Gerardo Ameli: “Enfrentar a Fluminense me entusiasma”

El técnico repasa la temporada 2018 mientras ya visualiza la próxima campaña con los Pumas, club que de la mano del argentino hará su debut en copas internacionales.


Tras ser uno de los técnicos revelación de la temporada 2018 con Deportes Antofagasta, Gerardo Ameli ya tiene la mente puesta en un año con nuevos desafíos entre torneo local, Copa Chile y Copa Sudamericana. Mientras divide sus días entre las vacaciones y la planificación de la campaña 2019, atiende la llamada de La Tercera para analizar lo que fue y lo que será, sin proyectarse mucho más allá de su trabajo en el cuadro Puma.

¿Qué lo sedujo para seguir en Deportes Antofagasta?

El club, cuando nos contrató, nos planteó la posibilidad de un proyecto de crecer a paso firme. No volverse loco con pretender salir campeón al primer año, por ejemplo, pero competir estando a la altura de disputar un campeonato internacional. Eso nos dio un panorama de que es una institución que tiene las cosas claras, hemos trabajado muy cómodos, nos abrieron las puertas para dirigir en el fútbol chileno. Ahora que eso sucedió, no me voy a ir desesperado a otro lado.

¿Proyecta su carrera en el fútbol chileno o en otro país?

Para nosotros es muy difícil proyectarnos. No pienso en dónde voy a estar en 2022, uno no lo tiene claro. Hoy prefiero pensar en mi carrera en el fútbol chileno, no me proyecto más allá. Es un fútbol que está en continuo crecimiento, con una organización en todos los aspectos que no se encuentra en otros lados.

Fue uno de los cuatro técnicos que completó todo el torneo. ¿Por qué hay tanta inestabilidad?

Cuando llegamos ya había terminado el torneo transición y uno de los argumentos era que los campeonatos largos iban a descomprimir y generar mas estabilidad, pero a la cuarta fecha ya habían echado un DT. A la mitad del torneo ya estaban la mitad de los técnicos fuera. Eso echa por tierra el tema de la estabilidad, pero de cualquier forma siento que hay un poco mas de paciencia en algunos clubes. En Everton, a Vitamina lo aguantaron una rueda.

¿En el caso de los que se mantienen, se sostienen por los resultados o por convicción de los clubes?

Estaría buenísimo poder tener el resultado de esa teoría. Los que se van del descenso cambian de entrenador dos o tres veces. Cómo es posible que un técnico que llega para ser solución, a los tres meses deja de serlo. Hay que seguir una línea futbolística para tener éxito.

¿Cómo ve la conformación de su plantel para la campaña 2019?

El mercado no está sencillo. Hay jugadores que aún están evaluando opciones. El club está en proceso de conversar con los jugadores y representantes. Nosotros estamos tratando de ayudar en eso y viendo jugadores, de acá y en otros mercados, pero está todo muy parado. Entendemos que vamos a poder armar un equipo más competitivo que se adapte y pueda llevar adelante con mayor efectividad lo que hicimos esta temporada. Queremos armar un equipo con un poco más de volumen de juego y que pueda afrontar los tres torneos con opciones de mejorar.
Fue expulsado un par de veces en la parte final del torneo, ¿es un tema para mejorar de su parte?

A veces uno en caliente dice cosas que no piensa. No voy a modificar la intensidad con que vivo los partidos, pero cuando los árbitros se equivocan es por errores humanos, como tenemos todos. Igual la efusividad con que vivo los partidos no es algo que les transmito a los jugadores, por algo fuimos el equipo con menos tarjetas de la temporada.

¿Qué sensaciones le deja el sorteo de la Copa Sudamericana? ¿Enfrentar a Fluminense?

Es un rival copero con mucha historia. Hizo semifinales en esta edición de Sudamericana. Me entusiasma y genera lindas sensaciones enfrentar un rival de esta importancia. Pero quiero resaltar que nuestra atención no está solo en un torneo internacional. Si uno revisa los equipos que jugaron copas este año, solo Universidad de Concepción pudo hacer una buena campaña en el torneo local, porque fue eliminado rápido en la Copa. Al resto le fue muy mal. Vamos a tratar de evitar esa tendencia de no poder compatibilizar los dos torneos para que no nos pase lo mismo.

¿Influye en eso no ser un equipo acostumbrado a tener torneos en paralelo?

No tiene que ver con el desgaste físico, sino con focalizar energías. Es un tema de organización, logística. De hecho, que estén separados los partidos de la llave puede ser peor. No queremos descuidar la copa, pero cuando llegue el momento pensaremos en ella.

¿Qué significó para ustedes la primera clasificación internacional del club?

Sería un error minimizarlo. Es algo histórico, quizás con el correr del tiempo se tome mayor dimensión de lo que el equipo pudo conseguir. Es un orgullo participar de eso, del grupo que lo consiguió.
¿Quedaron con un sabor amargo por no pelear el título hasta el final o quedarse sin Libertadores?

Por ahí me van a tildar de conformista, pero teníamos que tener los pies sobre la tierra. Si miramos la película completa, tratando de sacar la pasión del hincha, el equipo hizo cosas impresionantes a lo largo del campeonato. No perdimos con el campeón, por ejemplo. Le ganamos a la U y a Colo Colo, dándoles vuelta partidos y haciéndoles 4 goles. Con ningún rival de los 15 restantes perdimos el mano a mano de puntos. Sobre el final del torneo podemos pensar que tuvimos un bajón, pero lo tuvieron todos los equipos en algún pasaje. Lo tuvimos en el momento menos deseado, pero fuimos por buena parte del torneo un equipo regular. Tal vez si conseguíamos la clasificación en el final del torneo lo hubiésemos festejado como un título. Lo hicimos antes y pudimos soñar con objetivos mayores, pero siento que el campeonato tuvo una lógica. La Católica fue un justo campeón, se puede discutir el orden entre el tercero y cuarto, pero en cuanto a rendimientos grupales e individuales, la clasificación final reflejó bastante lo que ocurrió.

¿Por qué se produjo ese bajón de resultados?

Es un conjunto de cosas. Lo hablamos con el cuerpo técnico y los jugadores. Hay varias cuestiones. La exigencia mental y física fue muy alta para este plantel. En cada partido nos jugábamos la vida. Esa sensación de que “este es el partido” implica un desgaste en la cabeza muy alto. Sufrimos lesiones de jugadores muy importantes, como Lepe, Bello, que no pudo jugar los últimos partidos. Sin que esto sea una excusa, porque siempre estuvimos muy conformes con el plantel que tuvimos. Seguramente hubo algún error también desde nuestra parte en el planteamiento de algunos partidos. No es menos importante también que el rival juega.

¿Un jugador que lo haya sorprendido en esta campaña?

El fuerte nuestro fue el equipo, su esfuerzo, la solidaridad. Entiendo que algunas individualidades hayan podido destacar, se me viene a la cabeza Bello, pero pudo resaltar porque su equipo lo nutrió para sobresalir.

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