Por Gonzalo ValdiviaMindy Kaling: “Con The Office aprendí que la comedia debe explorar áreas donde la gente se sienta incómoda”
Kelly Kapoor en la popular sitcom, la actriz y guionista evalúa su recorrido en la industria a raíz del estreno de No Aptos Para Trabajar (Disney+). La comedia de nueve episodios, una historia sobre cinco veinteañeros en Nueva York, es la última de sus series inspiradas en su propia biografía. “Los inicios de mis 20 fueron una de las épocas más turbulentas de mi vida. Quería llegar cuanto antes al éxito y que me tomaran en serio, pero nadie lo hacía”, explica a Culto en esta entrevista.

Algunos críticos han reparado en que, si bien se ambienta en la actualidad, la serie No aptos para trabajar (disponible completa en Disney+) omite algunos tópicos propios de esta época, como las aplicaciones de citas o la crisis inmobiliaria que afecta a las grandes urbes.
Esa particularidad probablemente se explique en que su principal inspiración no está en los 2020, sino que en los 2000, una época en que el mundo era muy diferente. Mindy Kaling (Cambridge, 1979), el cerebro de la comedia de nueve episodios, se basó en su propia juventud. Un período de su vida que –en conversación con Culto– recuerda sin edulcoramientos.

“Los inicios de mis 20, donde No aptos para trabajar se desarrolla, fueron una de las épocas más turbulentas de mi vida. Quería llegar cuanto antes al éxito y que me tomaran en serio, pero nadie lo hacía. No tenía dinero y mi carrera no iba por el camino que deseaba. Tenía una ambición reprimida. Tampoco tenía novio, pero sí tenía amigos increíblemente cercanos con los que me divertía muchísimo. Eran emociones muy intensas, y pensé que darían para una buena serie de televisión”, detalla.
Esta no es la primera vez que la actriz y guionista de The office recurre a su propia biografía para crear ficción televisiva. Su época en el colegio inspiró Yo nunca, que tuvo cuatro temporadas en Netflix, y sus años como estudiante universitaria fueron la base de La vida sexual de las universitarias, que alcanzó a tener tres entregas en HBO Max.
No aptos para trabajar se zambulle en la ambición y temores propios del ingreso al mundo laboral. La trama gira en torno a dos grupos de amigos que son vecinos dentro del mismo edificio en el barrio Murray Hill de Nueva York. Por un lado, Abby (Avantika Vandanapu) y AJ (Ella Hunt), y por el otro, Josh (Jack Martin), Davis (Will Angus) y Kel (Nicholas Duvernay). La serie no sólo juega con proponer diferentes parejas entre ellos, sino que indaga en las dificultades que tienen para abrirse camino en el mercado bursátil, la medicina, la moda o el arte.

Aunque la lectura más superficial supondría que Kaling se siente conectada únicamente con Abby, la chica de origen indio de la historia, lo cierto es que desperdigó rasgos de ella misma en varios de los personajes.
“Todas mis series que son vagamente autobiográficas se desencadenan de manera tanto placentera como incómoda. No es muy divertido tener que examinar mi pasado y pensar en cómo era cuando era más joven, pero hacerlo a través de la comedia al menos lo vuelve un poco más divertido y me permite tomarme a la ligera esa época”, apunta.
-¿Hay alguna experiencia en particular de esa época de su vida que haya intentado incluir en No aptos para trabajar?
Antes de incluso escribir el piloto, dediqué mucho tiempo a crear la biblia de la serie y a desarrollar todos los personajes. Algo que he aprendido a lo largo de mis 20 años escribiendo comedia es que para mí una serie no funciona a menos que cada personaje sea muy divertido de escribir debido a que me identifico mucho con ellos. Cada uno tiene cualidades con las que me siento muy identificada y que podrían sorprender a la persona promedio. Pienso, por ejemplo, en el personaje de Nicholas Duvernay, que abandona la facultad de medicina y tiene que decirle a su madre, una inmigrante nigeriana que luchó mucho para venir a Estados Unidos, que quiere hacer eso (abandonar la carrera), aunque ese era el sueño de ella y también el de él. Me identifico mucho con eso. Entiendo lo que es ser hija de inmigrantes y adentrarse en el mundo de las artes cuando tus padres son médicos (o uno de ellos lo es) y esperan que tú también quieras serlo. Pero también me identifico mucho con el personaje de Jack Martin, Josh, que se adentra en el mundo de la televisión y tiene que lidiar con personalidades muy propias de divas y en un entorno muy despiadado en el mundo del entretenimiento. Pese a lo que la gente piense, no porque sea arte significa que no sea tan despiadado como un banco de inversión.

