¿Estado grande o pequeño? Gasto en 2019 cae a 22,9% del PIB, su menor nivel desde 2014

La Moneda

Los expertos señalan que si bien es necesario que el gasto crezca acorde a los parámetros de largo plazo, también es relevante que sea eficiente. Y por ello apuntan a que el gran desafío de la actual administración es combinar eficiencia con el cumplimiento del programa de gobierno.




Uno de los efectos colaterales de la menor expansión del gasto público real anunciado por el gobierno para el Presupuesto 2019 (de 3,2%, el menor crecimiento en 8 años), dice relación con el gasto del gobierno central como porcentaje del PIB para el próximo ejercicio. Y, como era de esperar, éste también anota un retroceso, ubicándose en 22,9%, el más bajo desde 2014.

En este contexto, surge nuevamente el debate acerca de cuál es el tamaño óptimo del Estado y la combinación que deberá generar el Ejecutivo en el erario entre el financiamiento de las obligaciones ya comprometidas y la implementación de su propio programa de gobierno.

En una primera mirada, afirma el economista jefe de Itaú, Miguel Ricaurte, es necesario ubicar en qué nivel se encuentra el tamaño del Estado chileno en comparación con otros países. Así, explica, al compararlo con los países de ingresos medios (entre US$10.000 y US$35.000 per cápita, ajustado por poder de paridad de compra), el tamaño de su gasto público como porcentaje del PIB está en el 25% más bajo, según datos del FMI.

Desde otra perspectiva, agrega que el gasto como gobierno general promedio para países con ingresos en torno a los de Chile (entre US$20.000 y US$25.000) oscila en torno al 30% del PIB.

Con ambos datos, Ricaurte asevera que "de estas métricas se puede inferir que el Estado de Chile no tendría un tamaño excesivo".

El economista agrega que "el nivel de gasto público que es adecuado para una economía depende no solo de cuánto se gaste, sino de la calidad del gasto", idea con la que coinciden todos los consultados.

Al debe

Según la economista de LyD Macarena García, no se debe perder de vista que el gasto público de Chile se rige respecto a ingresos de largo plazo, tanto de precio referencial del cobre (US$2,98 la libra) como de PIB tendencial (2,9%).

Así, afirma, "lo más probable es que siga cayendo en los próximos años como porcentaje del PIB dado que los ingresos estructurales van a estar creciendo poco por un período largo", con la consecuencia de que "el tamaño del Estado se va a estancar o incluso disminuir si se quiere reducir el déficit a través de una contención del gasto", sostiene.

En esa línea, Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, acota en que "lo que era preocupante es que el aumento del tamaño del Estado no se podía seguir financiando a través de aumentos de déficit, que era lo que había estado ocurriendo".

Desde esa lógica, el economista de Gemines, Alejandro Fernández, subraya que "existe una inercia muy grande en el gasto fiscal, el gasto corriente es muy pesado y cuesta moverlo", por lo que existe una obligación muy importante de generar eficiencia.

"Esto quiere decir que están concentrando el aumento del gasto solo en algunos sectores, los que son más difíciles de controlar como salud, educación, gasto social, remuneraciones y empleo público, porque está claro que si quieren cumplir con el 3,2% tienen que estar ajustando el gasto por otros lados, acota Fernández.

Esta revisión, añade García puede ser una oportunidad "porque implica que se está mirando desde dónde hay que reasignar", apuntando por ejemplo, a programas que han sido mal evaluados o eventualmente los que pueden estar superponiendo sus funciones.

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