Culto

La caótica última gira de The Beatles es retratada en un nuevo libro de fotos

The Beatles: Live at Candlestick Park 1966, reúne el material fotográfico que el gráfico Jim Marshall tomó el 29 de agosto de 1966, en el que acabó siendo el último show de la banda ante público masivo. Ya está disponible para adquirirse en línea.

Además de los gritos de las 25 mil personas que pagaron entre 4,50 y 6,50 dólares por un ticket para ver a The Beatles, el 29 de agosto de 1966 Candlestick Park, en San Francisco, California, esa noche les acompañó la cámara de Jim Marshall.

Fallecido en 2010, era este un reputado fotógrafo de oriundo de Chicago, que se mudó a Nueva York en busca de oportunidades. Premunido de su cámara Leica, logró ser considerado para hacer fotos de portada a discos de Atlantic, Columbia y ABC Paramount. También cubrió con su lente el célebre Newport Folk Festival.

Por eso, no le resultó extraño moverse para California y tomar instantáneas de ese show de los Beatles en San Francisco, sin saber que sería la última presentación en directo del grupo de Liverpool. Unas secuencias que terminaron siendo históricas.

The Beatles, por Jim Marshall

Parte de ese material se había conocido. Pero por primera vez se reúne completo y sale al mercado en un nuevo libro de colección de la editorial Chronicle Books. The Beatles: Live at Candlestick Park 1966, de Jim Marshall, con la curaduría de Amelia Davis, ya está disponible para adquirirlo en línea.

Con el oficio del reportero gráfico, Marshall disparó hacia las graderías. Captó el furor de la Beatlemanía, en las fans gritando por Lennon, McCartney, Harrison y Starr. También el escenario, donde tomó a las Ronettes (sin Verónica, a quien Phil Spector no le permitió ir), quienes se presentaron en el show de apertura.

Además, Marshall tuvo el privilegio de ser el único gráfico al que se le permitió acceder al backstage. Tomó al grupo en los camarines, conversando con el columnista de San Francisco Chronicle, Ralph Gleason; a Ringo entrevistado en un rincón por la periodista Marilyn Doerfler; visitas de estrellas musicales del momento, como la cantautora Joan Baez acompañada por sus hermanas.

Las fotos muestran a los Beatles relajados, pese a la locura a su alrededor. Aquel último tour en realidad fue un sacudón que llevó a la banda a la duda de una vuelta a la carretera. Aunque ya habían trabajado el sorprendente álbum Revolver, no podían tocarlo en directo. Apenas sí lograron situar algunos pocos temas nuevos en el set: el sencillo Paperback Writer y del álbum Rubber Soul, solo Nowhere Man e If I Needed Someone, que le daba su momento en el show a George Harrison.

The Beatles en Clandestick Park, por Jim Marshall.

Tras unos conciertos en Alemania Occidental, partieron hacia Tokio para sus memorables presentaciones en el Nippon Budokan. Ahí se vio a grupos de manifestantes que consideraban al grupo una amenaza mortal para los valores japoneses. Lo peor vino en Filipinas, cuando se negaron a asistir a una recepción ofrecida por la primera dama, Imelda Marcos. Como consecuencia, a la salida del país fueron insultados y empujados por una multitud enfurecida en el aeropuerto. Ellos solos deseaban arrancar cuanto antes.

Al volar hacia EE.UU. les esperaban los periodistas, deseosos de preguntarles por la polémica del momento: un comentario casual de Lennon sobre que los Beatles eran más populares que Jesús, generaron una campaña de odio tal, que incluso se organizaron quemas de sus discos.

“En 1966 las giras comenzaban a volverse aburridas y yo estaba bastante harto de ellas. En las actuaciones nadie nos escuchaba. Al principio nos daba igual, pero llegó un momento en que tocábamos fatal y yo me había unido a The Beatles porque eran el mejor grupo de Liverpool”, detalla Ringo Starr en The Beatles Anthology.

Comenzaron tocando en Chicago, siguieron a Detroit, Cleveland, Filadelfia, Washington, dos fechas en Toronto y luego en Boston. Enseguida volaron hacia el sur profundo. Ahí notaron todo lo que había generado la polémica por las palabras de Lennon.

Ringo Starr entrevistado durante la gira de The Beatles, foto por Jim Marshall.

“Cuando llegamos al cinturón bíblico, allá abajo en el sur, la gente golpeaba las ventanillas con los puños. Me acuerdo de un chico de 11 o 12 años que empezó a aporrear los cristales del auto. Si hubiera podido llegar hasta nosotros creo que nos hubiera matado. Eso hizo que empezáramos a tener serias dudas sobre las giras. Todas habían ido de maravilla pero ya estábamos un poco hartos”, dice Paul McCartney enThe Beatles Anthology.

Además de las amenazas, los fans desbocados y las polémicas, los músicos apenas podían escucharse en el escenario. Por entonces, la técnica de los conciertos en vivo no estaba desarrollada y, en algo insólito para nuestros días, el cuarteto no tenía monitores de piso, sonidistas o un equipo de asistentes preparados. Simplemente llevaban sus amplificadores Vox de 100 watts, un órgano que a veces Lennon usaba para tocar I’m down y nada más, tal como si tocaran en un club en Inglaterra.

Por eso es que cuando llegaron a San Francisco para hacer el show en el Clandestick Park, en su fuero interno ya masticaban la sensación de acabar los tours. “Antes de uno de los últimos números, colocamos una cámara, creo que tenía un objetivo ojo de pez, un gran angular. La pusimos sobre el amplificador, Ringo dejó la batería y nos pusimos de espaldas al público para posar para una foto, porque sabíamos que era el último concierto”, recordó George Harrison.

El libro The Beatles: Live at Candlestick Park 1966, de Jim Marshall, con la curaduría de Amelia Davis puede adquirirse aquí.

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