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Lorenzo Gazmuri, presidente de la Achs: “Que nadie dude que cuando hagamos algo, será cumpliendo la regulación”

El presidente de la Asociación Chilena de Seguridad, la mutualidad más grande del país, hace su primer balance de gestión. Habla de sus inversiones, de salud mental, y responde a la consulta ante el TDLC sobre el rol de la Achs en salud no laboral. Asegura estar tranquilo, porque argumenta que cumplen "todas las reglas de la libre competencia".

Lorenzo Gazmuri, presidente de la Achs: “Que nadie dude que cuando hagamos algo, será cumpliendo la regulación” MARIO TELLEZ

Lorenzo Gazmuri fue el máximo ejecutivo de Copec por más de tres décadas y hoy se mantiene como director. También se desempeñó como presidente de Icare entre 2020 y 2023. Y esta semana cumplió un año desde que asumió su desafío más reciente, como presidente del directorio de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), que cuenta con 85 centros de atención a lo largo de Chile, el Hospital del Trabajador, y nueve clínicas en Achs Salud. La red también incluye 277 instalaciones de salud como policlínicos y salas de primer auxilio.

Cuando estaba en Icare conoció a la Achs. “Me di cuenta que era una organización privada, sin fines de lucro, que demuestra que el mundo privado puede tener un aporte social significativo, que mueve la aguja en el país”, afirma.

Hoy, después de un año como presidente de la mutualidad más grande de Chile, lo que responde cuando es consultado por su primer balance en el cargo, es: “Qué poco se conoce lo que hace la Achs. Cada vez que me meto a una reunión descubro cosas preciosas, que no necesariamente la gente conoce. El desafío es que todo lo que hagamos sea visible”.

MARIO TELLEZ

Gazmuri saca una, entre una decena de tarjetas que tienen un código QR, y la pasa sobre la mesa. Al escanearlo, se despliega una infografía con un resumen de sus cifras: tienen 88 mil empresas asociadas, cubren a 3,2 millones de trabajadores, equivalente al 52% de las personas afiliadas a mutualidades en Chile.

Allí se muestra que la prima del seguro laboral se usa así: el 44% lo destinan a salud, un 23% se invierte en prevención. Un 20% va a pagar prestaciones económicas, como licencias y pensiones de invalidez. El 8% es para administración y funciones técnicas del seguro, y 5% es reinversión en activos fijos.

La tasa de accidentabilidad total la han reducido desde 5,37% en 2018, a 4,53% el año pasado. “En 1968, 40 de cada 100 trabajadores se accidentaban anualmente, en 2025 esto se ha reducido a menos de 5 de cada 100 trabajadores al año”, asegura la infografía.

Es, según explica Gazmuri, parte de una apuesta por mostrar lo que hacen y ser más transparentes, en medio de un periodo que ha estado marcado por el escrutinio sobre cómo operan, tras una consulta que iniciaron Andes Salud y la Unidad Coronaria Móvil (UCM) ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), donde acusan que la Achs no se ajusta al marco legal del seguro laboral obligatorio.

Pero antes de hablar de eso, afirma: “Mirando hacia adelante, siento que la Achs tiene el desafío de ser cada día más relevante en su corazón, que es la prevención. Pero a su vez, acompañar a los chilenos en el desafío de la salud pública es un punto central de la colaboración de la Achs al país, como un conjunto”.

Salud pública y prevención, ¿esos son los dos desafíos de su gestión?

-Hay hartos desafíos: acelerar nuestro esfuerzo en prevención, pararnos con pie sólido en salud mental y ser un actor relevante no solo en salud laboral, sino también en el mundo no laboral, siempre cumpliendo con las normas sanitarias del Ministerio de Salud, las normas de la Suseso que regulan nuestra actividad, y las normas de libre competencia. Que nadie dude que cuando hagamos algo, será cumpliendo la regulación de estos tres entes.

Queremos transparencia, que todos sepan en qué se gasta la plata. Volvamos al origen. La Achs nace en 1958, por iniciativa de un grupo de empresarios que crea un seguro solidario. En 1968, la ley le da su formato regulatorio actual, al crear el Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, y reconocer a las mutualidades como administradoras de ese seguro. Y en 1977, el DL 819 las autoriza a desarrollar salud no laboral en sus instalaciones, sin fines de lucro. Ese decreto fue reafirmado en febrero de este año en el Senado, al hacer más ágil que puedan participar en salud no laboral.

Estructuralmente, la ley nos obligó a tener facilidades propias en lugares donde no existan buenos prestadores, para que la recuperación del accidente laboral tenga prioridad. Por lo tanto, la red de clínicas nace como un esfuerzo para salud laboral, entendiendo que a medida que la accidentabilidad cae, esa clínica va a tener capacidad ociosa.