-La serie aborda los fracasos de manera directa. ¿Qué le gustaría que el público, especialmente la Generación Z, extrajera de la serie?
Primero que todo, espero que les parezca muy divertida. Creo que la función de la comedia es explorar áreas donde la gente se siente incómoda. Eso lo aprendí de The office. Y en particular los lugares de trabajo me resultan muy divertidos y fascinantes porque son lugares donde la ambición, la amistad, la atracción y la competencia coexisten. Hay más tabúes sobre salir con compañeros de trabajo y con superiores, pero casi todos mis conocidos conocieron a su pareja en el trabajo. Eso es muy interesante.
“Creo que se ha hablado mucho de la Generación Z, de que son adictos a las pantallas y a las redes sociales, pero también olvidamos las dificultades que han superado y lo ambiciosos que son. No son estos jóvenes vagos que no quieren trabajar. Pensé que (los personajes) reflejarían lo difícil que lo tuvo esta generación. La mayoría de ellos cursaron su último año de colegio durante la pandemia, por lo que no tuvieron baile de graduación ni recibieron su diploma como los demás. Fue muy divertido investigar sobre ese grupo de edad para hacer esta serie”.
-Tnía apenas 24 años cuando se unió al equipo de guionistas de The office. ¿Hay algo más que haya aprendido en esa serie que la haya acompañado durante todos estos años?
Escribí 24 episodios y estuve allí ocho años. Me sorprendió justo en esa edad en la que era tan impresionable. El tiempo que estuve allí como guionista y actriz fue en cierto modo la base de mi carrera en cuanto a cómo hago las series. Obviamente, nada podría ser más diferente de Dunder Mifflin y The office que, por ejemplo, The Mindy Project, que trata sobre una doctora soltera de 32 años en Nueva York, que viste ropa fabulosa e intenta conocer chicos. Pero lo que sí aprendí fue la densidad de los chistes y la comedia en cada página, la duración de los episodios, la forma en que los personajes están escritos, el ritmo y todo eso. Creo que está muy conectado espiritualmente con lo que aprendí de The office.

-En los últimos años ha profundizado en su trabajo detrás de escena como guionista, directora y productora. ¿Qué ha podido reflexionar sobre su evolución profesional y sobre Hollywood durante este tiempo?
Creo que lo que he aprendido, y sigo intentando aprender, es que las series tienen que hacerme reír y hacerme feliz. Porque, sobre todo al ser una mujer de color, hay mucho escrutinio y presión –como debe ser– por la forma en que represento a los personajes indios o a las mujeres de color, ya que eso no es algo que se vea muy a menudo. Así que siempre tengo que recordarme a mí misma que las series simplemente tienen que hacerme reír a mí y a la gente que quiero, y hacernos ver el mundo de otra manera. Y si lo he conseguido y me siento orgullosa de ellas, entonces es suficiente.
-¿En algún momento consideró interpretar un personaje en No aptos para trabajar?
Entre No aptos para trabajar y la última temporada de Una nueva jugada, vi que los actores lo pasaban genial y eso me generaba mucha envidia. En esta serie, Constance Wu, Jay Ellis y Victor Garber, los adultos, eran muy divertidos y tenían unas personalidades tan arrolladoras que realmente extrañé actuar. Creo que eso es también una buena señal: que haya actores muy graciosos y buenos en la serie, y me dieran ganas de volver a ponerme delante de las cámaras.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
4.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE


















