La tercera parte de Rocky

OSVALDO-GONZALEZ

El zaguero ya está en Chile para sumarse a la U. Será su tercera etapa en el club, justo antes del retiro.



El rostro ensangrentado de Osvaldo González, producto de un codazo, intentando continuar en la cancha a como diera lugar fue una de las imágenes icónicas de la etapa de Jorge Sampaoli en Universidad de Chile. El convencimiento de seguir jugando pese a cualquier adversidad física fue una de las máximas que impuso el casildense en aquel periodo exitoso del club. Y el zaguero fue uno de los que la siguió al pie de la letra. De hecho, durante la final con O'Higgins en el Apertura 2012 pidió ser infiltrado en el entretiempo para calmar los dolores lumbares que padecía en aquel entonces.

Su apodo de Rocky, además, calzaba perfecto en ese libreto que impuso Sampaoli. Y como si su carrera fuera una película, bien vale calificar su vuelta a la U como la tercera parte de su propia saga. Aquella que empezó a escribir en 2008, cuando aterrizó por primera vez en el club, que tuvo su segunda parte en 2011 y ahora, cerca del final de su carrera,viene en busca de su último round. Para intentar golpear y dejar nocáut al fantasma del descenso.

"Quiero intentar levantar al equipo. Eso es lo primero. Y después, ayudar a pelear los primeros lugares. Pedí volver hace un año, pero no se dio. Así que ahora estoy feliz de estar de regreso", reconoció ayer el defensor tras someterse a los exámenes médicos antes de firmar su contrato, que lo ligará por los próximos 18 meses ( aunque existe una cláusula de término al final de este año).

Paso decisivo

Cuatro títulos nacionales y la Sudamericana, entre otros logros, marcan sus pasos anteriores por la U, club al que dejó casi en silencio en 2016, producto de la mala campaña con Beccacece. El técnico argentino, que nunca estuvo convencido de su juego, le abrió la puerta del CDA para que regresara a México. Su rendimiento en aquel primer semestre de 2016 fue tan irregular que tras su salida pocos imaginaban una vuelta. Menos a los 34 años. Pero sus tres temporadas en el Toluca, con más de 120 partidos disputados, parecen una buena carta de presentación para un equipo que pide a gritos un líder en la zaga.

"¿Rocky 3? Está buena esa. Lo que sí, vengo a pelear con todo. Esto es como un sueño y quiero que termine bien", cierra el defensor, que no espera escuchar todavía el sonido de la última campana.

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