Valentina sigue corriendo

Una de las últimas fotos tomadas a Valentina. Foto: archivo familiar

La lucha que durante años dio la adolescente conmovió a todo el país. Pese a que falleció en 2015 por una cruenta fibrosis quística, su padre aún busca concretar uno de las promesas que pidió la hija: una corrida anual para concientizar sobre la donación de órganos.




Pese a la pandemia y la imposibilidad de vivir una corrida, Fredy Maureira sigue trabajando para realizar una. Él es el padre de Valentina, la adolescente que pidió la eutanasia a Michelle Bachelet y terminó falleciendo en 2015, dejó cinco misiones a su familia. La primera de ellas fue generar una gran carrera para concientizar sobre a la donación de órganos.

Y por ello es que el padre sigue corriendo a toda velocidad. Tras la buena experiencia vivida en marzo, cuando realizaron una corrida virtual, ahora continúa buscando apoyo para realizar otra, pensada para el mes de octubre.

“Aún no tenemos la fecha exacta, pero será virtual. Las personas podrán correr entre viernes, sábado y domingo donde ellos quieran, solo que sus tiempos y distancias las enviarán por GPS”, explica Maureira.

Por ello es que busca el compromiso de autoridades, donde el Ministro de Salud, Enrique Paris, ya lo recibió. “Creo que tenemos que continuar con el legado que nos dejó Valentina. Ella pidió varias cosas, pero en la que hay que partir es con la corrida, por ella y por los niños que lo necesitan”, dijo la autoridad sanitaria.

Son varias las autoridades que han entrgado su apoyo para cumplir el sueño de Valentina. El Ministro Secretario General de Gobierno, Jaime Bellolio, y la diputada Érika Olivera, son parte de los más comprometidos con su causa. “Me gustaría también que me recibiera el presidente. Él estuvo en 2005 junto a nosotros en el cumpleaños de mi princesa, por lo que confío que este 22 de septiembre, el día de su cumpleaños, pueda recibirnos”.

“Ella pidió crear una corrida para educar a las personas en torno a la donación de órganos y también crear la casa de acogida. Ella vio cómo yo, durante 20 años, viví y dormí en los pasillos de los hospitales en los que la internaron a ella y a mi hijo Michael”, recuerda Maureira.

Aunque la carrera aún no inicia, Fredy continúa corriendo a toda velocidad. La donación de órganos, dice, es la bandera que enarbolará hasta conseguir cumplir la promesa a Valentina. Todo será por los niños y todos quienes necesitan de un órgano.

Comenta