Enrique Lafourcade: el último agitador cultural

El autor de Palomita blanca, quien padecía alzhéimer, falleció este lunes a los 91 años. Polemista de la generación del 50, jurado del programa ¿Cuánto vale el show?, fue el eterno candidato al Premio Nacional de Literatura. Hoy es su funeral en el Cementerio General.


Estudió Filosofía en el Pedagógico de la U. de Chile, pero lo cierto es que Enrique Lafourcade se doctoró de vivaz y a veces furibundo polemista. El narrador se enfrentó en sus columnas a los mapuches -"una raza sin remedio"-, los homosexuales -"los más viejos y feos se disfrazan de Celia Cruz"-, y no tuvo reparos en disparar contra la clase política y sus pares, los escritores.

Promotor de la generación del 50, hace más de una década Lafourcade estaba retirado de la vida cultural. En 2008 le diagnosticaron alzhéimer y dos años después se instaló en Peñuelas, Coquimbo, acompañado de su cuarta esposa, la pintora Rossana Pizarro. Hace dos años había regresado a Santiago.

"Una enorme tristeza. Falleció este lunes a las 6.50 h., de la mañana, en el hogar Villa Soleares. Tuvo una neumonía recientemente. Su cuerpo no resistió", señaló Pizarro. Lafourcade tenía 91 años y era autor de más de 40 libros entre cuentos, novelas y crónicas.

A los 23 años publicó su primera novela, El libro de Kareen (1950), inspirada en su hermana Ximena, muerta a los 17 años de tuberculosis. Cuatro años después vino su gran aporte colectivo: la Antología del nuevo cuento chileno (1954). Allí figura como el "futuro baluarte de nuestra literatura", donde aparecen Enrique Lihn, Claudio Giaconi, José Donoso y Jorge Edwards.

Su mayor bestseller fue Palomita blanca (1971), llevada al cine por Raúl Ruiz. La novela narra una historia de amor teñida de la atmósfera política del país a comienzos del allendismo. Con 40 ediciones, el título ha vendido un millón de copias. El reconocimiento internacional lo obtuvo con la novela La fiesta del rey Acab (1959), que retrata el régimen de Rafael Trujillo en República Dominicana.

"Podía ser muy puntudo y agresivo, pero siempre tenía cosas respetables que decir. A mí me atacó muchas veces y cuando gané el Premio Cervantes (1999), dijo que lo había obtenido por mi capacidad para pasearme por los salones europeos", comentó ayer Jorge Edwards.

No fue el único autor con el que polemizó. "Chile está lleno de tontos solemnes", repetía. Cuando Raúl Zurita obtuvo el Premio Nacional en 2000, trató al poeta de "patero y un genuflexo".

Entonces dijo sobre Antonio Skármeta: "Le podrían dar un premio por uno de sus programas televisivos". A Alejandro Jodorowsky lo llamó "Patas de humo", y lo describió como "el mago creador de la poesofía". Con Nicanor Parra tuvo una relación de amor y odio. Escribió el prólogo de Poesía política (1983), de Parra. Sobre Volodia Teitelboim, ex jerarca del PC y Premio Nacional 2002, dijo: "Yo creo que es un gato esencialmente bueno y manso, es un gato muy domesticado, mire que no reconocer que Stalin se portó mal durante el socialismo...".

Amigo de Jorge Teillier y Alfonso Calderón, ayer por la tarde los restos de Lafourcade fueron trasladados a la Parroquia Santa María de Las Condes. Sus funerales se realizarán hoy, a las 14.00 h, en el Cementerio General.

El año pasado sus hijos, Octavio y Dominique, lo postularon al Premio Nacional. "No hay un solo escritor en el jurado, sino funcionarios administrativos. (…) Me encantaría que me dieran no solo el Premio Nacional, sino también el Nobel", señaló en 1989.

La Feria del Libro Usado premió su trayectoria en 2001. Tres años más tarde publicó El inesperado (2004), que recrea los últimos años del poeta Arthur Rimbaud. Hace 13 años hizo su entrega final: las crónicas Los potos sagrados (2006).

El narrador era tío de la cantante mexicana Natalia Lafourcade. "Quizás la música es un factor genético importante, hay muchos músicos en la familia", recuerda su hija Dominique. Además entrega otro dato: "Los Lafourcade se sentían muy franceses, aunque habían perdido el contacto directo con su familia francesa. Cuando yo nací, en casa de mi abuelo se celebraba el 14 de julio cantando La Marsellesa".

El show no termina

Si en los 50 Lafourcade estuvo ligado a la bohemia nacional, en los 60 desarrolló una carrera docente en EEUU, en la U. de California y en Columbia. Cuando regresó a Chile se instaló con una librería en la Plaza Mulato Gil. También comenzó a realizar talleres. Es más, hizo alarde de un descubrimiento cuando conoció en uno que dirigió en el Instituto Cultural de Las Condes a Mariana Callejas, ex agente de la DINA. Igualmente asistió a sus reuniones en su casa de Lo Curro. Además participaron en sus talleres Gonzalo Contreras y Carlos Franz.

Columnista dominical de El Mercurio, dueño de una prosa irónica, en sus novelas también atacó a la clase política. En 1973 publicó en España la novela titulada Salvador Allende. "Se creía figura histórica y padre de la Patria", aseguró Lafourcade sobre el ex presidente, lo que lo enemistó con la izquierda.

En 1976 Borges visitó el país para recibir el Doctorado honoris causa de la U. de Chile. También se reunió con Pinochet. Cerca andaba Lafourcade como anfitrión junto a María Luisa Bombal. Los tres compartieron una cena en la casa del autor de Pepita de oro. Un año antes de morir, en 1985, el chileno visitó a Borges en Buenos Aires. "Irle a ver es solo para contemplar su silencio y admirar su monólogo", apuntó quien en 1982 recibió el Premio María Luisa Bombal, en Viña del Mar.

En 1984, publicó la novela El gran taimado, una sátira del régimen de Pinochet, que tuvo una difícil circulación: la editorial fue asaltada y los libros destruidos. Después, en democracia editó Cuando los políticos eran inteligentes (1996).

Figura habitual de la Feria del Libro de Santiago (Filsa), en 1993 presentó su novela Mano bendita (1993), que narra los difíciles días de un ex campeón de box. El título fue finalista del Premio Planeta. Al año siguiente publicó Neruda en el país de las maravillas (1994), donde narra el amor secreto entre el Nobel y Alicia Urrutia, sobrina de Matilde, la última mujer del poeta.

El autor también fue crítico con el Festival de Viña del Mar y el evento benéfico de la Teletón, a comienzos de los 80: lo llamó "un engaño emocional" y le valió la reacción de Don Francisco. Integró el jurado del programa ¿Cuánto vale el show? en los 80 y 90. Allí solía regalar "Una palomita" u otro libro a quienes respondieran sus preguntas.

Por Javier García

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