La Roja y Lasarte se juegan su propia final del mundo

Alexis Sánchez se lleva el balón en el partido entre Argentina y Chile en Santiago del Estero.

A falta de cuatro partidos para el término de las Eliminatorias, la Selección se juega la vida frente a Argentina. Ya adaptada a la altitud de Calama, frente a un rival que llegó anoche para afrontar el duelo, el equipo nacional busca tres puntos vitales para aferrarse a la opción de ir a Qatar. La ciudad minera gira en torno al encuentro.


La Selección afronta el partido más decisivo de los últimos años. No es exageración. De lo que obtenga el equipo de Martín Lasarte en el duelo frente a Argentina depende, en gran medida, la opción de aferrarse al Mundial de Qatar. Hoy, a cuatro partidos del término del proceso, está fuera de la cita planetaria. Ocupa el sexto lugar, uno por debajo de la zona de repechaje. Y tiene un fixture terrible por delante: después de la Albiceleste, subirá a La Paz para enfrentar a Bolivia, visitará a Brasil y esperará a Uruguay. Todos rivales que, en función de la capacidad futbolística o de elementos anexos, como la geografía, le han generado problemas históricamente.

Para Machete ni para su equipo hay excusa que valga. Tampoco margen de error. De hecho, el partido ante la Albiceleste, con la conocida ausencia de su máxima figura, Lionel Messi, se trasladó a Calama con un objetivo doble: el oficial dice relación con la adaptación para los 3.600 metros de altitud que lo esperan en la capital boliviana. El no reconocido, con someter a los transandinos a una condición que tradicionalmente les ha resultado inhóspita.

Desde que se adoptó la decisión, la ANFP se trasladó hacia el norte para brindarle al equipo todas las condiciones de trabajo. Tampoco es exageración. Desde Santiago, trasladaron prácticamente un gimnasio completo para instalarlo en el hotel de concentración. Ahí, la escuadra nacional realiza las activaciones.

Charles Aránguiz controla el balón en el duelo entre Perú y Chile, en Lima
Charles Aránguiz controla el balón en el duelo entre Perú y Chile, en Lima. (Foto: Agenciauno)

Aránguiz y Pulgar, titulares.

Lasarte definió en la práctica del martes el grueso de la formación. Fue el primer atisbo de fútbol formal, ante la posibilidad de contar con la mayor parte del contingente, exceptuando a los contagiados Mauricio Isla y Jean Meneses. Mientras esperaba la confirmación de los negativos en los resultados de las pruebas de PCR del resto del plantel, considerando la inquietud que había en torno a Pablo Galdames, y ante la incertidumbre respecto de ocupar o no a Paulo Díaz, que recién se disipó este miércoles, el estratega probó un equipo sin Erick Pulgar ni Charles Aránguiz, quienes también presentaron problemas físicos durante la preparación. En sus puestos utilizó a Tomás Alarcón y a Marcelo Allende.

Los volantes de la Fiorentina y del Bayer Leverkusen serán titulares. Fue la certeza que dejó, finalmente, el apronte que se desarrolló en la tarde del miércoles, otra vez en el césped del Zorros del Desierto. En esa práctica también participó Díaz, como lateral derecho, en lugar de Fuenzalida. En el mediocampo, cedieron sus puestos Claudio Baeza y Tomás Alarcón. También Marcelo Allende, relevado por Marcelino Núñez.

El técnico uruguayo se inclinó por un 4-3-3 frente a la certeza de que Scaloni atacará con tres hombres. En el ataque está dispuesto que actúe el tridente mágico: Eduardo Vargas, Ben Brereton y Alexis Sánchez.

Calama vibra

Desde el día en que se supo la designación, la ciudad de la región de Antofagasta ha girado en torno al encuentro. Hay sectores embanderados, una escenografía que, por ejemplo, acompañó el trayecto del bus transandino, murallas pintadas con mensajes de apoyo y el hotel que alberga a la Roja se ha transformado en un lugar de permanente peregrinación y hasta de desborde. Las autoridades tuvieron que ajustar el dispositivo de seguridad que rodea a la Roja después de invasiones seguidas a la zona en que los jugadores abordan o descienden del bus que los traslada o los trae de vuelta de los entrenamientos. La determinación no es solo de seguridad, pues también se temió que se rompiera la burbuja sanitaria relacionada con la prevención del Covid-19.

Carabineros reforzó su contingente para brindarle, también, protección a Argentina y a sus hinchas. El hotel de concentración de los argentinos quedó vedado para el acceso de público y se mantendrá así hasta que el plantel albiceleste inicie el tránsito al estadio. 300 efectivos y un centenar de guardias se encargarán de mantener el orden. Las puertas del estadio Zorros del Desierto se abrirán tres horas antes del puntapié inicial.

Calama será, en las próximas horas, en la sede de una verdadera final. Para la Selección, una definición de carácter mundial. Pocas veces la descripción fue tan literal.

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