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La reconversión energética de Europa que abre oportunidades para Chile en hidrógeno verde y minerales críticos

El bloque de 27 países quiere dejar atrás el error de haber dependido mucho de Rusia en materia energética y hoy ve a países de la región como aliados clave para su seguridad energética y para lograr su plan de carbono neutralidad al 2050.

ALEXEY VITVITSKY / SPUTNIK / CON

Hace unos días se realizó en Europa la versión número 20 de la Semana Europea de Energía Sustentable (EUSEW, por sus siglas en inglés), con el lema “Una Unión de Energía limpia, segura y competitiva”, justamente con el foco puesto en lograr una mayor competitividad y seguridad, luego de los efectos adversos que les ha traído la guerra en Ucrania y la reciente guerra entre Estados Unidos e Irán.

En particular, la situación con Rusia remeció al Viejo Continente, que importaba casi el 50% de su gas desde ese país, lo que los hizo vivir momentos de extrema tensión energética en 2022. Esto, llevó a cambiar el foco de la discusión en Europa, concentrándose en no depender de nuevo de un solo vendedor de energía, mientras también mantienen su plan de lograr la carbono neutralidad al 2050.

Este evento se desarrolló en medio de las actividades de una semana de sesiones con medios de América Latina del proyecto EU Climate Dialogues 2 (EUCDS 2), financiado por la Unión Europea.

Entre los comentarios de los presentes y expositores del evento había un aire de oportunidades desaprovechadas, urgencia y necesidad de conseguir acuerdos con otras partes del mundo, que les permitan lograr sus metas. Y entre esos socios Chile salta como un actor clave, en particular en la energía exportable a esas latitudes: la del hidrógeno verde.

A pesar de las dudas que se han instalado en Chile y en otros lugares respecto a la verdadera viabilidad de este sector, en Europa sí lo ven como un elemento relevante, aunque aún le faltan vallas por pasar.

Cambio de escenario obligado

De acuerdo a la Dirección General de Energía de la Comisión Europea (DG Ener), las políticas impulsadas ya por el bloque de 27 países miembros, los volúmenes de gas ruso importado han descendido de 150.000 millones de metros cúbicos (bcm) en 2021 a 36 bcm en 2025. Así, la cuota de las importaciones de gas ruso se redujo del 45 % (2021) al 19 % (2024), y bajó hasta el 12 % en 2025.

Todas las importaciones de carbón ruso se han eliminado progresivamente, de acuerdo con las sanciones de la UE. Estas representaban el 52,2 % de las importaciones de carbón de la UE en 2021.

Las importaciones de petróleo de Rusia también se han visto afectadas por las sanciones, y las importaciones de crudo han descendido del 27 % a principios de 2021 a solo 2% en 2025, mientras que las de productos refinados han pasado del 42,6% al 0,2% en el mismo periodo.

Mientras, en el sector nuclear, los países de la UE que operan reactores VVER de diseño ruso (reactores de energía refrigerados por agua y moderados por agua) han avanzado en la sustitución del combustible nuclear ruso por combustible de otros productores. Las empresas de servicios públicos de Bulgaria, República Checa, Finlandia, Hungría y Eslovaquia, que operan reactores nucleares de tipo VVER y que históricamente utilizaban combustible ruso, ya han firmado contratos para el suministro de combustible nuclear alternativo.

Esto, mientras Francia se mantiene como líder en energía nuclear en el viejo continente y más países vuelven a ver con buenos ojos esa tecnología.

Además, otro de los elementos que ha estresado el escenario energético europeo, aunque en menor medida que la situación en Ucrania, es la reciente guerra entre EE.UU e Irán.

Un personero europeo señaló que incluso con el fin de la guerra, “vamos a ver precios elevados 6 a 8 meses más, por normalización estrecho de Ormuz”. En particular, el cerca del 40% del kerosene y combustible para aviones con los que se abastece la UE provienen de Medio Oriente.

Planes

Así, desde la Dirección General para el Mercado Interno y la Industria de la UE plantean los riesgos que tiene hoy el Viejo Continente.

Entre ellos mencionan que la UE enfrenta riesgos de suministro, debido a su dependencia de importación de materiales críticos. Además, ha bajado la relevancia relativa de la industria europea, debido a la mayor competencia global, de países como EEUU y China.

Así, entre las medidas que lleva a cabo la Unión Europea, está la simplificación regulatoria para tecnologías limpias, impulsar este tipo de industrias y llevar a cabo la nueva ley de Industria Net-Cero, que se enfoca en definir áreas geográficas y tecnologías específica para impulsar la cooperación industrial; y mejorar los actuales gasoductos.

Además, entre las iniciativas internacionales con otras partes del mundo, una de las claves son las asociaciones en temas de materias críticos utilizados para la transición energética. Y ahí “América Latina es una región estratégica”, señalan desde la UE.

Por ejemplo, en 2023, la región representó más de un tercio del cobre y el litio extraídos a nivel mundial. Así, en 2023, la UE firmó dos acuerdos de colaboración sobre cadenas de valor sostenibles de materias primas con Chile y Argentina. Mientras, la refinería de São Miguel Paulista, en Brasil, fue designada como proyecto estratégico en virtud de la Ley de Materias Primas Críticas europea.

Además, activaron una red de pymes europea, que tienen perspectivas internacionales. Ya hay más de 500 organización en ese sistema, y las firmas ya tienen presencia en América Latina: México, Chile, Brasil, Argentina y Perú.

Hidrógeno verde

Sobre Chile en específico, el hidrógeno verde sigue siendo uno de los elementos centrales del interés europeo.

Eso sí, un personero de la UE puntualiza que hay tres desafíos pendientes. En primer lugar, la situación regulatoria y de estándar. Lo segundo es la certidumbre de las inversiones. Y la tercera, y la más relevante, es lograr cerrar la brecha entre oferta y la demanda.

Y justamente el nivel de demanda es la duda aún no completamente resuelta.

Una presentación de UE Ener, mostró que esperan que la demanda por hidrógeno verde crezca “significativamente” hacia 2050, ya que este combustible “permite la descarbonización en sectores que no pueden ser electrificados, como las industrias del acero, química, y el transporte de larga distancia.

Para impulsar la demanda, en la UE actualizaron la regulación sobre el combustible aéreo, el marítimo y las directivas para el mercado interno.

Además, cuentan como el “Mecanismo de Hidrógeno de la UE”, que pone en contacto a compradores y vendedores y permite a los participantes en el mercado compartir información y encontrar posibles socios comerciales.

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