Por Mariana MarusicIsapres logran detener la fuga de cotizantes tras 53 meses consecutivos a la baja y se asoma el punto de inflexión
En mayo las isapres abiertas registraron 17.539 contratos suscritos frente a 17.487 desahucios: 52 suscripciones netas, la primera variación positiva desde noviembre de 2021. El margen es mínimo y todavía no se refleja en la cartera efectiva, pero interrumpe cuatro años y medio de salida sostenida de afiliados.

Las isapres encadenaban 53 meses consecutivos en que los cotizantes que tenían en su cartera no paraban de caer en una comparación mes contra mes, es decir, desde noviembre de 2021 sin parar. Pero en mayo recién pasado parece haber un punto de inflexión, pues lograron detener la fuga.
Según revelan las cifras que consolida la Superintendencia de Salud, se registraron 17.539 contratos suscritos por cotizantes en el quinto mes del año, lo que se compara con los 17.487 desahucios. Esto se traduce en 52 suscripciones netas de desafiliaciones, la primera variación positiva en cuatro años y medio en este indicador que han venido siguiendo de cerca desde la industria.
En todo caso, como la cobertura de un nuevo plan de isapre comienzan a regir al mes subsiguiente desde la fecha en que se firma el contrato; el efecto registrado en mayo anticipa que la detención de la fuga de cotizantes en la cartera de las isapres debería reflejarse recién en las cifras efectivas de cotizantes totales del sistema dentro de un par de meses.
La nueva presidenta de Isapres de Chile, Melissa Hohmann, comenta que “es una noticia que recibimos con mucha responsabilidad y nos alienta a seguir fortaleciendo el sistema, ampliar la protección que ofrecen las isapres y desarrollar mejores soluciones para responder a las necesidades de salud de las personas”.
Hohmann sostiene que “sabemos que es un primer signo, pero refuerza nuestro compromiso para transformarlo en una tendencia, porque estamos convencidos del rol que juegan las isapres en el sistema, aportando para que las personas tengan acceso oportuno a prestaciones de salud de calidad, especialmente frente a enfermedades graves o tratamientos de alto costo”.
La presidenta del gremio también afirma que “este resultado solo ha sido posible tras el restablecimiento de la certeza jurídica, que ha permitido a las isapres retomar su funcionamiento habitual y proyectarse hacia el futuro, sobre la base de reglas claras y estables, reponiendo, además, las condiciones de equilibrio necesarias para la operación. Es esto lo que permite construir una mirada de largo plazo, centrada en una mejora continua en la atención, el servicio y la protección comprometida a los beneficiarios del sistema”.
En mayo, la Superintendencia de Salud registró en su sitio web que los cotizantes de las isapres totalizaron 1.513.429, una caída de 0,06% versus el mes inmediatamente anterior, o 967 cotizantes menos. Además, esta cifra implica una baja de 1,7% versus igual mes de 2025, o 25.817 cotizantes menos en un año.
Hay que considerar que aquellas personas que las estadísticas del regulador reflejan que salieron en mayo, corresponden a afiliados que anunciaron su retiro en marzo de 2026. Esto, porque los empleadores pagan las cotizaciones de los trabajadores en las isapres con un mes de anticipación, antes del 10 de cada mes, y cuando el afiliado anuncia que se va de una aseguradora privada, o firma contrato con una isapre, en realidad el ajuste se concreta el mes subsiguiente.
El exsuperintendente de Salud, Patricio Fernández, comenta que en mayo “por primera vez las isapres abiertas muestran más suscripciones que desahucios, aunque por un margen mínimo. Eso es importante porque rompe una dinámica de fuga persistente, pero hay que esperar que se confirme en la cartera efectiva”.
A juicio de Fernández, “esto se explica por tres factores: primero, menor incertidumbre regulatoria después de la implementación de la ley corta; segundo, una cierta normalización del comportamiento de los afiliados que ya habían tomado decisiones de salida durante los meses más críticos; y tercero, un ajuste de expectativas respecto de Fonasa, porque no toda persona que sale de isapre encuentra necesariamente en el sistema público una alternativa equivalente en acceso, oportunidad o cobertura financiera”.
También menciona que “hay un efecto de comparación. Las salidas masivas de los últimos años estuvieron impulsadas por una combinación particular de incertidumbre jurídica, deterioro financiero de las isapres, reajustes de precios y migración hacia Fonasa. Esos factores hoy son bastante menos intensos, por lo que era esperable que la velocidad de fuga comenzara a moderarse. Distinto es afirmar que las isapres vuelvan a crecer de manera sostenida, porque eso dependerá de recuperar competitividad y confianza en el mediano plazo”.
Entonces estima que “sí, puede ser un punto de inflexión, pero más bien por estabilización del sistema que por una recuperación de confianza en las isapres. Para hablar de cambio de tendencia, el dato tendría que repetirse varios meses y reflejarse luego en cotizantes vigentes”. Por ahora, cree que es prudente “decir que se detuvo la hemorragia de cotizantes”.
Si bien mayo marca un punto de inflexión, dado que la fuga de cotizantes mes contra mes se detiene, igualmente se mantiene el desafío de las isapres por recuperar la cartera que han perdido en el último tiempo, pues registran 462 mil cotizantes menos versus cuando iniciaron las bajas en octubre de 2019.
En eso han estado enfocados los esfuerzos de la industria. De hecho, han reforzado la contratación de vendedores para captar nuevos afiliados y atraer a los que se fueron. Asimismo, han publicado nuevos planes y beneficios para intentar atraer más cotizantes a sus carteras. En un desafío que no ha sido fácil en medio del alza del desempleo y los débiles datos económicos del último tiempo.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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