La otra “pandemia”: ¿Cómo enfrentar el aumento de la crisis hídrica en los próximos meses?

No olvidar. Esa es la recomendación que hacen los expertos y desde la industria sanitaria con respecto a la escasez de lluvias y el cambio climático que este año se recrudecen. ¿Qué soluciones hay a corto, mediano y largo plazo? Por el momento, más campañas hacia los usuarios e inversiones. Pero en forma más definitiva una mejor gestión del recurso y actualización de la normativa.




Estamos entrando en la última parte del otoño y, según la Dirección Meteorológica de Chile, el déficit de lluvia acumulada en el año fluctúa entre 20% y 80% en las zonas central y sur de Chile, algo que no variará en los próximos tres meses (ver gráfico).

En otras palabras, la sequía, producto del cambio climático y uno de sus efectos, la crisis hídrica, es otra “pandemia” que sigue acompañándonos de forma constante. “Aparentemente todos los problemas del mundo están por ahora en un congelador. Pero eso no es cierto. La crisis climática sigue avanzando y empeorando”, comenta Raúl O’Ryan, director del Centro Earth de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

¿Qué soluciones se ven en el corto y mediano plazo? Según Jonás de Miguel, director de Estrategia de Aguas Andinas, una serie de inversiones, sumadas a los acuerdos que desde el año pasado han llevado a cabo con la Primera Sección de la Junta de Vigilancia del Río Maipo para disponer de más agua en los próximos meses, han sido clave para enfrentar este año. “Aunque volvamos a tener de nuevo el año más seco de la década, creemos que estamos, incluso, en mejor situación. Además, tendremos más capacidad de utilizar aguas subterráneas y otras fuentes”, comenta De Miguel, estimando que no habrá cortes de agua por escasez del recurso.

Para hacerse una idea, en la Región Metropolitana, cerca del 43% del agua es para consumo humano.

Gestión y consumo

Sin lugar a dudas, el “factor usuario”, también es clave para enfrentar la escasez hídrica de este año, para lo cual ya hay campañas en curso desde hace un tiempo. Y en la actual situación de aislamiento y pandemia, según datos de Aguas Andinas, el consumo ha tendido a disminuir un poco, “porque la gente es más consciente del agua en sus casas que en su lugar de trabajo”, dice Jonás de Miguel.

Para Juan Eduardo Saldivia, ex superintendente de Servicios Sanitarios y ex subsecretario de Obras Públicas, en el corto plazo hay que abordar el tema de la regulación del consumo como se ha hecho en otros países como Australia o California, que prohíben el riego, “pero en el mediano y largo plazo hay que repensar el sistema completamente y una de las cosas es el modelo tarifario destinado a segmentar el consumo en distintos niveles. Lo que en otros países se denomina como ‘bloques tarifarios’. Nuestro régimen fue hecho en los 80, sin considerar la actual sequía histórica”, dice el actual socio de SIV Abogados.

Ulrike Broschek, subgerente de Sustentabilidad de Fundación Chile y líder de Escenarios Hídricos 2030, cree que hay varios caminos paralelos para solucionar la crisis de agua, pero la clave está en actualizar la normativa actual, para mejorar la “gestión” del recurso. “En períodos de escasez, se debe priorizar sobre todo el consumo humano y el caudal ecológico. Al menos en la zona central, así como los sectores más vulnerables como son los pequeños agricultores” (ver recuadro), dice, y agrega: “Además del reúso de aguas, que ya es un tema probado en muchas partes del mundo”.

O’Ryan tiene una idea similar: “Hay que avanzar en lograr acuerdos básicos sobre cómo vamos a gestionar el agua en el futuro y tratar de hacerlo lo más desapasionadamente posible. Hablamos de mejorar la gobernanza. Esa es la clave”, concluye el académico de la UAI.

Al rescate de la pequeña agricultura

A fines de abril, el Indap lanzó una serie de medidas para apoyar a sus más de 160 mil usuarios de la agricultura familiar campesina ante las dificultades que provoca la emergencia por el coronavirus (Covid-19) y la escasez hídrica.

En el caso de este último punto, la entidad dispuso cerca de $16.000 millones para más de 5.600 agricultores con proyectos de riego que hagan más eficiente el uso del agua para combatir los problemas de déficit hídrico.

Por ejemplo, durante 2019 se financiaron 2.056 proyectos de Riego Intrapredial para incorporar 3.282 nuevas hectáreas con riego tecnificado con energías renovables no convencional, además de obras de acumulación, captación y conducción intrapredial. Asimismo, 1.183 usuarios accedieron al Bono Legal de Aguas para poder regularizar sus derechos de agua.

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