Suite Patagonia: Inti-Illimani Histórico vuelve al Teatro Municipal con homenaje sinfónico al extremo sur

Inspirado en la majestuosidad del paisaje, la soledad de los confines continentales y en su historia de exterminio, Horacio Salinas compuso una música para orquesta que imagina un folclor para una zona que casi no dejó acervo musical. "Está cruzada por una sensación de pesadumbre, de devastación, en medio de una naturaleza maravillosa", adelanta sobre la pieza que estrenará junto a su grupo y la Orquesta Sinfónica Nacional en tres funciones, en el marco de Santiago a Mil.



¿Cómo traducir en una partitura las particulares características geográficas e históricas de la Patagonia chilena? ¿Cómo hacer un homenaje musical a una zona que, debido a esa misma historia, no dejó una música folclórica conocida? Horacio Salinas (70), multiinstrumentista y director de Inti-Illimani, nacido varios kilómetros al norte de Tierra del Fuego pero visitante asiduo del extremo austral del país, dedicó los últimos años a responder esas preguntas.

El resultado de ese proceso verá la luz el próximo mes, cuando Salinas junto al resto de sus compañeros de grupo presenten frente al público su Suite Patagonia, la más reciente creación del músico y la nueva propuesta escénica del conjunto, que tendrá su estreno formal a fines de enero con tres funciones en el Teatro Municipal de Santiago.

Los conciertos, fijados para el 21, 22 y 23 de ese mes -con entradas a la venta en la plataforma de Puntoticket-, tendrán a Salinas en la batuta y a su grupo acompañando a los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional. La pieza es uno de los platos fuertes de la interesante programación musical que tendrá la próxima edición del festival Santiago a Mil (ver recuadro inferior), que parte la próxima semana.

“Esto nació porque tiempo atrás, visitando Punta Arenas, una autoridad local me comentó que a él le parecía extraño que la Patagonia no tuviera una música, que no se asociara una música a la Patagonia, o a un folclor, más allá de la música argentina que llega más directamente”, explica Salinas, quien se abocó entonces a idear una suerte de “poema sinfónico” inspirado en el paisaje, la historia y sus propias vivencias en la zona que habitaron pueblos como los kawésqar y selknam. Un territorio cuyo principal acervo musical se concentra en el lado argentino, donde hasta hoy se cultivan danzas y ritmos como el loncomeo, el kaani y el chorrillero.

“No hay vestigios de algún tipo de música relacionada con los pueblos de la Patagonia, porque entre otras cosas fueron exterminados. Pero además ellos no tenían algún desarrollo musical, como lo tiene el pueblo mapuche, algún tipo de folclor porque creo que no existe en términos musicales. Lo que sí hice, por extensión, algunas citaciones con ciertas músicas huilliches, y eso lo hice extensivo a lo que imaginé pudo haber sido algún tipo de desarrollo musical de ese pueblo, al que se le impidió su existencia”, explica el autor.

La obra para orquesta y músicos, dividida en seis partes, tiene como eje también el paisaje salvaje del extremo austral, según explica su creador. “La naturaleza prístina, la luz tan particular, la soledad y esta cosa esteparia de grandes extensiones desoladas, donde desaparecieron los personajes que allí trataban de vivir. Esta música está cruzada por esa sensación de pesadumbre, de devastación, en medio de una naturaleza maravillosa”.

Será el regreso de la facción “histórica” de Inti-Illimani al Teatro Municipal de Santiago, así como una nueva incursión de su director en la música orquestal en medio de la pandemia: el año pasado, aprovechando la falta de actividad en vivo con su grupo y la imposibilidad de salir de gira, Salinas ya había lanzado la banda sonora que creó para el clásico del cine mudo chileno El húsar de la muerte, donde combinó mazurcas, tonadas y marchas de su autoría con el influjo de la música italiana en su repertorio personal.

Inti Illimani

“Ha sido una pasión tardía, que nunca imaginé que pudiera vivirla en esta etapa, en este último cuarto de vida nos va quedando. Acabo de cumplir 70 años y no me lo creo mucho, pero me sucede que la música me asalta, y en este caso para decir cosas que he sentido necesario decir con orquesta, con sonoridades nuevas, con estructuras distintas que es interesante descubrir”, comenta el músico.

Pese al cambio de timbres, ritmos e instrumentación para un conjunto vinculado históricamente a lo altiplánico, Salinas asegura que, a la larga, es la danza y el elemento ritual lo que cruza de alguna forma todo su cancionero. “Mucha de mi música está relacionada con el baile, con la música de raíz folclórica, que toda se baila, que sirve para que la gente se tome de las manos y practique la danza como se hace de manera ancestral”, señala.

Por ahora, la vida pública de Suite Patagonia se remite a estas tres presentaciones de enero, pero su autor no descarta la opción de llevarla a otros escenarios. El sueño es -reconoce- poder montar el espectáculo en Tierra del Fuego en el futuro. “Su espacio natural es de por allá, habrá que ver si hay una orquesta disponible. Las pretensiones de los músicos siempre son desproporcionadas, quieres que te escuche todo el mundo, pero que se presente en Santiago a Mil ya me enorgullece. Esto coincide felizmente con este presidente magallánico que tenemos, que también está enterado de esta obra”, cuenta.

En paralelo al estreno de su nuevo proyecto, el grupo dedicará el resto de cada uno de estos tres conciertos a homenajear al fallecido Patricio Manns y a interpretar las canciones que el cantautor y poeta aportó al conjunto en sociedad con Salinas. Precisamente, el repertorio que la banda desplegará hoy y mañana en dos recitales en el CEINA.


Ficha Artística:

Suite Patagonia | Dirección: Horacio Salinas | Músicos: Horacio Durán (charango), José Seves (voz y guitarra), Fernando Julio (bajo), Camilo Salinas (piano), Danilo Donoso (congas y batería), Hermes Villalobos (quena y flauta) + Músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Música en vivo en Santiago a Mil

Quilapayún: Cantanta Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta

21 de enero, 21:00 horas. En Cerro Renca. Avenida El Cerro 1555, Renca

23 de enero, 21:00 horas. En Teatro Juan Radrigán, Quilicura.

Concierto gratuito para todo público.

Álvaro Henríquez: 100 guitarras para Roberto Parra

2 de enero, a las 20:30 horas. En terraza Caupolicán del Cerro Santa Lucía, Santiago

Concierto gratuito para todo público

Pedro Pablo Prudencio + Orquesta Juvenil de Pudahuel

21 de enero, 21:00 en el Anfiteatro de Pudahuel

22 de enero, 21:00 en Pudahuel

23 de enero, 21:00 en Pudahuel

Cuti Aste + La Nueva Imperial

8 de enero, 21:00. Centro Cultural Casona Dubois. Ayuntamiento 1650, Quinta Normal

9 de enero, 21:00. Casablanca

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