La mujer sí quiere silbar: la irrupción femenina en el arbitraje chileno llega hasta el INAF

María Belén Carvajal, abriéndose paso entre los jugadores de Copiapó. Foto: Pedro Rodríguez

En la entidad que forma a los profesionales del fútbol, la demanda de las alumnas por ingresar a la carrera dobla a la del año anterior. Una postulante, el rector del instituto y el jefe de los árbitros explican un fenómeno que crece sostenidamente. De momento, en la lista de referís del fútbol profesional aparecen 45 hombres y una solo mujer, Belén Carvajal.


Sofía Henríquez tiene 23 años y es una de las 15 postulantes a la carrera de Árbitro de Fútbol en el INAF. El número no es cuantioso, pero es significativo al tratarse del doble de las interesadas en iniciar el camino para ser juezas profesionales en el período académico anterior. También revela el interés de las mujeres por seguir copando un espacio que ya empezaron a llenar con la irrupción de Belén Carvajal, Cindy Nahuelcoy, Loreto Toloza y Leslie Vásquez, quienes ya forman parte del espectro de réferis en el profesionalismo. Están en la cancha, al borde de ella o en el VAR.

La alumna, de hecho, reconoce que Carvajal, quien este año fue ascendida a la Primera B, es una de sus referencias para ingresar a un mundo tradicionalmente ocupado por los hombres. La otra es su pololo, quien ya dirige en la categoría Sub 20. “Belén es de mi región. Me gusta cómo se desplaza en la cancha, su seguridad al momento de dirigir un partido, cuando tiene que tomar decisiones o mostrar tarjetas. Todo lo hace muy segura. También Loreto Toloza, quien es árbitro asistente y mundialista. Ambas son mis referentes dentro del arbitraje”, dice la estudiante, interiorizada del ámbito en que deberá moverse cuando termine los dos años que involucra la formación, una que incluye aula, pero, sobre todo, práctica.

Martín Mihovilovic, rector del INAF, atribuye la irrupción femenina, al menos en la carrera, a dos factores. “Las pioneras van generando el reflejo. Y, por otro lado, hemos tratado de incentivar la inclusión femenina en la carrera y en la de entrenador también. Tratamos de apoyar la incorporación de mujeres”, establece. “Buscamos dar algunos beneficios económicos y una incorporación igualitaria en el trabajo, en el trato. No hay cupos reservados, sino una selección normal y natural. Quizás en algún momento lleguemos a eso, pero sería raro. Lo que nosotros enseñamos es fútbol. Y el fútbol es uno solo. Para hombres y para mujeres”, enfatiza el académico, naturalmente feliz con la irrupción femenina en la carrera.

Sueños y exigencias

Sofía sueña. Y en grande. “Mi objetivo es llegar lo más alto que pueda en el arbitraje, pero paso a paso. Ojalá que algún día pueda estar en campeonatos internacionales y ser FIFA, pero esto requiere un sacrificio y un esfuerzo enorme. Tenemos todas las herramientas y podemos llegar a instancias igual de importantes que los varones. Ojalá que más mujeres se motiven para que cada vez seamos un grupo más grande dentro de esta carrera”, convoca.

Jorge Osorio, presidente de la Comisión de Árbitros y docente de la carrera en el INAF, también se entusiasma cuando analiza el fenómeno y garantiza que las herramientas para que Sofía y el resto de las ingresadas cumplan sus anhelos están a la mano. “Es una cuestión que tuvo un boom súper relevante. Ha tenido mucho impacto, ha cambiado bastante. En la postulación anterior hubo ocho postulantes. Nuestra apreciación es que no hay otra explicación que la presencia de juezas como Carvajal, Nahuelcoy, Vásquez y Toloza”, diagnostica.

Al jefe de los árbitros a nivel nacional le ha tocado recibir a las interesadas en sumarse a la carrera. “He tenido súper buena impresión de las postulantes a árbitras que han llegado. Han entendido el perfil. Hay una entrevista y ahí les explico que es una carrera distinta, que tiene disciplina. Que si hay una discrepancia debe haber un fundamento. Con las nuevas árbitras, me he llevado grandes sorpresas. Son bastante aplicadas, incluso más que los hombres, que vienen enfocados en la cancha, pero en esto se necesita teoría, habilidades comunicativas y la parte sicológica. En la participación, las mujeres son mejores. Siempre opinan, tienen una personalidad más fuerte para exponer su opinión. Los hombres son más cautos y nosotros, en la formación, necesitamos discutir, sostiene. El docente incluso observa una ventaja de las mujeres. “En las que han dirigido y han cometido errores, he visto que tienen entereza para entrar con toda la fuerza y la motivación para el partido siguiente”, destaca.

Osorio refuerza la idea de que, una vez aceptadas en el INAF, no hay concesiones especiales con las alumnas. “Cumplen los mismos entrenamientos. Las árbitras son evaluadas con los mismos tests que los hombres y los mismos instrumentos de evaluación. No hay separación de ningún tipo. Los árbitros nuevos ya desde este año incorporarán una asignatura de VAR. Van a tener que operar la tecnología y llegarán con todo asimilado. La asignatura se llama Tecnología Aplicada al Arbitraje”, detalla.

Apertura

Sofía se siente parte de la apertura de nuevos frentes para la mujer en el deporte. Lo dice con total propiedad y naturalidad. “Que hayan aumentado las mujeres que están dando esta prueba de ingreso, o que quieran ingresar a la carrera, me parece fantástico, ya que se están abriendo las posibilidades que antes no existían en el deporte, o que eran muy escasas. Este momento se está dando gracias a la apertura de oportunidades que están apareciendo en los deportes, especialmente en el fútbol, tanto a nivel sudamericano como internacional. La mujer chilena se está interesando en el deporte y en estos temas. Por ejemplo, ahora se está jugando la Copa Libertadores femenina, la que era mayoritariamente arbitrada por hombres antiguamente. Ahora podemos ver cuerpos de arbitraje femenino dentro de ese campeonato”, detalla.

Sofía Henríquez entrenando en una de sus clases en el INAF.

Su contacto con el fútbol no es nuevo. “Jugué fútbol con mis amigos antes de la pandemia y en la universidad también participé de campeonatos, pero siempre de manera recreativa”, recuerda. Y también ha tenido que enfrentar cuestionamientos que nacen de convicciones que van en camino a ser desterradas. “Mi familia está súper contenta de este gran paso, aunque siempre con la preocupación del qué dirán o cómo se darán las cosas. Están orgullosos, muy contentos y siempre me han apoyado en todos los desafíos que voy tomando. Están para apoyarme en cada paso que doy”, resalta.

Por lo pronto, en el INAF se adecuan a los nuevos tiempos. “Hemos tenido que ir adaptándonos a las realidades. Tiene que ser así. Estamos trabajando en un mundo mixto. Tenemos códigos de conducta para el trato entre hombres y mujeres. Somos inclusivos y no podemos discriminar de ninguna manera”, destaca el rector Mihovilovic.

La presencia de Carvajal, la bandera de las árbitras, si bien parece significativa, por el momento sigue siendo más bien simbólica. Se trata, en rigor, de la única representante en la plantilla de árbitros en las tres categorías del fútbol nacional. En total, son 46 los árbitros habilitados para dirigir en Primera División, Primera B y Segunda División. 45 son hombres. El mérito de Carvajal, es mayor por haber obtenido las calificaciones necesarias para dar el salto de categoría.

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