¿Tobar es azar o síntoma?

El juez nacional dirigirá las dos finales más importantes de América a nivel de clubes en un mismo año. El hito no es ajeno al arbitraje chileno y el gremio analiza la situación.


Impartir justicia en duelos históricos nunca ha sido una tarea fácil. Son los partidos donde los errores arbitrales no pasan calados. Las malas actuaciones quedan para siempre, las buenas quedan como anécdotas. Es parte del oficio del árbitro. Lo que sí, siempre será una responsabilidad enorme, una que a Roberto Tobar y a varios asistentes chilenos, les ha tocado asumir este 2018. La semana pasada se confirmó que será por partida doble. Un año especial para el réferi y el arbitraje nacional.

La actuación de Tobar y sus asistentes en la final de ida de la Copa Libertadores fue impecable. Solo hubo comentarios positivos para la terna nacional que no se achicó ante una Bombonera repleta. Ese cometido sin dudas abrió puertas. De hecho, dirigirán la final de vuelta de la Copa Sudamericana que medirá a Atlético Paranaense con Junior de Barranquilla. ¿De quién son los méritos?

“Es un reconocimiento al trabajo de Roberto y también al arbitraje chileno. Esto no es algo aislado, sino que habla de algo sustentable en el tiempo. Hay un trabajo disciplinado por parte de toda la comisión de árbitros. Estamos generando herramientas para que los jueces tengan mayores posibilidades en su desarrollo y la ratificación de esto, son las dos finales de Tobar”, afirma Enrique Osses, ex réferi y actual presidente de la Comisión de Árbitros chilenos. Pablo Pozo va en la misma línea. “Creo que se debe tanto a los méritos personales de Tobar, como a la preparación que se está dando. No hay que olvidar eso sí que la carrera del árbitro es individual y el rendimiento se evalúa de esa forma”.

Dirigir una final de Copa Libertadores y otra de Copa Sudamericana en un mismo año, no es un hito ajeno para el arbitraje nacional. Es más, Tobar será el tercero. En 2004, fue Carlos Chandía quien tuvo ese honor. “Me alegra mucho porque me siento identificado por el trabajo de Roberto. Viví algo similar y los recuerdos son increíbles. Es la emoción más grande y un reconocimiento al trabajo”, cuenta el retirado réferi. “Son partidos especiales y hay que prepararse para estar a la altura. Lo recuerdo con mucha nostalgia, momentos muy gratos, de alegría y pasión”, complementa Osses, quien en 2013 también dirigió las finales de ambas competencias.

Las dos finales de Tobar, la participación de Julio Bascuñan y Carlos Astroza en el Mundial de Rusia 2018 y la designación de María Belén Carvajal para el Mundial de Francia 2019, son algunos de los hitos positivos del arbitraje nacional esta temporada. “Con estos acontecimientos hablan de un reconocimiento de la Conmebol y la FIFA hacia el trabajo que se realiza en este lado del mundo”, sostiene Osses.

Durante la historia, los árbitros chilenos ya han pasado en repetidas ocasiones por estas instancias decisivas. De hecho, jueces nacionales han impartido justicia en veintitrés finales de Copa Libertadores, cuatro de Copas Intercontinentales, cuatro de Copa Sudamericana y una de Copa América.

“No somos ni los mejores, tampoco somos los peores. En Sudamérica, junto con Uruguay y Colombia, somos de los mejores. El mejor reflejo es la participación internacional. En el plano local hay una menor valoración, pero también hay culpa nuestra. Hay que criticar lo malo, pero también destacar lo bueno. Confío mucho en el trabajo que está realizando Osses. Le ha entregado seriedad a una profesión que lo merecía”, sentencia Chandía.

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