Donald Trump se baja del Super Bowl por elección de Bad Bunny y Green Day para el mediotiempo: “Siembran el odio”
El presidente de Estados Unidos confirmó que no asistirá al evento en California y cuestionó con dureza la elección de los artistas para el show.

A dos semanas del evento deportivo más visto del año en Estados Unidos, el Super Bowl vuelve a quedar en el centro de la controversia. Esta vez, no por lo que ocurrirá dentro del campo, sino por la decisión de Donald Trump de restarse del espectáculo, en un contexto marcado por tensiones culturales, críticas políticas y una disputa abierta con la NFL por su apuesta artística.
Donald Trump anunció que no asistirá al Super Bowl que se disputará el próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en el norte de California. El presidente explicó que la distancia fue determinante para tomar la decisión, calificando el viaje como “demasiado lejos”, y asegurando que habría considerado su presencia si el desplazamiento hubiese sido más corto.
Su ausencia marca un quiebre respecto a la edición anterior, cuando Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en funciones en asistir a un Super Bowl, en Nueva Orleans. Desde el inicio de su segundo mandato, el mandatario ha hecho de sus apariciones en grandes eventos deportivos una constante, especialmente en competencias realizadas en la costa este o cerca de Florida, donde mantiene su residencia.

Más que un problema de distancia
Sin embargo, la distancia geográfica no ha sido el único elemento que rodea su decisión. Trump también arremetió contra la programación musical definida por la NFL para el espectáculo, que tendrá al rapero puertorriqueño Bad Bunny como artista principal del entretiempo y a la banda Green Day en la previa del partido. “Estoy en contra de ellos”. Creo que es una decisión terrible. Lo único que hace es sembrar el odio”, señaló en declaraciones al New York Post.
Las críticas del mandatario no son nuevas. En entrevistas anteriores, Trump calificó la elección de Bad Bunny como “absolutamente ridícula” y afirmó no conocer al artista, quien ha sido un opositor declarado de su gobierno. El cantante, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, ha cuestionado públicamente las políticas migratorias del presidente e incluso excluyó a Estados Unidos continental de su última gira, optando por una residencia en Puerto Rico.
Green Day tampoco ha estado ajeno a la confrontación. Su vocalista, Billie Joe Armstrong, ha expresado abiertamente su rechazo a Trump y ha manifestado apoyo a diversas protestas contra las políticas impulsadas por su administración, lo que refuerza el trasfondo político que rodea la polémica.
Desde la NFL, el comisionado Roger Goodell descartó cualquier reconsideración. En octubre, tras una reunión de propietarios, defendió la elección artística argumentando la popularidad global de Bad Bunny y restó dramatismo a las críticas. “Estamos seguros de que será un gran espectáculo”, sostuvo.
Pese a las declaraciones del presidente, Trump aseguró que la presencia de Bad Bunny y Green Day no influyó directamente en su decisión de no asistir. Aun así, el cruce vuelve a instalar el debate sobre el rol del Super Bowl como vitrina cultural y política, en un evento que el año pasado alcanzó casi 130 millones de espectadores solo en Estados Unidos y más de 60 millones a nivel internacional.
Mientras la NFL se prepara para definir a los finalistas y afinar el show, la ausencia del presidente y sus cuestionamientos suman un nuevo capítulo a una relación históricamente tensa entre Trump y la liga, justo en la antesala del espectáculo deportivo más influyente del calendario estadounidense.
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