Poco ortodoxa: yiddish, suspenso y una mujer buscando su camino

Poco ortodoxa es una nueva miniserie en Netflix. La producción alemana muestra el camino de Etsy, una joven judía ortodoxa que abandona su comunidad en Brooklyn y viaja a Alemania en búsqueda de una nueva vida. Sin embargo, su esposo viajará para traerla de regreso a la comunidad a toda costa. Un thriller bien contado que, si bien usa códigos específicos del judaísmo, explora emociones y deseos universales.



Poco ortodoxa se estrenó a finales de marzo en Netflix. La serie tiene como base la autobiografía de Deborah Feldman, una mujer que escapó de su vida en una comunidad judío ortodoxa. En la serie conocemos a Esther “Etsy” Shapiro, una joven judía de 19 años que huye de sus pares en Brooklyn para empezar de nuevo en Berlín. Su esposo Yanky es obligado por el rabino a ir en búsqueda de ella, para ello contará con la ayuda de su primo Moishe. Yanky es tímido y torpe, mientras que Moishe parece capaz de tomar todas las medidas necesarias para cumplir su objetivo. En Berlín, Etsy intenta integrarse a la sociedad y cumplir el sueño de ser pianista.

¿Yiddish?

Poco ortodoxa es una serie para la que sí o sí necesitarás ver los subtítulos. La serie está hablada en yiddish e inglés. El primero corresponde a un idioma específico usado por la comunidad judía asquenazí, propia de Europa Central, mezclando elementos del hebreo, el alemán y otras lenguas eslavas. El yiddish se expandió por el mundo a través de los judíos que lograron escapar del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial. Etsy, la protagonista de la serie, vive en Williamsburg, un barrio de Nueva York con alta población judía y con una gran comunidad judía jasídica.

El uso del lenguaje es admirable tanto desde el punto de vista narrativo como en la producción. El yiddish es propio de la cotidianeidad de las comunidades judías ortodoxas, ya que consideran el hebreo como un lenguaje sagrado propio del estudio de la Torá. Considerando que el relato de la serie es no lineal, el yiddish suele ser utilizado en los espacios íntimos y cerrados, versus el inglés que suele ser usado en los exteriores simbolizando la burbuja que se rompe sólo a través del habla. 

Como en muchos grupos religiosos extremos, la mujer es relegada a la reproducción y la familia, debe guardar silencio y obedecer. Por tanto, el escape de Etsy no sólo es geográfico, es también vocal. De una mujer silenciada pasa a tener una voz propia. Hacia el final de la serie veremos a Etsy crear un vínculo entre el lenguaje religioso con sus objetivos personales, creando una emocionante y conmovedora escena.

El uso del yiddish también fue un gran desafío de producción. Estamos acostumbrados a ver series ambientadas en cualquier lugar del mundo habladas en inglés, aunque no sea el idioma del lugar. Sin ir lejos, el año pasado se cuestionó que la serie de HBO Chernobyl estuviese hablada en inglés y no en ruso. Una serie como Poco ortodoxa no sólo exige que los guiones sean traducidos, también gran parte del elenco tuvo que aprender este lenguaje. Todo en pos de la verosimilitud.

Buscar su propio camino

En la serie no se mencionan las palabras feminismo ni machismo, pero está claro que la lucha es contra el patriarcado. Etsy se reconoce a sí misma como diferente, pero esta diferencia significa que es una mujer que aspira a ser más que una esposa. Para escapar debe empeñar sus joyas (única forma de conseguir dinero) y su principal aliada para salir del país es su profesora de piano. Incluso en los 2000, es difícil poder escapar de las situaciones de violencia si no eres económicamente independiente y no cuentas con educación.

Cabe mencionar que a pesar de que la serie habla de la cultura judía jasídica, es más expositiva que crítica de estas tradiciones. Yanky, el esposo de Etsy, debería cumplir un rol de antagonista, pero en realidad vemos a un joven tan presionado como Etsy a cumplir con ciertos roles y seguir las costumbres que le fueron enseñadas. A diferencia de Etsy, Yanky no se cuestiona nada. Su torpeza, timidez e ingenuidad incluso hacen que uno empatice con su lado de la historia. Moishe, el primo de Yanky, representa la presión de la comunidad de forma más violenta, mafiosa y consciente de su poder. La serie no profundiza demasiado en personajes como Yanky y Moishe, pero sí entendemos que este último fue expulsado de la comunidad y traer a Etsy de regreso le permitiría regresar. ¿Por qué quiere regresar? Nunca queda explícito, pero cuando Moishe intenta convencer a Etsy comenta lo difícil que es comenzar desde cero.

Etsy se cree destinada para el matrimonio hasta que se casa, o más específicamente, a la hora de tener sexo. Es el sexo lo que rompe con la ilusión de la protagonista. La vemos sufrir a la hora de intentar tener relaciones sexuales, a ser presionada y juzgada por no poder tener sexo. En diversas creencias religiosas se anula el placer del sexo y se entiende a la mujer sólo en su posibilidad de ser madre. Si bien la serie no juzga el deseo de la maternidad sí deja en evidencia que anular el placer convierte el sexo en una actividad terrible e incluso imposible. Al mismo tiempo, vemos como toda la responsabilidad sexual recae en la mujer.

El único pero que me dejó Poco ortodoxa tiene que ver con lo que se muestra del sexo. Hay un capítulo prácticamente dedicado a la frustración que vivía Etsy por el sexo en el matrimonio. Sin embargo, hacia el final del capítulo la tensión sexual entre Etsy y su nuevo amigo Robert es evidente. Los vemos besarse e iniciar la relación sexual… y ¡corte! a créditos. En un capítulo donde entendemos que esta frustración está rompiendo el vínculo de la pareja, está deteriorando la autoestima de nuestra protagonista y al mismo tiempo alimentando una llama de lo que “hay más allá”. ¿Por qué no podemos verla en un momento de placer? Este es un llamado abierto a cuestionarse la ausencia de escenas con orgasmos femeninos en todas las series. En el caso de Poco ortodoxa, ver el orgasmo de la protagonista está completamente justificado narrativamente.

Sin dudas, Poco ortodoxa ha sido una agradable sorpresa en el servicio de streaming. A diferencia de otras series, no alimenta el maratón a través del cliffhanger o revelaciones sorprendentes al final del capítulo. Cada episodio logra conectar no sólo en el diálogo sino en las sensaciones de esta fugitiva de su realidad, interpretada con gran sensibilidad por la actriz Shira Hass. Somos espectadores de una mujer que consigue su libertad y al mismo tiempo es perseguida. Temí que la miniserie terminara en un femicidio, y agradezco profundamente que —spoiler— no sea así.

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