Bancos latinoamericanos creen que habrá reactivación de bonos verdes el segundo semestre de 2020

FOTO: MARIBEL FORNEROD/AGENCIAUNO

Incertidumbre regulatoria y problemas en identificar y cuantificar los riesgos climáticos son aún temas pendientes en esta industria, según sus protagonistas.




En los últimos años se ha visto un creciente interés del sector bancario y financiero por incorporar aspectos climáticos y ambientales en su estrategia de negocio y de gestión de riesgos. ¿Cómo el Covid está influyendo en esa visión?

Esa es la pregunta que se hizo la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), a la que pertenece la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif) de Chile, en un reciente documento difundido públicamente.

Según el informe, “la preocupación de los bancos es el 2021, año en que se sentirán con mayor fuerza los estragos de esta crisis en sus hojas de balance”, y con respecto al mercado de capitales, indica que también se ha sentido un impacto negativo en la emisión de bonos verdes (tanto soberanos como corporativo). De hecho, datos del Climate Bonds Initiative, revelan que la emisión de bonos verdes a nivel global a junio de 2020, cerró en US$80.000 millones, cifra lejana de los US$257.000 millones de todo el 2019.

“Sin embargo, podría haber una reactivación de la emisión de bonos verdes durante este segundo semestre de 2020, con un dinamismo que llevaría incluso a que el año cierre con mejores números que aquellos del año pasado”, concluye el documento. Esto, debido a un crecimiento en la importancia de los temas sostenibles en la industria.

Los bonos verdes son cualquier tipo de bono cuyos fondos se destinan exclusivamente a financiar proyectos con fines medioambientales, de energías renovables, para disminuir la emisión de carbono y, en general, orientados a la sustentabilidad.

A modo de ejemplo, el pasado 1 de abril -en plena pandemia- la empresa española Iberdrola sorprendió a los mercados de capitales con una emisión de bonos verdes a 5 años, por un total de 750 millones de euros. “Por lo general, los bonos verdes atraen a una mayor base de inversionistas no solo por su componente social y ambiental, sino también por la calidad crediticia de los emisores”, explica el estudio.

A nivel local, desde la Abif comentaron que la banca tiene un rol clave como dinamizador del sistema económico, y, en este contexto, “continuará incorporando en su gestión aspectos económicos, sociales y ambientales que favorezcan un desarrollo sostenible, ofreciendo productos y servicios que fomenten la calidad de vida de la población, el uso responsable de los recursos naturales y la protección del medioambiente”.

En Chile, las entidades bancarias han desarrollado una iniciativa voluntaria relacionada a este tema denominado como Acuerdo Verde del Sector Financiero.

Por último, el informe explica que aún existe una serie de desafíos con respecto a la sustentabilidad en el sector bancario, en cuanto a abordar y gestionar los asuntos climáticos en la administración de sus riesgos (ver recuadro), como dificultades para identificar y cuantificarlos, problemas para valorar dicho riesgo a precios de mercado e incertidumbre regulatoria.

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