Rechazo arrasa en plebiscito y asesta duro golpe a gobierno de Boric

04/09/2022 PRESIDENTE GABRIEL BORIC EN VENTANA Mario Téllez / La Tercera

Aunque estaban preparados para el escenario de derrota, en La Moneda no esperaban un fracaso tan contundente en el cual el Rechazo se impuso con más del 60% de las preferencias. “Como Presidente de la República recojo con mucha humildad este mensaje y lo hago propio, y es que hay que escuchar la voz del pueblo", dijo el Jefe de Estado, convocando, además, a todas las fuerzas políticas para acordar a la brevedad los mecanismos para un nuevo proceso constituyente. También anunció lo que ya era casi un hecho: un pronto cambio de gabinete.


“Está mala la cosa”, transmitía, con pesar, un ministro del gabinete a las 18.12 de este domingo. A esas alturas, ya estaba casi finalizado el conteo en la Región de Magallanes -la zona de donde es oriundo el Presidente Gabriel Boric- y las cifras eran demoledoras. El Rechazo arrasaba allí con un 60% de los votos escrutados.

“Si perdemos en la zona del Presidente, qué queda para el resto”, lamentaban en el oficialismo, aunque advertían que las cifras todavía no eran representativas a nivel del país. Los números, eso sí, contrastaban con los de la segunda vuelta presidencial de diciembre del año pasado, donde Boric obtuvo un 61% de las preferencias en esa zona. La señal era preocupante.

Así, el sabor amargo comenzó a instalarse en La Moneda, hasta donde el Mandatario arribó a las 15.30 horas junto a su pareja, Irina Karamanos. Ahí, en su oficina, el Presidente siguió atento los resultados, mientras entraban y salían sus asesores más cercanos -entre ellos, su jefe de gabinete, Matías Meza-Lopehandía, y la jefa del Segundo Piso, Lucía Dammert-. También circulaban por el despacho presidencial los ministros del comité político Izkia Siches (Interior), Giorgio Jackson (Segpres), Camila Vallejo (Segegob), Antonia Orellana (Mujer) y Mario Marcel (Hacienda).

Pasadas las 18.20 comenzaron las primeras señales que se interpretaron en el oficialismo como un reconocimiento del gobierno de la derrota en el plebiscito, en el que el Rechazo se impuso -al cierre de esta edición, con el 99,4% de las mesas escrutadas-, con un 61,9% de los votos ante un 38,1% del Apruebo. Cerca de esa hora, Presidencia les envió un correo electrónico a los presidentes de partidos, tanto de las coaliciones de gobierno como de oposición, en el que se les invitaba este lunes, a las 16.00, a La Moneda para iniciar un “diálogo transversal sobre los desafíos que debemos enfrentar como país para dar continuidad al proceso constituyente”. Pese a la convocatoria, durante la noche en La Moneda informaron que la reunión se pospuso, idealmente para el martes, debido a la negativa de las colectividades de oposición (que deslizaron que primero se debía hacer un ajuste de gabinete) para reunirse inmediatamente.

Asimismo, Boric convocó, para el mismo día más temprano, a una cita con los presidentes de las dos cámaras del Congreso, el senador Álvaro Elizalde (PS) y el diputado Raúl Soto (PPD). Luego, el Mandatario liderará el comité político ampliado con sus ministros y los presidentes de partidos.

Luego vino otra señal: después de las 18.30 comenzaron a retirar cuatro parlantes que habían ubicado hacia el patio de la Plaza de la Constitución con el objetivo de que se pudiera escuchar el discurso de Boric en el exterior, en caso que se congregara gente en el sector en cualquiera de los dos resultados. Pero, ante las preguntas de la prensa sobre si se habían dispuesto en caso de un triunfo del Apruebo, optaron por sacarlos del lugar.

Sin embargo, no fue sino hasta el segundo cómputo del Servel, pasadas las 19.00 -el que arrojó un 63% en favor del Rechazo versus un 37% del Apruebo-, cuando en Palacio transmitían que era “complicado” remontar el resultado. Las cartas estaban echadas. Y, en ese agrio escenario, Boric comenzó a afinar el discurso que, más tarde, entregaría en La Moneda. El Jefe de Estado venía trabajando hace días la alocución para la jornada sobre la base de los dos escenarios, por lo que en su poder tenía dos documentos.

El malestar en Palacio fue más profundo de lo que se esperaba. Si bien en los últimos días en el Ejecutivo estaban digiriendo la idea de perder -en un contexto en el que Boric apostó su capital político por el Apruebo y se la jugó con un intenso despliegue-, siempre pensaron que sería con un resultado estrecho. La posibilidad de que el Rechazo arrasara, como finalmente lo hizo, estaba fuera de sus horizontes.

El ambiente en La Moneda se volvió de desconcierto y desazón. Las autoridades que se veía cruzar por los patios de La Moneda estaban golpeadas. La diferencia, transmitían, era demasiado grande. Mientras los ministros del comité político continuaban subiendo y bajando desde la oficina del Presidente, el resto del gabinete esperó los resultados en el Salón Montt Varas, donde se dispuso de comida y bebidas para los secretarios de Estado, quienes se quedaron hasta el final siguiendo el conteo de votos.

A la casa de gobierno también llegó la pareja y la hija de Izkia Siches, quien ha sido hasta ahora una de las figuras más criticadas del gabinete y cuyo nombre suena como el más seguro para dejar el cargo en el cambio de equipo que el mismo Presidente anunció que haría. A La Moneda también llegó uno de los hermanos del Mandatario, Tomás Boric.

Con el paso de los minutos, la tensión subía en Palacio. Pasadas las 20.20, se veía caminar al Jefe de Estado por su oficina, de un lado a otro, hablando por teléfono con diferentes dirigentes políticos, entre ellos presidentes de partidos de la derecha. Unos minutos antes, Presidencia había informado que, a las 20.45, emitiría una declaración, la que sería transmitida por la señal oficial. El Mandatario decidió llamar a algunos presidentes de partidos. Esto en un contexto en que una de las principales preocupaciones del Ejecutivo es que la relación entre sus coaliciones -en las cuales ya se desataron las recriminaciones cruzadas- no se desborde.

Finalmente, a las 20.48, Boric, con una cuidada puesta en escena -camisa blanca y anteojos con grueso marco negro-, se dirigió al país. “El pueblo de Chile ha hablado fuerte y claro”, dijo, en un discurso que duró ocho minutos y 50 segundos. Agregó que la voz del pueblo hay que escucharla, y pidió dejar de lado los maximalismos, la violencia y la intolerancia, anunciando que se viene un nuevo proceso constituyente por delante.

Luego del mensaje transmitido por televisión, el Presidente bajó las escaleras y se sumó al salón donde estaba su equipo ministerial. Ahí fue recibido con abrazos, aplausos y también hubo espacio para discursos. En esa ocasión, reconocieron testigos de las palabras, el balance fue más íntimo y Boric manifestó gratitud a su gabinete. “Nos llamó a trabajar hasta el último día y les reiteró que el desafío ahora es gobernar y ‘reponerse luego’”, dice uno de los presentes. La reunión fue una de las últimas que los congregará a todos, porque el Mandatario ya avisó lo que ya era casi un hecho: que dentro de poco se viene un cambio de gabinete.

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