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Impuesto a servicios digitales

La propuesta va en la dirección correcta, pues equipara tratamientos tributarios distintos. No obstante, se debe tener cuidado con los detalles de la iniciativa, para no ahogar los desarrollos privados basados en la tecnología.


El gobierno anunció que uno de los ejes de la reforma impositiva que trabaja el Ejecutivo y que ingresará a trámite en septiembre es la tributación del comercio digital. Esto consta de dos grandes áreas. En primer lugar, a través de la creación de un nuevo tributo que gravará los ingresos de compañías no domiciliadas ni residentes en Chile, que prestan servicios digitales a través de plataformas de intermediación y de entretención. Entre ellas, las más reconocidas como Uber, Netflix, Spotify y Airbnb.

En segundo lugar, en la mira está el comercio electrónico que implica la importación de bienes físicos adquiridos a través de plataformas digitales de entidades no constituidas en el país. Al respecto, el titular del Ministerio de Hacienda explicó que se fortalecerán y modernizarán los mecanismos de control fronterizos y, sobre todo, la fiscalización y recaudación de IVA o si corresponde, aranceles aduaneros de no haber Tratado de Libre Comercio vigente.

La idea de las autoridades es “emparejar la cancha” en materia impositiva respecto de los competidores tradicionales establecidos en Chile. De paso, podría significar unos ingresos adicionales del orden de US$100 millones por año.

Esta es una buena iniciativa, que pone al día al país en materia tributaria, y que desde el punto de vista técnico hace todo el sentido. Los proveedores locales pagan todos los impuestos, mientras que los extranjeros no lo están haciendo, por lo que la iniciativa va en la dirección correcta.

Con todo, resta por conocer el detalle de los cambios propuestos, lo que no es menor. Se debe tener el cuidado de que los mecanismos utilizados no ahoguen los nuevos desarrollos tecnológicos.

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