Luksic tras fin de la deuda subordinada del Banco de Chile: "Se cumple una etapa muy especial en la banca chilena"

Retratos de Andrónico Luksic Craig

"Hace 35 años atrás tuvimos una gran crisis, yo creo que una de las crisis más grandes que hemos tenido nunca", dijo el empresario en referencia a la crisis de los 80 que azotó al país. 




Andrónico Luksic destacó hoy el hito que supone para el Banco de Chile el fin de la deuda subordinada de esa entidad con el Banco Central. Tras una reunión con los máximos directivos de la entidad, más del Ceo de Citigroup, Jane Fraser, en la sede del instituto emisor, el empresario dijo que con el pago de la última cuota "se cumple una etapa muy especial en la banca chilena".

"Hace 35 años atrás tuvimos una gran crisis, yo creo que una de las crisis más grandes que hemos tenido nunca", comentó el empresario, recordando las "facilidades" que otorgaron las autoridades económicas de la época "para que los bancos pudieran sobrevivir la crisis", al comprar cartera.

A su salida del Banco Central, Luksic dijo que en el caso particular del Banco de Chile se trató de una deuda de alrededor de UF 56 millones, "a UF +5", la cual se pagó 17 años antes de los 40 pactados.

"Nosotros entramos al banco en 2001 y nos tocó a nosotros esta tremenda responsabilidad, pero al mismo tiempo es tremendamente gratificante haber pagado (faltando) 17 años (del plazo) el total", afirmó.

El vicrepresidente del Chile dijo que ya se han liberado las acciones de la entidad y que debería pasar a ser uno de los bancos con mayor transacciones en la Bolsa de Comercio de Santiago. "Un cuarenta y tantos por ciento del banco pasa a estar en manos de privados; su unifican todas las acciones en un solo tipo de acción", sostuvo el presidente de Quiñenco, grupo que junto a Citi controla a LQIF, sociedad controladora del 51% del banco.

Banco Central

En tanto el presidente del Banco Central, Mario Marcel, señaló que para la institución el pago de la última cuota de la denominada deuda subordinada por el Banco de Chile es motivo de satisfacción, pero no de celebración.

Marcel felicitó los directivos del Banco de Chile por haber logrado generar los recursos para adelantar el pago de la deuda, en circunstancias que en un inicio se percibía que iba a tener dificultades para pagarla en los plazos establecidos.

Destacó Marcel que la deuda se originó en el rescate del sistema financiero tras la crisis de 1982-83, episodio que implicó un enorme costo para el país. Dicha crisis provocó la quiebra de miles de empresas, hizo que cientos de miles de chilenos perdieran su empleo y su resolución demandó ingentes recursos del Estado, marcando el balance del Banco Central por casi cuatro décadas, indicó.

"La extinción de la deuda subordinada es una oportunidad para reconocer los altos costos económicos y sociales de las crisis financieras, resaltar las lecciones aprendidas de nuestra experiencia y valorar los cambios que ha tenido el sistema financiero chileno con posterioridad a la crisis", aseveró Marcel.

"Sobre todo, esta es una oportunidad para renovar el compromiso de todos los sectores -autoridades, reguladores y actores de la industria- para que nunca más se vuelva a exponer al país a un episodio como éste", declaró, recordando que "los riesgos para la estabilidad financiera siempre están latentes".

En la crisis de 1982-83, el PIB cayó 14% en un año y la tasa de desempleo superó el 25%; 22 instituciones financieras, responsables de 60% del crédito fueron intervenidas. La resolución de la crisis tuvo un costo fiscal directo del 41% del PIB, lo que hace a la crisis chilena de los 80 una de las más costosas de la historia, considerando desembolsos fiscales y pérdidas de producto.

Entre las principales lecciones aprendidas de la crisis Marcel destacó "la importancia de una política macroeconómica responsable, que facilite el ajuste de precios relativos frente a cambios en el entorno y sea capaz de amortiguar, en lugar de acentuar, el ciclo económico;  la necesidad de evitar un comportamiento procíclico del crédito y la exposición de las instituciones financieras a riesgos cambiarios, y el papel crítico de una institucionalidad regulatoria potente, dotada de las competencias, instrumentos y recursos necesarios para desempeñar rigurosamente su labor, identificar la evolución de los mercados y adaptarse a ellos".

En relación a esto último, Marcel resaltó los importantes cambios de la regulación bancaria adoptados en 1986, donde se introdujo limitaciones en el descalce de monedas, así como restricciones a los préstamos con partes relacionadas y a que los bancos reciban bienes en lugar de recursos líquidos. Estos cambios, unidos a la fuerte recomposición del sistema financiero que generó la crisis y al desarrollo de inversionistas institucionales, hacen que hoy el sistema financiero chileno no solo sea totalmente distinto al de comienzos de los 80, sino que se haya transformado en uno de los más avanzados entre países emergentes, indicó.

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