Por Julián ConchaDe Houston a Kinshasa: la locura en República Democrática del Congo tras el histórico empate ante Portugal en el Mundial
Millones de personas festejaron en las calles de Kinshasa, la capital del país y una de las ciudades más pobladas de África, luego de obtener su primer punto en una Copa del Mundo.

República Democrática del Congo protagonizó una de las sorpresas del Mundial 2026. El equipo africano consiguió un heroico empate 1-1 ante Portugal, una de las selecciones favoritas, pero que terminó siendo duramente criticada tras su estreno.
El resultado generó un carrusel de emociones en las tribunas del NRG Stadium. Mientras los ibéricos se lamentaban por el tropiezo, un pequeño grupo de congoleños, vestidos con su característica camiseta celeste, soltaron su euforia.
El gol de Yoane Wissa desató la algarabía en el puñado de fanáticos congoleños en Houston, pero de más de un centenar de millones en un país sumamente relevante en África, ya sea por historia o por el contexto actual. Se trata de la segunda nación más grande del continente por territorio y la cuarta por cantidad de habitantes, con unos 120 millones. A unos cinco mil kilómetros, el sentimiento era el mismo.
La algarabía en las calles de República Democrática del Congo
La emoción congoleña no tardó en masificarse. Tras el empate, múltiples registros se propagaron rápidamente por las redes sociales. ¿El epicentro? Kinshasa, la capital. La ciudad, que tiene unos 18 millones de habitantes y es la tercera más poblada del continente, se transformó en una verdadera fiesta. Millones de personas salieron a las calles a celebrar.
Fueron festejos similares a cuando los Leopardos sellaron su clasificación a su segunda Copa del Mundo. Y claro, ahora, la euforia aumentó al obtener su primer punto en la historia del certamen.
En Alemania 1974, el país, llamado Zaire en ese entonces, disputó su primer Mundial. El equipo perdió sus tres partidos, recibiendo 14 goles y quedándose sin poder marcar ninguno. Su participación es recordada por un histórico 9-0 propinado por Yugoslavia, que se sumó al 3-0 de Brasil y al 2-0 de Escocia.
En ese sentido, Wissa, el primer goleador congoleño en la cita planetaria, compartió los registros de las celebraciones en sus redes y realizó una publicación en su Instagram: “Se ha hecho historia”, escribió.
El empate ante Portugal no solo significó su primer punto en una Copa del Mundo, sino que también una especie de reivindicación deportiva y simbólica para un país que es ejemplo del colonialismo europeo y marcado por diferentes procesos históricos complejos que han afectado a su población, como conflictos bélicos, epidemias e inestabilidad política y económica.
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