Liquidez de la economía retrocede a nivel previo al primer retiro de fondos de las AFP

Depósitos olvidados en los bancos suman más de $95,6 mil millones
FOTO: DAVID VON BLOHN/ AGENCIAUNO

De acuerdo a cifras del Banco Central, en mayo el indicador M1 llegó a su monto más bajo desde julio de 2020, justo antes de que comenzara la seguidilla de giros desde los fondos de pensiones. Expertos indican que es una buena señal de que las presiones inflacionarias están disminuyendo.


Luego de casi tres años, la economía nacional vuelve a tener los niveles de liquidez previos a los retiros de los fondos de pensiones y el IFE universal que, tal como alertaron las autoridades económicas en la época, terminó impulsado con fuerza la inflación.

De acuerdo a los datos del Banco Central, la liquidez de los chilenos alcanzó su peak en julio de 2021, tras la entrega del tercer retiro de los fondos de pensiones y los primeros pagos del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) Universal -que fue parte de los llamados “mínimos comunes” en la negociación política. En ese mes el M1, que es el concepto más líquido de dinero, que está compuesto por los billetes y monedas en circulación, las cuentas corrientes y cuentas a la vista, alcanzó a $80,3 billones (millones de millones), en la cumbre de un camino que comenzó a ascender rápidamente desde el primer retiro de los fondos previsionales de los trabajadores, a mediados de 2020.

Ahora, los últimos datos a mayo de 2023 muestran que el M1 llegó a $55,6 billones, lo que equivale a una caída de 30,7% respecto al máximo de julio de 2021. Pero se añade un hito más: es dato de mayo es el más bajo desde julio de 2020, justo previo al primer retiro de los fondos de pensiones, que comenzó a hacerse efectivo a partir del 30 de ese mes.

Más en el detalle, las cuentas corrientes, tanto de empresas como de personas, han disminuido en valores similares, alcanzando a fines de mayo $21,5 billones y $11,6 billones, respectivamente. Sin embargo, las de las firmas hace varios meses que están en estos niveles. En cambio las de las personas registraron su menos monto desde junio de 2020, es decir, un mes antes de los retiros.

En la misma línea, en relación a los billetes en circulación, los últimos datos disponibles a abril de 2023 muestran que están en $13,5 billones, su nivel más bajo desde octubre de 2020.

Esta menor liquidez ya se ha comenzado a expresar en otras variables económicas. Según el último informe de Cuentas Nacionales del Banco Central al cierre de 2022, la tasa de ahorro interna siguió su caída libre y bajó a 16,4% del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2022. Si bien el ahorro de las empresas y del gobierno mantuvo una performance menos dramática, el indicador de los hogares siguió deteriorándose y se ubicó por primera vez, desde que hay registros comparables (primer trimestre de 2013 en la actual serie), en terreno negativo al llegar a -0,7% del PIB.

Lo anterior también se refleja en la necesidad de financiamiento de los hogares, que al cuarto trimestre del año pasado llegó al 3,3% del PIB, su mayor número de la serie. El Banco Central entregará en julio los datos al primer trimestre, y dados los registros de liquidez actual, es muy probable que esa variable siga subiendo, mientras el ahorro volverá a caer.

Presiones inflacionarias

El aumento de la liquidez y la mayor demanda interna generada por esta ha sido el principal motor de la inflación en Chile, según ha indicado en reiteradas oportunidades el instituto emisor. Por esto, el regreso a niveles más “normales” quitaría parte de estas presiones, en línea con la política monetaria más restrictiva.

El economista jefe de BCI, Sergio Lehmann, señala que “la caída de M1 es una señal inequívoca de que la liquidez ha venido retrocediendo por la acción de la política monetaria y el agotamiento de recursos que llegaron por la inyección de recursos y retiros de fondos durante la pandemia. Las presiones inflacionarias han ido cediendo y detrás de ello se reconoce que este factor ha sido clave”.

Por su parte, la economista de Euroamerica Martina Ogaz señala que “el M1 viene hace ya varios meses disminuyendo, en línea con el ajuste macro de la economía ante una TPM que alcanzó máximos y se ha mantenido así varios meses. Lo anterior, va de la mano con el proceso de convergencia de la inflación, y que dada la magnitud del aumento del M1 tomo varios meses que volviera a sus niveles más acordes al ciclo, con lo cual es una buena noticia para la inflación y su convergencia. Podría considerarse como variable más que indicaría que las presiones inflacionarias estarían cediendo”.

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