El anagrama de Silvia Sesé: “El libro físico no ha decaído, todos estamos cansados de pantallas”

Silvia Sesé, directora editorial de Anagrama. Foto: David Zorrakino, Europapress.

En conversación con Culto, quien asumiera la dirección editorial de Anagrama en lugar de Jorge Herralde, cuenta cómo vivió la pandemia desde el mundo del libro, acaso uno de los más golpeados por el virus. También de la “segunda ola” en Europa, la sobrevivencia del libro físico versus lo digital, la importancia de los autores latinoamericanos en el catálogo de la casa catalana –donde destaca a un par de chilenos– y del feminismo.



“Era una oferta que no podía rechazar”, con esa frase que parafrasea a Vito Corleone, Silvia Sesé recuerda el momento exacto en que –en 2015– se le ofreció ir a la editorial Anagrama como adjunta a la dirección. Por entonces, se encontraba en la editorial Destino donde era editora. Luego, en 2017 pasó a ser la directora editorial.

Al mando de la casa catalana, Silvia Sesé tuvo que afrontar el movido 2020, porque si hubo una industria a la cual se le removieran los cimientos debido a los embates impredecibles (y terribles) de la pandemia del coronavirus, fue la del libro. Con el confinamiento, el cierre de librerías y la imposibilidad de realizar ferias, las editoriales tuvieron que recurrir a la reinvención y otras estrategias para sobrevivir.

“En términos de facturación, fueron meses nulos que hemos ido recuperando poco a poco, con un resultado muy satisfactorio, ya próximos al final del año”, cuenta Silvia Sesé en conversación con Culto. Eso obligó a que libros recién publicados en esos primeros meses del 2020 no tuvieran la promoción que siempre obtienen, entre ellos, Poeta chileno, de Alejandro Zambra.

¿Cómo lo hicieron? “Nos enfocamos en cambiar procesos, adecuarlos a la realidad, intensificar la presencia de la editorial en las redes, reestructurar la programación, y ante todo, seguir vinculados a los autores y a los libreros, así como a los colaboradores, correctores, grafistas, traductores, para ofrecer continuidad y solidez”, señala Sesé.

Con un ritmo cercano a las 80 novedades por año, Sesé cuenta que por efectos de la pandemia un 20% de ellas debieron sufrir retraso en su publicación. Sin embargo, pese al negro panorama, y al cierre de varias empresas, Silvia no tuvo temor en el futuro de la editorial.

“Anagrama es una editorial muy sólida. Con un catálogo muy vivo, con un fondo en continua rotación, muy presente en las librerías. A pesar de las malas noticias, el apoyo de los lectores ha sido rotundo y podemos pensar en que hay editorial para otros 50 años”, dice.

-¿Cómo ha sido llevar el trabajo como directora editorial vía teletrabajo?, ¿qué ha resultado lo más difícil?

-Entiendo el teletrabajo como una posibilidad que nos da a todos mucha flexibilidad, cuidar a los nuestros, por ejemplo. Sin embargo, echo de menos la creatividad y la rapidez de trabajar con los equipos, las ideas que surgen de las charlas informales, la promoción presencial de los libros, las reuniones con autores y colegas, las ferias.

Con las librerías cerradas, muchas editoriales debieron recurrir a lo digital. Concretamente, a la venta online y a la de los libros digitales, los famosos ebooks. Silvia Sesé reconoce la importancia del formato en estos días, pero con matices.

“El libro digital es un formato con muchas ventajas en estas circunstancias y estamos trabajando mucho para estar muy al día tanto por lo que respecta a los formatos como a la comercialización –asegura–. Pero hay que añadir que el libro físico no ha decaído y ha mostrado su fortaleza. Y más en estos momentos en que todos estamos cansados de pantallas.

-¿Crees que el ebook terminará por reemplazar al libro físico?

-No lo creo, o no en un plazo que abarque nuestra vida, no imagino un mundo así.

La sombra de Jorge Herralde

Si hay un nombre que funciona como una especie de sinónimo de Anagrama, ese es el de Jorge Herralde. El fundador de la casa editorial, cuyo apellido lleva el galardón de novelas que año a año premia a distintos autores, y que recibiera Roberto Bolaño en 1998 por su fundamental Los detectives salvajes.

