Manufactura china se contrae por primera vez desde abril de 2020 y evidencia frágil recuperación

Workers at a quality control station on the production line of the manufacturing plant for Zeekr Co., an electric-car unit of Zhejiang Geely Holding Group Co., in Ningbo, Zhejiang Province, China, on Wednesday, April 14, 2021. Geely will use its new Zeekr brand to take on tech giants like Apple Inc. and Xiaomi Corp., which also have ambitions to enter the burgeoning EV market. Photographer: Gilles Sabrie/Bloomberg

Julio ya había mostrado cierta debilidad, tendencia que se comienza a confirmar con los datos de agosto, respaldando los recientes recortes a las proyecciones de crecimiento de este año.




La actividad fabril de China se contrajo en agosto por primera vez en casi un año y medio por el golpe a la producción que dieron las medidas de contención del coronavirus, los cuellos de botella en el suministro y los altos precios de las materias primas afectaron la producción y dieron un golpe a la economía.

El PMI del sector que elabora Caixin/Markit mostró hoy una caída desde 50,3 en julio a 49,2 puntos. La medición gubernamental del mismo indicador no muestra contracción, lo que ocurre cuando se está por debajo del umbral de 50 unidades, pero sí una desaceleración a 50,1 desde 50,4, mientras que sí reconoce una baja en el área de servicios, que marca 47,5.

En el caso de la medición privada, el resultado estuvo por debajo de las expectativas de los analistas encuestados por Bloomberg, que habían pronosticado el índice en 50,1. En el detalle, el decepcionante resultado del indicador se explica en buena medida debido a que los nuevos pedidos de exportación se contrajeron por primera vez desde febrero, mientras que las fábricas despidieron a más trabajadores de los que contrataron.

“Los indicadores económicos oficiales de julio fueron peores de lo que esperaba el mercado, lo que indica una creciente presión a la baja sobre el crecimiento económico”, dijo Wang Zhe, economista senior de Caixin Insight Group.

Múltiples causas

A la hora de explicar la desaceleración que experimenta el gigante asiático, los análisis apuntan a diversos elementos. Julian Evans-Pritchard, economista senior para China de Capital Economics, plantea que “las encuestas apuntan a un empeoramiento de la escasez de suministro en medio del brote del Delta. Pero también hay indicios de que la demanda también se está debilitando”.

El experto precisa que “los cuellos de botella de suministro son en parte culpables. Los encuestados señalaron que las restricciones para contener el nuevo brote de virus afectaron el desempeño de sus proveedores, lo que provocó un empeoramiento de las demoras en el transporte y una reducción de sus inventarios”.

Asimismo, Evans-Pritchard sostiene que “las estrictas condiciones crediticias parecen estar pesando sobre la demanda interna, especialmente para los materiales de construcción. Y la demanda externa parece estar debilitándose a medida que los patrones de consumo global se normalizan en medio de la reapertura“.

En tanto, de acuerdo a Magdalene Teo, analista de Julius Baerel, el asunto va más allá de cuestiones coyunturales. “Es probable que la tendencia (de desaceleración) persista en los próximos meses, ya que la búsqueda de objetivos comunes de prosperidad tiene prioridad sobre el crecimiento a corto plazo”.

Al respecto, precisa que “el enfoque durante los próximos cinco años estará en un mayor empleo con un cambio en el conjunto de habilidades a la fabricación avanzada en línea con su estrategia de circulación dual hacia el interior”.

Alternativas y baja en las perspectivas

Wang plantea que frente al escenario que develan los indicadores de los últimos dos meses, “las autoridades deben adoptar una visión holística y un equilibrio que contenga Covid-19, estabilizando el mercado laboral y manteniendo la estabilidad en la oferta y los precios”.

Sin embargo Teo, mirando en las fuerzas de desaceleración de largo plazo, duda que las herramientas tradicionales de estímulo sirvan esta vez. “El aumento del gasto fiscal y la flexibilización de las políticas pueden ser insuficientes para compensar por completo el lastre sobre el crecimiento de las medidas enérgicas regulatorias, la desaceleración del sector inmobiliario y su campaña de reducción de emisiones de carbono”, sostiene.

En este contexto, incluso antes de tener sobre la mesa los datos del PMI, varios se habían animado a recortar las perspectivas de crecimiento del gigante asiático para este año.

Goldman Sachs lo redujo desde 8,6% a 8,3% y JPMorgan lo bajó de 9,1% a 8,9%. Este último explicó que “los recientes acontecimientos apuntan a mayores riesgos a la baja para los pronósticos de crecimiento del tercer trimestre que ya son débiles (recortó el pronóstico de 4,3% a 2%), relacionados con la propagación de la variante Delta, una serie de cambios regulatorios en los sectores de la nueva economía y la erosión de la confianza del mercado”.

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