Comercios y restaurantes de la “zona cero” piden un acuerdo para evitar el regreso de la violencia

“Fuimos víctimas de la delincuencia, el vandalismo y el narcotráfico”, dice la carta de los empresarios del sector, a raíz del 18 de octubre. Foto: Andrés Pérez Foto : Andres Perez

A través de una carta remitida a parlamentarios de todas las bancadas, comercios de los barrios Bellavista, Lastarria, Bustamante, Bellas Artes, Italia, Plaza Italia y Baquedano pidieron un apoyo decidido para volver a operar normalmente una vez que se supere la pandemia.




Primero el estallido social, después la pandemia. Los locales comerciales, bares y restaurantes de los barrios aledaños a la denominada “zona cero”, pidieron el fin de la violencia para que, una vez que se supere la crisis sanitaria, poder retomar sus funciones. Esto, a través de una carta enviada a diversos actores del mundo político, de todos los sectores y partidos, la que, hasta ahora, ha recibido pocas respuestas de vuelta.

En la misiva, firmada entre otros por Marcelo Cicali (Liguria), Carlo Siri (La Fuente Alemana) y Álvaro Jadue (Patio Bellavista), los empresarios y líderes gremiales pidieron apoyo explícito para recuperar y reconstruir los barrios, “los que se han visto gravemente afectados durante 6 meses, primero por el estallido social, y luego por la pandemia del coronavirus, que obligó a cerrar totalmente el comercio y restaurantes en todo el país”.

“Los barrios Bellavista, Lastarria, Bustamante, Bellas Artes, Italia, Plaza Italia y Baquedano cuentan con una larga historia y tradición que concentra más de 1.000 comercios y una fuerza laboral de 10.000 trabajadores. Son un punto de encuentro y de recreación para residentes, visitantes locales y extranjeros, gracias a una amplia oferta de servicios en las áreas de la cultura, arte, teatro, gastronomía, hotelería, turismo, entretención, abastecimiento y negocios boutique de diseño, tecnología y moda, entre otros”, indica la misiva.

Además, se plantea que desde los acontecimientos que se iniciaron el 18 de octubre de 2019, “resultamos extremadamente dañados a consecuencia de los desmanes diarios ocurridos en el entorno de la Plaza Baquedano, viéndonos forzados en múltiples oportunidades a cerrar locales a partir de las 19 horas”. Añadieron que, debido a la falta de seguridad, “fuimos víctimas de la delincuencia, el vandalismo y el narcotráfico, situación que intimidó a trabajadores, clientes y visitantes, quienes dejaron de venir a nuestros barrios”.

Los firmantes indicaron que, en todo este escenario, los negocios se vieron afectados en forma dramática y al menos 6.000 trabajadores perdieron sus empleos como resultado de la quiebra financiera y de la disminución de las ventas de hasta en 80%.

“Hoy día -como consecuencia de las medidas sanitarias derivadas del Covid-19- y sin que los comercios hayan tenido la oportunidad de mitigar los nefastos efectos de la contingencia anterior, hemos vuelto a quedar en una situación de incertidumbre, sin espaldas financieras y sin liquidez para enfrentarla. Si bien el Ejecutivo ha generado algunas instancias de apoyo financiero que apuntan al restablecimiento económico y laboral, vemos con extrema preocupación que éstas serán totalmente insuficientes si no se garantiza un regreso a la actividad comercial en un entorno seguro, sin violencia y sin desórdenes”.

Los firmantes piden que se genere un consenso entre los partidos y organizaciones sociales con miras a erradicar la violencia en estas zonas: “Los invitamos a reunirse con nosotros, los dirigentes de las asociaciones gremiales de la zona cero en terreno, en nuestros barrios para que puedan ver y conocer en vivo y en directo la gravedad de la situación que estamos enfrentando y encontrar juntos soluciones efectivas que nos permitan volver a ponernos de pie y salir adelante”.

Riesgo laboral

Alfonso Molina, presidente de la asociación gremial Barrio Lastarria y uno de los firmantes de la carta, explica que, de no evitarse un segundo estallido social, los efectos pueden ser la lápida para el sector.

“En lo concreto, aquí hay un riesgo país económico, social y laboral muy grande si es que no se contiene un violento estallido social que pueda suceder después de la crisis del Covid-19, porque lógicamente el desempleo y la economía van a ser muy complejas pasada la emergencia sanitaria y que podría llevar a un avivamiento de la violencia”, sostiene.

Álvaro Jadue, presidente de la AG de Barrio Bellavista, agrega que el sentir de quienes se desempeñan en este sector es que “hay sectores políticos en nuestro país que han sido cómplices silenciosos de la violencia que hemos visto en Plaza Baquedano y sus alrededores, desde el 18 de octubre pasado”, agregando que “necesitamos urgente un pacto social que la condene, para poder volver a levantarnos y recuperar el barrio Bellavista post pandemia. Sin seguridad no podemos seguir”.

“Ese pacto social debería incluir una condena transversal a la delincuencia y generar medidas concretas que nos permitan trabajar en un contexto seguro. La zona cero de Santiago no puede ser una zona de sacrificio, como algunos han señalado”, complementa.

Principalmente conocido por los restaurantes Liguria, Marcelo Cicali, presidente de la Cámara de Comercio de Providencia, hace un llamado al mundo político “que ha estado ausente, porque los únicos que han estado en terreno son los alcaldes”.

“Nosotros queremos llamar a una mesa de trabajo y entendimiento para enfrentar esta situación, pero lo que no puede ser es que sea a través de la represión. Creo que lo primero es articular una conversación política para hacer frente al futuro inmediato que se nos viene pasada la pandemia”, complementa.

Finalmente, Francisco Barraza, presidente de la asociación gremial Bellas Artes y fundador de la pastelería Melinka, cuestiona el funcionamiento de los planes de apoyo que han sido anunciados.

“Nos preguntamos cuáles ayudas, si en el caso de los trabajadores se les está pagando con sus ahorros y, en el de los empresarios, por medio de créditos. Muchos no tenemos posibilidad de acceder al crédito porque estamos llenos de deudas y nuestra carpeta tributaria está incompleta. Además, sería una deuda más de todas las que nos acechan todos los días”, afirma.

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