Por estos días de encierro y de segunda ola en la madre patria, Herralde ocupa la presidencia de la editorial, así que –como una sombra larga– se ha mantenido bien al tanto de lo que ocurre.

“Con Jorge estamos al habla continuamente y él está tranquilo con la marcha de la editorial y con la nueva gerencia de Eva Congil –cuenta Silvia Sesé–. Hemos ido comentando todas las circunstancias, desencantos y alegrías de estos meses y comentamos los textos, las estrategias de contratación y hemos compartido los entusiasmos que provocan muchas lecturas”.

-¿Cómo ha sido tomar la posta de Jorge Herralde como directora editorial?

-Ha sido sobre todo un gran privilegio y también una enorme responsabilidad. Por fortuna, cuento con Jorge en la editorial, con su trabajo y consejo diarios, y con todo un gran equipo de compañeros excelentes.

-Jorge Herralde le imprimió un sello a Anagrama que es de apostar a un lector bastante literario. No al superventas sino a la buena lectura. ¿Cómo es manejar una editorial que tiene una identidad tan arraigada sin caer en el anacronismo?

-Intentamos pensar en el catálogo como nos ha enseñado Herralde, que los nuevos autores puedan “conversar” con los que conforman el fondo, ir alimentando itinerarios de lecturas, posibilitar redescubrimientos.

-¿Hay algo que hayas descubierto de tí misma –profesional y personalmente– en lo que llevas al mando de Anagrama?

-¡Muchas cosas, y no todas confesables! Pero en un nivel muy prioritario, Anagrama me ha enseñado a valorar con enorme cuidado cada una de las decisiones editoriales, por mínima que sea, desde una contratación hasta la selección de una frase para la faja, pensando siempre en el catálogo, en que no se traicione lo que lo anima.

Pensar la pandemia

No solo es un nombre algo difícil de pronunciar. El filósofo esloveno Slavoj Žižek es uno de los más de 780 autores que Anagrama ha publicado, y en mayo, mientras el coronavirus dejaba su estela negra de muertes y daños, publicó un libro titulado Pandemia, La covid-19 estremece al mundo.

La publicación, por supuesto no fue azarosa. Silvia Sesé dice que la idea fue de aportar a la superación de la crisis sanitaria desde la reflexión. “Se está escribiendo mucho como es lógico sobre esta crisis y sus consecuencias a todos los niveles –dice la directora editorial–. Žižek aporta una esperanza, la de pensar un “nuevo comunismo”, un comunismo de la solidaridad internacional entre Estados y el bien común para enfrentar lo que él considera una nueva forma de barbarie”.

Slavoj Žižek

Como es de esperar, tanto la edición digital como física de este libro se hicieron “a contrarreloj”, dado lo urgente del tema. “Para que nuestros lectores pudiesen leer cuanto antes sus reflexiones acerca de una situación tan extraordinaria como cambiante”, dice Sesé.

Pandemia, La covid-19 estremece al mundo fue uno de los títulos que durante este 2020 formó parte del regreso de una de las colecciones clásicas de Anagrama, los Cuadernos Anagrama, que el tiempo había dejado guardados en las bastillas.

-¿Sientes que con la vuelta de esta colección han podido conectar con el público lector?

-Definitivamente sí. La colección se ha asentado con libros relevantes y exitosos. Entramos el próximo año en una nueva etapa, ahora al cuidado de nuestra editora Isabel Obiols, una etapa en la que pensamos profundizar en los temas que animen la conversación pública, temas que nos interesan y preocupan.

-En el verano europeo la pandemia pareció dar una cierta tregua, pero allá han debido enfrentar una “segunda ola”. ¿Ha sido más fuerte que la primera?

-No, las librerías han continuado abiertas en España, lo que ya es mucha diferencia. Pero es verdad que nos pilla un poco más fatigados. Además, con circunstancias diversas en los distintos países en los que se distribuyen nuestros libros, en general, podemos decir que se va estabilizando la situación. Pero quedan muchas incógnitas por ver cómo va a afectarnos esta crisis el año próximo.

