Trabajadoras parvularias

SEÑOR DIRECTOR:
El martes 1 de septiembre el senador Rojo Edwards trató en sala de “trastornadas” a las dirigentas de las trabajadoras de la Junji que protestaban por el modelo de financiamiento, copago y exclusión de la oferta pública de la Ley de Sala Cuna. Además, señaló que se alegraba de que la Junji no fuera a ser parte del modelo que se propone.
Las trabajadoras de la Junji y la educación parvularia pública cumplen un rol esencial en la estimulación temprana, cuidado y educación de más de 170 mil niños y niñas en nuestro país. Son la red de apoyo de miles de familias y en muchos casos también ofician de protección y detección ante situaciones de maltrato y vulneración.
La actual propuesta de Sala Cuna excluye a la principal red parvularia del país por ser pública gracias al extremismo del ministro Quiroz. Los datos 2024 indican que es ahí donde asisten actualmente las guaguas de los y las trabajadoras sin derecho a sala cuna. El maltrato y la exclusión a sus trabajadoras en público solo demuestra el desprecio por una institución y la fobia a lo público. Necesitamos Sala Cuna, con diálogo y capacidad real de ejercer el derecho. Eso, sin la Junji y sus trabajadoras, no es posible.
Antonia Orellana Guarello
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