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Cuando un buzo tiene un accidente grave, necesitas una cámara hiperbárica. ¿Cómo voy a ser grande previniendo accidentes en las salmoneras, si en la zona de Aysén no cuento con una? La Achs invierte, claro. Pero a medida que bajó la accidentabilidad, ¿esa cámara la cerramos y la dejamos guardada, o la facilitamos para prestadores de salud?

Eso nos está pasando en todo Chile. Si tú vas a cualquiera de las clínicas regionales de la Achs, 10% o 12% de sus prestaciones son de salud laboral. Y el resto, bueno, hay una necesidad en esta zona, por lo tanto, nos abrimos a salud no laboral, pero cumpliendo todas las normas de libre competencia.

No es que a la Achs le estaba yendo bien el año X y decidió tener clínicas. No, es de la esencia de su actividad que tenía que tener clínicas para asegurar lo que promete. Por lo tanto, la red de clínicas es consistente con la misión preventiva de la Achs desde que nació. Y la red de clínicas tiene 30 años.

La Fiscalía Nacional Económica (FNE) recomendó al TDLC giro único en las mutualidades, o separación estricta de la contabilidad, para evitar subsidios cruzados. ¿Se equivoca la FNE, o se podría avanzar en esa línea?

-Lo que está en el TDLC es una consulta, no es un proceso contencioso, no es que haya una demanda. El sistema de salud es complejo, público-privado, multioperadores, por lo que es razonable que haya consultas al tribunal.

Segundo, la FNE ha validado muchas veces la operación de la Achs en salud no laboral. El año 2024 archivó un proceso cuando compramos la Clínica Maitenes. Ha dicho que la Achs en salud no laboral tiene un tamaño muy pequeño, que no tiene ningún riesgo.

Pero diría que, si alguien hablara de giro único, lo único que eso significaría es que subiría el costo de la salud no laboral, y creo que eso no es bueno para el país.

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¿Puede asegurar que no hay subsidio cruzado?

-Absolutamente. Dicho eso, cuando hablo de cumplir todas las normas de libre competencia, me estoy refiriendo a lo siguiente. Las clínicas Achs Salud son filiales que están aguas abajo de la Achs: no podemos capitalizarlas ni pasarles recursos a su gusto, y cualquier flujo pasa por la Suseso. Esas clínicas tienen estados de resultado independientes y pagan dividendos, como cualquier operador más del mercado de la salud privada. Y los precios de transferencia son de mercado: si hay un accidente en Curicó, podemos llevarlo a nuestra clínica o a una privada, y el precio que nos cobran es de mercado.

Esto es lo que probablemente no hemos sabido explicar, y creo que es la oportunidad de decir. De manera que estamos muy tranquilos de que lo que hacemos es complejo, pero cumple todas las reglas de la libre competencia.

Además, hay listas de espera. ¿Es razonable que una clínica nuestra, que no tiene accidentes laborales que atender, no se abra a hacer cirugías complejas? Aquí hay un activo que puede dar un servicio adicional al país.

La FNE recomendó revisar las tasas de cotización establecidas por ley, vinculadas a costos efectivos que se destinan para el seguro de accidentes del trabajo. ¿Hoy sobran recursos de esa cotización?

-Siempre hemos estado disponibles si alguien quiere revisar la tasa de cotización. Pero por otro lado, esa tasa de cotización financia la prevención, y vía prevención, una de las cosas maravillosas del modelo de mutualidades, es que en los últimos 10 años la accidentabilidad ha caído un 30%. Esta baja, en la práctica, ha hecho que la tasa de cotización caiga un 13% en los últimos 10 años. Pero si la autoridad el día de mañana quisiera revisarla, nosotros estamos superdisponibles para hacerlo. Lo que quiero decir es, cuidado, que es un seguro solidario.

¿Qué proyectos tiene la Achs y cuáles son las inversiones proyectadas?

-El año pasado la Achs invirtió $108 mil millones, más que el resultado que generó en el año, solo en la Achs, sin contar las clínicas Achs Salud. De ello, la más relevante sigue siendo la remodelación de agencias, hicimos una inversión en más de 20 de ellas en todo el país. También hicimos un pabellón de salud mental en el Hospital del Trabajador, algo que no estaba en nuestros planes hace tres o cuatro años. También hay alta inversión en tecnología, porque el modelo de prevención está cambiando.

¿Cuándo empezaron a potenciar más el área de salud mental?

-Salud mental siempre ha estado, pero a escala mucho menor. Lo que apareció pospandemia es un crecimiento que no habíamos planificado: fenómenos de convivencia social y estrés, que a su vez desdibujan la línea entre enfermedad laboral y no laboral. Si tienes una depresión, es difícil saber si la provocó el trabajo o problemas familiares. Tuvimos que adaptar nuestro modelo para hacernos cargo de prevención, en algo que antes era muy minoritario.

Lo que antes era un foco de prevención de la interacción entre el hombre y las máquinas, se ha ido transformando también en un foco de prevención de la interacción entre el hombre y su ambiente psicosocial, que es mucho más complejo.

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