Lastesis: la hora de las mujeres mayores

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El actual escenario social ha ido borrando las barreras generacionales. Fenómeno, que en el caso de las mujeres, se relaciona con la historia en común a la hora de hablar de violencia y abusos. Lo que además en las mujeres mayores se suma el juicio por envejecer.


"Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía. Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo me vestía". Son las frases de la performance "Un violador en tu camino", que desde la semana pasada se replica en Chile y el mundo, del colectivo interdisciplinario de mujeres, Lastesis.

En el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, fue su estreno en Santiago y Valparaíso. Y las localidades escogidas, como fuera de la Corte Suprema y otros edificios gubernamentales, dejaron en claro que era un llamado a visibilizar la violencia contra las mujeres en la sociedad y en el contexto actual de crisis social.

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En un formato de acción de flashmob (multitud relámpago) ha tenido lugar en diversos espacios públicos de Chile y en otros países como Colombia, Costa Rica, Argentina, España, Alemania, Francia y México.

Vivencias transversales

Desde un principio esas performance tuvieron una gran participación de mujeres jóvenes. Pero la transversalidad que su propuesta ha demostrado, ha hecho que esas barreras generacionales se difuminen.

Algo que ha quedado demostrado en la convocatoria de Lastesis senior, un llamado a mujeres mayores participen en la performance como de "Un violador en tu camino", actividad organizada para el miércoles 4 de diciembre en el frontis del Estadio Nacional a las 19.30 horas.

Agnieszka Bozanic, psicogerontóloga y fundadora de GeroActivismo, destaca que es de vital importancia que mujeres de todas las edades puedan sentirse parte de esta intervención feminista, "pues las demandas son tranversales".

Las mujeres han sido históricamente violentadas, señala Bozanic, y las mujeres mayores son doblemente penalizadas, por ser mujer y por envejecer. Entonces, el sentirse parte del movimiento les entrega un sentido de pertenencia, "en el sentido de decir 'tus problemas fueron o son mis problemas'", destaca.

Es la magia de la solidaridad intergeneracional, explica Bozanic. "Nos ponemos en los zapatos de la otra, sea joven o mayor, permitiendo una consciencia social acerca de la vivencia de desigualdad y violencia por ser mujer. Compartimos luchas, por lo tanto el feminismo será intergeneracional o no será".

El denominado "estallido social" ha ido borrando las barreras generacionales. De a poco vamos entendiendo que compartimos una historia en común, dice Bozanic, "una historia de injusticia social que hemos sostenido durante más de 40 años, por lo tanto nos encontramos en 'los otros'".

"Las mujeres mayores de hoy son aquella generación que sufrió maltrato, humillaciones, violaciones y tuvo que callar todas estas atrocidades por el bien de la familia y la sociedad. Así se sostuvo por mucho tiempo la 'familia chilena': acallando violencia por vergüenza, falta de recursos o por la/os hijas/os", indica Bozanic.

Por mucho tiempo no existieron espacios para el desahogo y la escucha, por lo tanto se naturalizó el silencio. Entonces, agrega, cuando las mujeres mayores participan de este movimiento comienza un potente proceso de sanación, "en donde, incluso, vemos mujeres mayores que verbalizan estas memorias traumáticas por primera vez en la vida".

"De a poco, 'la mochila se hace más liviana', y se reconoce 'en esas otras', unas hermanas de lucha, independiente de la edad. Es por esto que es urgente integrar las demandas de mujeres mayores al movimiento feminista para que así sea más representativo de todos los grupos etarios de mujeres en Chile. Dejarlas fuera no tiene sentido. Porque la violencia y discriminación sigue igual de vigente en este grupo", concluye.

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