La alegría chilena más internacional

El título de Palestino fue festejado por toda la comunidad palestina repartida por el mundo. Desde el presidente de la nación hasta varios medios árabes. El Pájaro se llevó la copa a casa, pero la devolvió a tiempo para la cena de celebración.


Las banderas de Palestina multiplicadas por cada rincón, flamearon en el Municipal de La Cisterna. El símbolo tricolor fue especial protagonista de la fiesta árabe por el triunfo del sábado en la Copa Chile. Incluso un símil gigante presenció el partido detrás del sector de Andes, sostenido por dos grúas. Una celebración que tuvo matices repartidos en la cancha, en los camarines, en una fiesta privada y también a 13.000 kilómetros de distancia, en Palestina. Una nación segregada, golpeada y carente de alegrías. Fue allá donde también hizo eco el triunfo histórico de Palestino. Una larga espera que se contuvo durante 40 años y que ayer explotó, tanto en Chile, como en Medio Oriente y las colonias de paisanos repartidas por el mundo. El triunfo chileno más internacional.

La devoción del pueblo palestino es entendible. Es que Chile representa la colonia palestina más grande del mundo, fuera de Medio Oriente, y Palestino su club más representativo. Se estima que en territorio nacional residen alrededor de 350.000 personas de origen palestino. El club es un ejemplo de esta raíz. Fue fundado en 1920 por inmigrantes que residían en Osorno y desde ahí el vínculo ha sido inquebrantable. Giras, relaciones humanitarias, económicas (Banco de Palestina es patrocinador oficial del club) y también apoyos políticos. De hecho, muchos jugadores del equipo han defendido la selección de Palestina.

“La importancia del club radica en ser el legado de los primeros palestinos que llegaron a Chile. Los que dejaron sus tierras, pero nunca las olvidaron. Por eso el club es parte de la resistencia y de proclamar el Estado de Palestina, sobre todo la nación”, dice Noelle Salah, cientista político y colaboradora en la Comunidad Palestina de Chile.

Dos días antes del crucial encuentro, el presidente del Estado Palestino, Mahmoud Abbas, envió una carta al club para expresar su apoyo. “A menudo digo que somos la única nación con dos equipos nacionales, porque ustedes, independiente de su origen, son verdaderos palestinos. Nos han honrado al convertirse en parte de nuestra nación, y sus nombres estarán escritos en nuestros libros de historia”, escribió el mandatario. En mayo pasado, Abbas había visitado el Municipal de La Cisterna. Ahí fue recibido por todo el plantel, quienes obsequiaron a la comitiva con camisetas firmadas. Vínculo oficializado.

La arenga del presidente pegó en territorio palestino. Es que es común que sigan los partidos importantes de los tricolores. Pasó con las positivas campañas en copas internacionales y obviamente, la final de la Copa Chile, no fue la excepción. Distintos medios de comunicación promocionaron el streaming para seguir el encuentro. Había expectación y los 13.000 kilómetros de distancia no fueron factor para perdérselo.

Durante la semana pasada hubo otra especie de arenga. La causa palestina despierta empatía en todos los rincones del mundo y está ligada directamente al equipo nacional. De hecho, Roger Waters, fundador de Pink Floyd y activo defensor de la causa palestina, en su visita reciente a Chile participó de una charla organizada por la Federación Palestina. El obsequio de ese encuentro fue la histórica camiseta de Palestino con el once en la espalda, los dos mapas de Palestina. El ex vocalista la exhibió ante un Estadio Nacional repleto. La ovación se desató, quizás como premonición a la jornada histórica vivida el sábado en La Cisterna.

La conquista llegó y las redes sociales explotaron en agradecimientos desde todas partes del mundo. “Un campeón de la Copa chilena por tercera vez en su historia. Nosotros como palestinos estamos buscando cualquier cosa que nos haga felices…”, escribió en Twitter Mohammad Alqadi, maratonista palestino. “Felicitaciones a nuestro equipo de fútbol Palestino por ganar la Copa Chile”, twitió Issa Amro, activista palestino reconocido como defensor de los derechos humanos por la ONU y la Unión Europea. Otro que manifestó su alegría fue el sancionado presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub. “En nombre de la familia deportiva Palestina”, felicitó el timonel, según consigna el sitio Alquds. Las felicitaciones del presidente Abbas también llegaron al plantel y dirigentes. Estas fueron a través del cónsul del Estado de Palestina en Chile.

La alegría borró cualquier tipo de fronteras y se esparció por todos lados. Desde testimonios personales, hasta medios de comunicación de Medio Oriente que esparcieron la noticia alrededor del órbe. Una porción de felicidad importante para un pueblo poco habituado a las alegrías.

Pero el epicentro de los festejos se resgitró en La Cisterna. Cerca de 4.000 hinchas árabes llegaron para presenciar el día histórico, un marco impresionante para lo que comúnmente lleva Palestino. La mayoría portando la bandera de Palestina.

La algarabía se trasladó al camarín. La copa fue la protagonista: bailes, cantos y locura. Todo al ritmo de la cumbia. El más emocionado, Roberto Gutiérrez, salió corriendo del recinto con el trofeo en sus brazos y la echó en la parte de atrás de su auto. Con la previa autorización de sus compañeros, se la llevó para su casa.

Los festejos se trasladaron en la noche al sector oriente de Santiago. Fue de carácter privado en una pizzería. Ahí llegaron dirigentes y la mayoría de los jugadores junto a sus invitados. Estaba todo listo pero faltaba la invitada de honor, la copa. Roberto Gutiérrez, de los últimos en arribar, lo hizo con ella en los brazos.

Así flameó la enorme bandera de Palestina en La Cisterna. Fue sostenida por dos grúas.

Publicación de la conquista del conjunto tricolor en el portal del periódico palestino Al-Quds.

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