Por Mariana MarusicCarlos Kubick cierra el capítulo de ajustes contables en Clínica Las Condes: “Esperamos que genere un punto de inflexión”
El presidente de la empresa cuenta cómo se percataron que había inconsistencias en los estados financieros de CLC. Ahora da por superada esa etapa y es optimista con los resultados que esperan lograr este año. "En el mediano plazo vamos a estar mucho más fuertes financieramente", asegura.

Finalmente este jueves, con un retraso de 16 días, Clínica Las Condes (CLC) reportó a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) sus estados financieros al cierre de 2025.
Esta demora en el envío de información ocurrió luego de que la clínica anunció en diciembre que encontró irregularidades y algunas inconsistencias contables heredada de la era de Alejandro Gil -expresidente de la empresa entre noviembre de 2019 y enero de 2025- por casi $73 mil millones en menor patrimonio, motivo por el cual presentó una querella a inicios de este año por entrega de información falsa al mercado.
Hoy hay una nueva administración. Clínica Indisa y Euroamerica compraron en partes iguales el 55,75% de CLC el 10 de enero de 2025: pagaron US$ 40 millones y ese mismo día nominaron un nuevo directorio.
Los ajustes finalmente implicaron reportar para 2024 un menor patrimonio por $67.485 millones, menores ingresos de los presupuestados por $18.671 millones, y una pérdida $29.257 millones superior a la que reflejaba el balance anterior.
Ya con los cambios hechos, CLC cerró 2025 con una reducción del 39% de sus pérdidas, pasando de un saldo negativo de $107.720 millones en 2024, a una merma de $66.188 millones en 2025.
Según el actual presidente de CLC, Carlos Kubick, estos cambios marcan “un punto de inflexión y nuestro centro ahora son nuestros pacientes y nuestros médicos”. Comenta que “muchas de las cosas que pillamos correspondían a años anteriores incluso de 2025, por lo tanto, este año tuvimos que pasar por resultados una parte significativa de todo esto”.
¿Cómo se percataron de que habían inconsistencias en los estados financieros?
-La nueva administración fue nombrada el 10 de enero, y hubo un cambio casi total del directorio y de la administración. Ya en marzo estábamos todos funcionando.
Lo primero que hicimos fue hacer una proyección para ver qué recursos íbamos a necesitar, si los teníamos o no, e hicimos una estimación de nuestra actividad. Con esa proyección, estimamos nuestros ingresos y proyectamos los resultados para el resto del año.
Resulta que, lo que nos comenzó a pasar, es que la actividad fue bastante parecida a lo que habíamos proyectado, pero los ingresos eran menores; y los egresos, los costos, eran mayores. Eso nos llevó a revisar acuciosamente los sistemas, hasta que nos dimos cuenta que había una doble contabilización de una parte de los ingresos que explicaba lo anterior.
Se comenzaron a hacer auditorías significativas, que básicamente concluyeron que, primero, hubo intervención en los sistemas, y eso es delito, por lo tanto, nos obligó a hacer una querella que está en curso, contra quienes resulten responsables.
Eso hizo que nuestros auditores fueran muy prolijos y ¡no te digo la cantidad de gente que ha tenido que trabajar para chequear una y otra vez todo!, para no cometer errores. Eso fue lo que en definitiva hizo que entregáramos los estados financieros con algunos días de atraso.
¿Qué reveló la auditoría forense que hizo KPMG sobre los ajustes manuales y cuál fue la mayor afectación?
-Los ajustes manuales eran intervenciones en que se aumentaban los ingresos y se disminuían los costos. Y normalmente esos movimientos coincidían en fechas previas a la entrega de las Fecu.
Después nos dimos cuenta de algunos otros problemas de sistema, pero ya son problemas, yo diría, técnicos. O sea, que las cosas no las hacían bien, pero no necesariamente son cosas que pudieran ser constitutivas de delito.
¿Con esto ya dan por superada toda la etapa de revisión de los estados financieros?
-Por supuesto. Hemos calificado de esa forma este periodo, esperamos que genere un punto de inflexión, porque esto nos quitó una cantidad importante de esfuerzo. Porque entre estar preocupados de la clínica, que vuelvan los médicos, que vuelvan los pacientes, cosa que gracias a Dios sí ha ocurrido en gran cantidad; además teníamos que tener a todo el back office preocupado de encontrar estos problemas.
Eso explica las demoras de la auditoría final, y de hecho, el informe de los auditores es bastante satisfactorio en cuanto a que los resultados reflejan con bastante realidad lo que ocurre en la clínica.
Así que ahora estamos abocados, en el cortísimo plazo, al aumento de capital que ya fue aprobado y que está en trámite para darle curso.
En el mediano plazo vamos a estar mucho más fuertes financieramente, está el compromiso de los accionistas principales, hay mucho interés también de los accionistas minoritarios en participar. Y eso nos da la tranquilidad de poder programar un año que va a seguir siendo duro, pero con números extraordinariamente distintos a los que tuvimos que enfrentar.
Ahora que conocen todos los números de la clínica, ¿van a necesitar más aumentos de capital aparte del ya anunciado?
-Creo que no va a ser necesario, pero es una impresión, no una certeza. Nunca hay certezas de ese tipo de cosas en las empresas, porque de repente hay que hacer inversiones extra que le aumentan el valor a la compañía, y que se analizan en su mérito, en el momento que corresponda.
Pero estoy razonablemente optimista de que vamos a ser capaces, con este aumento capital, de financiar la compañía para los tiempos que vienen.
¿Cuál es la meta para este año en cuanto a actividad, a resultados?
-Vamos encaminados a tener un año bastante normal. Cuando nos autoricen para hacer el roadshow para el aumento capital, vamos a poder hacer públicas las proyecciones, pero somos optimistas.
Lo que sí puedo contar, es que la actividad ha crecido muy fuertemente, sobre todo en intervenciones quirúrgicas, o sea, en operaciones. Segundo, la alta complejidad volvió a la clínica, estamos haciendo trasplantes de nuevo. Han vuelto más de 300 médicos, la verdad es que la ocupación ha crecido significativamente. Basta venir a la clínica y ver que hoy cuesta estacionarse. Cuando yo llegué a la clínica, me podía estacionar adentro del ascensor si quería, porque no había nadie.
¿Hace un buen balance de su primer año?
-Extraordinariamente bueno. Hay algo que fue quizás el primer gran logro: que hay un clima laboral extraordinariamente bueno, a pesar de que tuvimos que desvincular entre 900 y 1.000 personas entre 2025 y hasta marzo de 2026.
En la clínica trabajaban cerca de 3 mil personas, hoy trabajan 2 mil, y eso es siempre doloroso, pero logramos pasar exitosamente, a pesar de eso, tres negociaciones colectivas.
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