Un tercio de las mujeres jóvenes que no estudia ni trabaja fuera de casa lo hace para cuidar a sus hijos

Mujeres

Informe de la Universidad Católica señala que solo el 0,3% de los hombres no trabaja por cuidar a sus hijos y el 2% por quehaceres del hogar. Una de las medidas que los expertos han señalado que permitiría aumentar la participación de las mujeres es el proyecto de ley de sala cuna universal.




La participación la laboral de las mujeres llegó en el trimestre noviembre-enero a 53,3%, su mayor nivel en la historia, lo que indica un cambio sobre el rol que las mujeres están teniendo dentro del mercado del trabajo. Sin embargo, pese a este avance, todavía quedan varios “cuellos de botella” para que se puedan incluir con mayor plenitud.

De acuerdo un estudio realizado por el Observatorio Laboral de la Región Metropolitana, el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) y el Centro de Políticas Públicas UC y OTIC Sofofa, en la Región Metropolitana, en base a la encuesta Casen 2017, el 11% de los jóvenes entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan en la Región Metropolitana, lo que corresponde a 195.761 personas. De esos, 7,2% son hombres y el 15% mujeres.

Entre las razones detrás del por qué las mujeres no trabaja ni estudia, el 34,2% declara no participar en el mercado laboral por cuidar a hijos o terceros y el 30,5% por realizar quehaceres del hogar. En tanto, solo el 0,3% de los hombres no trabaja por cuidar a sus hijos y 2% por quehaceres del hogar. Al mismo tiempo, el 15,8% de los hombres indican que la razón de inactividad tiene relación con falta de interés, razón que se observa solo en el 3,8% en el caso de las mujeres.

Una de las medidas que los expertos han señalado que permitiría aumentar la participación de las mujeres es el proyecto de ley de sala cuna universal. La iniciativa que impulsa el Ejecutivo extiende el beneficio a todas las trabajadoras, sin distinguir entre dependientes e independientes, o el número de mujeres de la empresa, poniendo fin al tope que establece el Código del Trabajo y que limita el derecho a sala cuna solo para trabajadoras de empresas que tengan contratadas 20 o más mujeres.

Actualmente, el proyecto está en su primer trámite constitucional en la Comisión de Hacienda del Senado. En esta instancia, el Ejecutivo analiza la posibilidad de subir el aporte solidario para el financiamiento de la sala cuna. Hoy ese monto llega a 5,14 UTM ($253.037). Ahora, en el Ejecutivo ven como límite un aporte de $300.000. La recarga de esta mayor alza sería asumida por el Fisco, ya que en la evaluación que se hace en el gobierno es que elevar el aporte del empleador a más de 0,1% es complicado considerando las otras reformas en curso, en especial, la previsional.

De acuerdo con el proyecto, el pago del establecimiento de educación parvularia que elija el trabajador será por cada niño menor de dos años que haga uso del beneficio.

Ángeles Morandé, coordinadora Observatorio Laboral Metropolitana Centro de Políticas Públicas UC, sostuvo que “sabemos que una de las principales razones de inactividad en las mujeres, es la dedicación al cuidado de terceros en el hogar, lo que incluye a los niños, por lo que el acceso a la sala cuna es sin duda una medida relevante para fomentar su participación en el trabajo”. No obstante, añadió que “uno de los problemas de este proyecto de ley es que no considera a las mujeres que trabajan en el mercado informal, que en la RM alcanzan casi un 30% y quedarían fuera de este beneficio”.

Pero para la académica, este tema no se soluciona solo con proyectos de ley, ya que también se necesita un cambio cultural: “Llama la atención que un tercio de las mujeres nini en la RM se dedica a quehaceres domésticos, en comparación a un 2% de sus pares hombres, lo cual indica un componente cultural muy potente, donde como sociedad y al interior de los hogares, cargamos casi únicamente a las mujeres el peso de estas labores”.

Verónica Garrido, Directora de Sence Metropolitano, subrayó que “La sala cuna es una buena medida, pero aún así, tiene un sesgo de mujer. Tiene que ser compartida con los hombres para que ellos también tengan derecho a acceder a este beneficio para el cuidado de sus hijos y que las empresas donde el hombre trabaja se hagan cargo también del pago de este beneficio”.

Ahora bien, como contrapartida, el informe aborda también a los sisis (jóvenes que estudian y trabajan). Y entre los principales resultados se muestra que el 7,5% de las mujeres jóvenes de la RM son “sisis”, si estudian y si trabajan al mismo tiempo, mientras que casi el 10% de los hombres se encuentra en dicha condición. Del total de “sisis”, las mujeres tienen una participación de 43,2% y perciben un sueldo promedio mensual de $272.992, salario 29,1% menor que el de los hombres en la misma condición.

Brecha salarial

Otro de los puntos que aborda el estudio, es la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres. De acuerdo a datos de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2018, las mujeres ocupadas de la Región Metropolitana percibieron ingresos 30,9% menores que lo que reciben los hombres mensualmente, alcanzando un sueldo promedio de $537.926, frente a un salario mensual de $778.091 en el caso de los hombres. Esta brecha disminuyó en relación al año 2017, donde alcanzaba un 31,8%.

Morandé explicó que “en parte la brecha salarial de género se asocia a que las mujeres trabajan 5 horas menos en promedio que los hombres, por lo tanto, acceden a salarios más bajos. Muchas de ellas quisieran poder trabajar más horas a la semana, pero no encuentran esta oportunidad en el marcado laboral”. Precisa que en la RM un 10% de las mujeres ocupadas trabaja tiempo parcial en forma involuntaria, es decir estarían dispuestas a trabajar más, pero no encuentran un trabajo a tiempo completo.


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