Basco Vazko cubre de colores el Persa Biobío

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El galpón más conocido del sector, en calle Víctor Manuel, renovó su cielo con un mural de 700 metros cuadrados del artista nacional.


Le dicen la Capilla Sixtina de Víctor Manuel. Claro que en él no hay pasajes de la Biblia o retratos de pontífices históricos: hay figuras abstractas y cuerpos humanoides mezclados con representaciones de antiguas pesas de bronce, mobiliario y los típicos objetos que se pueden encontrar en la feria-mercado más grande de Santiago. Todo, realizado bajo la brocha del grafitero chileno Basco Vazko (33).

El artista pintó 700 metros cuadrados del Galpón 1 de la antigua edificación del Barrio Franklin, ubicada entre las calles Biobío, Placer, Víctor Manuel y San Isidro. Lo hizo él solo, a mano alzada y sin bocetos, en una tarea que le tomó casi dos meses. "Cuando empecé a hacer este mural estaba pensando en cómo Internet ha influenciado la estética de las cosas, y lo relacioné con lo que para mí significaba el persa cuando lo visitaba de niño y jugaba entre revistas de cómics, vinilos y muebles", explica. "Creo que existe una similitud muy clara: ambos son una ventana de información", añade.

Aunque Vazko es conocido como uno de los grafiteros de mayor trayectoria en Chile, insiste en que no se reconoce como tal. "Soy pintor autodidacta, no grafitero", afirma. Comenzó a los 15 años pintando en las calles de Santiago, y al salir del colegio decidió radicarse en Estados Unidos, donde siguió trabajando con brocha en mano. Su relación con Norteamérica desde entonces es estrecha: continuamente es invitado a exponer en galerías o a participar de proyectos editoriales con sus collages y pinturas. Eso, sin contar sus exhibiciones en España, China y Francia.

En Chile, este año fue invitado a pintar el frontis del Museo Violeta Parra, como una forma de evitar los rayados que aparecían cada mañana en el portón de acceso principal. "Hace años ese lugar era un peladero muy frecuentado por grafiteros, yo mismo pinté ahí muchas veces. Me pareció interesante hacer un cruce con el trabajo de Violeta, teniendo presente la dinámica y estética del grafiti en esa obra", cuenta.

Plaza de bolsillo

El mural de Basco Vazko es parte de un plan de reactivación cultural que actualmente se desarrolla en el sector llamado Persa Víctor Manuel, a cargo de la familia Massú, sus propietarios desde hace más de 30 años.

La historia de la edificación data de principios del siglo XX, cuando albergó una de las principales curtiembres y fábricas de cueros y calzados del país. Fue en la década de los 70 que la empresa cerró, dando paso a una actividad económica informal que con el tiempo se transformó en el mercado persa de hoy.

Los años, no obstante, se han hecho notar en los 24 mil metros cuadrados del recinto, y su recuperación en términos físicos y culturales es prioridad. Los primeros arreglos se han enfocado en el primer nivel, entre ellos la construcción de una plaza de bolsillo. Mientras que, a mediano plazo, está planificada la reutilización de los segundos pisos del inmueble.

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