Foto: Florencia Cosin.

El pueblo al sur de Estados Unidos

Cuando se piensa en catálogos de editoriales, generalmente hay una cierta línea, una curatoría, que distingue a una casa de otra. Es como que la verja del vecino fuera de fierro, y la del frente, de madera. Si se hace ese ejercicio en Anagrama, un rasgo que salta a la vista es el alto número de autoras y autores latinoamericanos. Juan Villoro, Alejandra Costamagna, Mariana Enriquez, Juan Pablo Villalobos, María Gainza, Martín Kohan, son algunos de los nombres destacados en esta cuerda. Y no es una decisión tomada al azar.

-¿Cómo son recibidos los autores latinoamericanos en España?

-Es una de nuestras obsesiones que la literatura latinoamericana se conozca no solo en España sino en todos los países, que los autores latinoamericanos incidan en las literaturas de fuera de sus respectivos países, que tengan lectores. No es fácil, pero seguimos en la tarea.

-¿Crees que existe una suficiente fluidez en el contacto entre Latinoamérica y España en términos de conocimiento de autores?

-Creo que hay una mayor fluidez en los últimos tiempos, al menos en lo que atañe a los festivales, ferias y medios de comunicación. Pero aún hay que hacer mucho trabajo con los lectores, suscitar entusiasmos.

-De los autores chilenos, ¿alguno que te guste en particular?

-Costamagna, Lemebel, Meruane, Labatut. Por supuesto Bolaño. Zambra, siempre.

“Un movimiento revolucionario”

Una dimensión que ha tenido relevancia en los últimos años, es el feminismo. En el mundo literario, donde la mayoría de los autores canónicos son hombres, se hace fundamental pensar al respecto. Por supuesto, Silvia Sesé tiene algo que decir sobre el asunto. “Entendemos el feminismo como un movimiento revolucionario que implica a todos los sexos”, dice segura.

-¿Piensas que el mundo del libro es machista?

-Es machista, claro, como el resto de la sociedad, incluidas muchas mujeres, en pequeños y grandes gestos. Pero es un sector con una enorme capacidad de autocrítica y de cambio, con muchas gentes de procedencias diversas, que hablan lenguas diversas, de ascendencias diversas, con circunstancias diversas y en general comprometidos con la idea de una sociedad mejor, más justa.

-¿Has tomado alguna decisión al respecto en la editorial?

-Anagrama ha sido siempre muy sensible al feminismo y en ese sentido hemos seguido la línea de publicaciones de ensayos y reflexiones activistas con la constante incorporación de autoras al catálogo, que están escribiendo, preguntándose, reflexionando acerca de ello, desde Marta Sanz hasta Paul B. Preciado, desde Cristina Morales hasta Alejandra Costamagna, desde Carmen Maria Machado a Mariana Enriquez, y un largo etcétera. Además, no quiero olvidar los textos y autores que tratan la sexualidad no normativa, que seguimos publicando con enorme interés.

El caso Carrère

Una polémica que ha tomado por asalto al mundo literario se dio con la publicación de Yoga, la última novela del escritor francés Emmanuel Carrère. Ocurre que su ex esposa Hélène Devynck, lo acusó de usar sin permiso partes íntimas de su vida para colocarlas en el texto. Esto, violando un contrato firmado entre ambos durante el proceso de divorcio en que el escritor se comprometía a no usar la vida de Devynck, sin su consentimiento.

Ante eso, Carrère debió dejar la novela con una elipsis. Un vacío argumental. El galo es uno de los autores que publica en Anagrama y le consultamos a Silvia Sesé si está al tanto del asunto.

“He seguido la polémica por la prensa francesa. El libro es una belleza, absolutamente extraordinario, confiemos en que se lea y se valore por sí mismo”, responde.

Acá va terminando esta conversación. Ya proyectando el 2021, Silvia nos comenta lo que viene en publicaciones de la editorial, al menos en el corto plazo. El Premio Herralde de novela 2020, Cien noches, de Luisgé Martín, además del finalista Los llanos, de Federico Falco; además, lanzamientos de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Patricia Highsmith, Oliver Sacks, Charles Bukowski y el mencionado libro de Carrère.

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