Por Pablo Retamal N.Piare con P triunfa apelando a lo popular y se convierte en la revelación del humor en Viña 2026
Con rapidez, simpatía y mucho reggeton la puentealtina firmó una exitosa presentación en el escenario de la Quinta. Con un humor anclado en lo popular, lo femenino, lo cotidiano y lo transversal, la comediante conquistó el público amén de una rutina bien trabajada.

A las 00.10 apareció en escena la humorista puentealtina Piare con P sobre el escenario del Festival de Viña 2026 para hacerse cargo de las risas en la quinta noche del certamen. Hasta su aparición, la gente reaccionaba más bien con corrección cada vez que era mencionada como parte de la parrilla de la noche. No era pifeada, pero tampoco muy ovacionada.
Es que la comediante -cuyo verdadero nombre es Piare Muñoz- era la que despertaba más dudas en la previa a su presentación, fundamentalmente porque no es muy conocida para la mayoría del público, pero también por un polémico show de stand-up que realizó en Las Cabras, donde se peleó con los espectadores presentes. En todo caso, en la rueda de prensa asumió no estar preparada para ese escenario.
Sin embargo, entró con la energía reggetonera con Quiero bailar de Ivy Queen y de inmediato se presentó ante el Monstruo, porque -con acierto- asumió que no la conocía. Y mostrando la rapidez y la chispeza popular que posee comenzó lanzó chistes sobre el hecho de tener que crecer y madurar. A los 2 minutos ya le cayeron aplausos.

Los que aumentó hablando de su mamá “Oh la vieja cuma, habla sin equis”, riéndose de su pronunciación de la palabra “picza”, un poco apelando a cómo se habla en los sectores populares. Iba hilvanando talla tras talla con rapidez, y el “Monstruo” rio.
También habló de su experiencia yendo a terapia, “tuve onda con mi sicóloga, con mi siquiatra...hicimos un trío”, y se rio de su diagnóstico de ciclotimia. “Es lo que te hace ir de la alegría al enojo, en un segundo. Y eso te pasó por peleadora”. Y se rio de sí misma diciendo que entrenaba pelear. Además, demostró rapidez y chispeza cuando el público avisó de una niña perdida. “¿Yo".
Piare con P dejó claro que su humor es el de la mujer joven de origen popular que es rápida y precisa para las tallas, un estilo que en la Quinta siempre ha funcionado. Además, el público se identifica con el que se ríe de si mismo como cuando se puso a contar que había dejado de tomar. “Yo era una mezcla entre el tio Rene y la Amy Winehouse”.
También se rio de su paso por la carrera de teatro, y de ser hija de carabineros. “¡Yo no pedí ser!“, dijo, y cómo su papá la ayudó con una disertación sobre Marx...Anthony. Sacando risas hasta de los mismos uniformados que custodian la Quinta. ”El día del padre para saludarlo los saludábamos a las 0600″, y se rio también de que en los paseos familiares cantaban el himno de Carabineros, que cantó en una hilarante versión reggeatón.

Otro momento fue cuando se rio de Cathy Barriga. Apenas mencionó a la exalcaldesa de Maipú procesada por fraude, cayeron unas pifias. “Yo quiero decir que estaba súper pobre, pero dije no”, aunque dijo que aceptó hacer de payasita. “La payasa más triste de la historia”, aseguró. “Pero hay que hacerlas todas para vivir de esto”.
Aunque reconoció que habían detalles de ser actriz que no le gustaban “promocionar schops, promocionar entradas”, y reconoció que le gustaría hacerlo de otra forma, a lo popular (a lo flaite, derechamente) con lo que cayeron aplausos. Y en otro momento, se puso a hablar de la maternidad, de cómo usa “tono de papá” y de “mudar es asqueroso”, riéndose en las costillas de todo el discurso más tradicional. “Mudar con caña...yo vomitaba nomás”.
Y sí, también habló de haber estado casada y de cómo se separó. “Me liberé tanto que incluso salió del closet, y reconocí delante de la gente...¡que me gusta el reggeatón!“, ante el entusiasmo del pueblo. ”Ël era rockero, yo tenía el reggeatón en el closet...me va a gustar hasta vieja".

Habló de su gusto por la música urbana, riéndose de las letras inentendibles. “Tengo 42 y pa mi el reggeton old school es como La parabólica”. Y que “recuperé a mis amigas cuando me separé”, entre ellas, su amiga “La Joya”, que le enseñó lo que es “quedar como handroll” (seguro va a quedar como un dicho viral, a la altura de “apaga la luz” o “gracias no se molesten”). Hacia la media hora, seguían cayendo aplausos.
Otro momento es cuando subió al columpio a Myriam Hernández y sus canciones “de antes” en las que según ella “hablaba del tóxico”. Pero también “nos enseñó a ser posesivas”. Y a partir de ahí mencionó que le gustaban más las canciones de amor de Marcianeke.
También habló de la relación que tuvo “con un maldito”. “Le puse un Fortnite....el loco estaba todo funado, era delincuente”. Y que era “tan delincuente que dormía a...saltos”, y que le hizo una canción cuando terminó. “Sánguche de potito...sound sound sound”, humor popular a la vena. Y ahí cantó un tema en clave sound noventero (aunque con algo de cumbia villera). Quizás solo le faltó la remera desgastada de un equipo de fútbol, comprada en Ali Express. Ahí, tras 45 minutos, cerró su show...
...O casi, porque ahí exhibió su “foto” como payasa junto a Cathy Barriga, derrochando simpatía, ángel y rapidez. Todo con una rutina bien trabajada, transversal, con momentos para todos. El “Monstruo” la premió con las gaviotas de Plata y Oro (incluyendo su “rap de la chivita” como bis). Esta vez, y tomando nota de lo ocurrido con Asshka Sumathra, bien entregadas.
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