas comienzan a trazar dos caminos opositores para afrontar la megarreforma
Aunque ambas senadoras y sus respectivos comités apunten al mismo objetivo (proteger el financiamiento a políticas sociales), hay una tensión latente. Esta fisura viene desde el "Pacto de las Paulinas", en la que presidenta del PS selló un acuerdo administrativo con la actual titular de la Cámara Alta.

Una nueva señal, de cómo las distintas almas opositoras están encarando un nuevo proceso de negociaciones en torno a la megarreforma, ocurrió este viernes en la mañana.
El Comité Unido, encabezado por las senadoras Yasna Provoste (DC) y Claudia Pascual (PC), emitió un comunicado para fijar una postura antes de la segunda reunión de la mesa de diálogo, que incluye a representantes del oficialismo y la oposición, además del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
“Valoramos la instancia de diálogo convocada esta semana por la mesa del Senado en torno al proyecto de reforma tributaria enviado por el Ejecutivo... Creemos que los grandes acuerdos que Chile necesita se construyen conversando, con responsabilidad y con la vista puesta en el país, no en el cálculo político de corto plazo.... Sin embargo, tras una primera sesión de trabajo, es nuestro deber informar a la ciudadanía con la misma franqueza con que hemos concurrido a esta mesa: la apertura mostrada por el Gobierno hasta ahora ha sido parcial y no aborda el núcleo del problema", dice la declaración colectiva que incluye solo a la DC, el FA, el PC y la Frevs.
Esa bancada es distinta a la que conforman el PS, el PPD y el Partido Liberal (el Comité Socialismo Democrático), que ya el miércoles ya había adelantado su propia postura.
Tras la mesa de diálogo que logró instalar la titular del Senado, Paulina Núñez (RN), el miércoles pasado, la senadora y presidenta del PS, Paulina Vodanovic (integrante del Socialismo Democrático), concedió un punto de prensa solitario para relatar los avances de aquel primer encuentro.
Aunque a la reunión también concurrieron las senadoras Provoste (DC) y Pascual (PC), ellas optaron por abandonar la cita sin hacer declaraciones.
Ese sutil gesto público ya comenzaba a dar cuenta de que las estrategias de los dos grupos parlamentarios de la oposición estaban tomando caminos, al menos, paralelos, aun cuando todavía no sean contradictorios.
Acciones colectivas y particulares
Si bien en horas de la tarde los dos comités opositores intentarán llegar con propuestas consensuadas para corregir la iniciativa gubernamental, esa tarea se está haciendo más compleja.
En el mismo PS, admiten que hay desconfianza del liderazgo que está desempeñando Provoste, a pesar de que la senadora DC ha tratado de incorporar al Socialismo Democrático en las principales acciones del Comité Unido.
No obstante, en este variopinto grupo de senadores, donde conviven personalidades diversas desde el cordial Iván Flores (DC) hasta el aguerrido Daniel Núñez (PC), también hay cierta suspicacia de los pasos que está dando la presidenta del PS, que hace semanas, desde antes que se instalara esta mesa de diálogo, ha tenido una línea de comunicación con La Moneda.
Aunque tal vez Provoste y Vodanovic y sus respectivos comités apunten al mismo objetivo (proteger el financiamiento a políticas sociales), incluso compartiendo el diagnóstico de que la realidad de minoría de la oposición en el Senado obliga a actuar con resignación, hay una tensión latente.
Por ejemplo, cuando el comité de Provoste se reunió con Quiroz y el ministro secretario general de la Presidencia, José García, en un improvisado encuentro realizado el 16 de junio en el despacho de los senadores DC, inmediatamente los socialistas cuestionaron en privado que la izquierda se abriera a una negociación por la megarreforma a espaldas del Socialismo Democrático (que incluye al PS, al PPD y al Partido Liberal).
Para despejar esas sospechas, la misma Provoste, compañía de su grupo de senadores, dio una rueda de prensa para aclarar que en la cita con García y Quiroz, se excluyó expresamente el tema del megaproyecto, y explicó que conversaron sobre distintas inquietudes legislativas, desde el alzamiento del secreto bancario, los recortes presupuestarios, el proyecto de Sala Cuna Universal; hasta iniciativas para el mundo agrícola, el transporte rural, la regulación de redes sociales y los posibles indultos.
El 22 de junio, ocurrió otro hecho sensible. Los senadores del PS fueron invitados a La Moneda, a un almuerzo con Quiroz y el ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), donde entregaron una propuesta propia en torno al megaproyecto. No obstante, en una jugada, que incluso sorprendió al gobierno, Vodanovic invitó a los senadores del Frente Amplio, Diego Ibáñez y Beatriz Sánchez, lo que pasaba bypaseaba las coordinaciones dentro del Comité Unido. Aunque el FA llevó sus propios planteamientos por escrito, la senadora Sánchez se retiró antes para evitar que se interpretara su presencia como una disposición a negociar sin toda la oposición.
Por su parte, con el fin de evitar esta espiral de suspicacias, Provoste incorporó al Socialismo Democrático, cuando organizó, a inicios de junio, un cónclave con expertos y alcaldes.
Igualmente, invitó a senadores PS y PPD a suscribir una carta pública, con un resumen de planteamientos y cuestionamientos, que se le entregó a los ministros Quiroz y a Alvarado, al término de la sesión del Senado en la que la iniciativa presidencial fue aprobada en su idea de legislar, el pasado 24 de junio.
Ese día, sin embargo, Vodanovic se retiró un poco antes de la sesión y no firmó la primera versión de esa carta que se le entregó a los ministros. Sin embargo, tras leerla, le pidió al jefe del Comité Socialismo Democrático, Juan Luis Castro, que adhiriera al texto en su nombre. “Paulina Vodanovic. P.P. (per procurationem, ‘por medio de’ en latín) JLC“, dice la última versión de la misiva en un costado de la última página.
Comité de los que sobran
Esta fisura en la oposición, sin embargo, tiene su raíz en episodios anteriores a la tramitación de la megarreforma.
Las relaciones entre los dos grupos, que lideran Provoste e indirectamente Vodanovic, como presidenta del principal partido del otro comité, quedaron resentidas cuando los socialistas pactaron por la actual presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN) para distribuirse las comisiones y los años en la testera de la corporación.
De hecho, al verse marginados en el llamado “Pacto de las Paulinas”, los DC, los PC, los Frente Amplio y los legisladores de la Frevs, decidieron crear una bancada transversal y se autoapodaron con humor y resignación como el “Comité de Los que Sobran”.
En respuesta, para compensar el peso de ese grupo, socialistas, PPD y liberales se unieron en el Comité Socialismo Democrático.
El proceso de elección del nuevo secretario de Senado también tensionó a ambos grupos. Mientras Provoste y otros senadores se opusieron tenazmente al regreso del abogado Raúl Guzmán, el PS era el principal promotor para que el exsecretario de la corporación recuperara su cargo.
En el gobierno y en el oficialismo están conscientes de esa fisura. De hecho, la estrategia original del ministro de Hacienda siempre fue buscar descolgados apostando al resquebrajamiento opositor.
Sin embargo, finalmente Quiroz accedió a sentarse a una mesa, a instancia de la presidenta del Senado, para tratar de despejar las críticas de que se estaba negando al diálogo, sin abandonar su apuesta de que probablemente a oposición igualmente se dividirá al ir votando en cada artículo de la iniciativa gubernamental.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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