Vidangossy no es el único: los futbolistas que han luchado (y a veces perdido) contra la depresión

Morata e Iniesta, dos que han pasado por depresión en sus carreras. Foto: Agencia Uno.

Iniesta, Morata o Almeyda son algunos ejemplos de deportistas que han sido afectados por este trastorno emocional. Otras historias, como la del Morro García o Robert Enke, incluso han terminado tragedias.


Cambios de clubes, presiones, fracasos y otras sensaciones son a las que están expuestos día a día los futbolistas profesionales. El ejemplo más cercano en Chile ha sido Mathías Vidangossy, el delantero que agarró fama nacional en su destacada participación en el Mundial Sub 20 de Canadá en 2007 con la Roja y hoy figura en Deportes Melipilla. “La mente es un arma súper poderosa y gran parte de mi carrera no la tuve a mi favor”, dijo este sábado a La Tercera. Su caso es solo uno más en el planeta fútbol.

Diversos son los deportistas que han sufrido algún cuadro depresivo. Sin rebuscar tanto, Andrés Iniesta fue uno de ellos. El ex volante del Barcelona lo pasó mal en 2009, donde debió ser tratado y apoyado por el plantel culé. “Van pasando los días y te das cuenta de que no mejoras, que no te sientes bien, no tienes vitalidad, que todo se va volviendo un poco nublado o negro”, relató el español en su documental.

Guardiola fue uno de sus apoyos. El DT lo entendió e incluso lo dejaba partir antes de los entrenamientos, si el jugador lo deseaba. “Yo le veía triste, más triste, pero siempre pasa con estos jugadores. Hablaba con él y me decía que estaba bien. Son humanos”, relató Pep.

De la misma selección española se puede mencionar otro caso, el de Álvaro Morata. El delantero sufrió en su llegada a la Premier League en 2017. “Tenía un bloqueo en la cabeza y no quería hablar con nadie. No quería escuchar a nadie. Solo quería quedarme en casa. Probablemente no fue depresión, pero sí algo similar. En el fútbol todo es cuestión de la cabeza y en el último año sufrí en este aspecto, porque vine al Chelsea con muchas expectativas, con mucha presión”, comentó una vez a The Mirror.

Estas historias quizás sean de las más reconocidas, pero entran en una lista innumerable. Es más, uno de cada tres futbolistas sufre o ha sufrido ansiedad, según un estudio realizado por la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro). Fue elaborado entre 826 profesionales, y arrojó que el 38% la sufría, mientras que el 35% de los ya retirados también pasaba por algún diagnóstico similar en la mente.

En Latinoamérica siguen los casos, donde Matías Almeyda, quien estuvo cereca de dirigir a la Roja, figura entre quienes lo han reconocido: “Fue feo, no se lo deseo a nadie. Es difícil de entender porque la respuesta más fácil era: ´Cómo vas a tener depresión si tenés todo´. ¿Todo qué, material? Hubo muchas cosas que me hicieron daño”, confesó en TyC Sports.

Almeyda, en el centro sentado con sus pupilos, durante un entrenamiento del San Jose Earthquakes (Foto: Twitter).

En febrero de este año, otra noticia daba la vuelta al mundo. Santiago “el Morro” García se suicidaba en un su departamento. El goleador histórico de Godoy Cruz en Primera División estuvo con tratamiento psiquiátrico por una depresión que atravesó luego de perder espacio en el equipo. Ya no era ni citado. Posterior a su muerte la familia ha criticado al presidente del club, alegando que no lo dejaron rescindir contrato para volver a jugar en Nacional.

El suicidio es el límite a lo que se puede llegar con estos problemas internos. Cómo olvidar la noticia que sacudió al mundo en 2009, cuando Robert Enke, portero alemán de 32 años, se lanzó a las vías de un tren en movimiento. Sus depresiones por no lograr destacarse en el Barcelona y Fenerbahçe se sumaron a la muerte de su hija de dos años en 2006. Al momento de su fallecimiento el meta defendía los colores del Hannover 96.

Incluso, en Chile otro suicidio sacudió al país y al deporte nacional. El 20 de julio de 1995, cuando Universidad Católica se encontraba de gira en Costa Rica, uno de sus jugadores, Raimundo Tupper, se lanzó desde un balcón del noveno piso de un hotel. Una depresión endógena acababa con el Memo, quien pasó a convertirse en uno de los emblemas de los cruzados.

Muchos son los futbolistas que han sido víctimas de depresión, por la que pasó el hoy delantero de Melipilla, Vidangossy. Una enfermedad invisible y silenciosa, pero no menos dañina. Las víctimas que ha robado del fútbol son muchas y, quién sabe, si en algún rincón del mundo hay más afectados que prefieren ocultarlo. La ayuda profesional, familiar e incluso de compañeros de equipo, como en el caso de Iniesta, puede marcar diferencias en la batalla ante estos trastornos mentales. Vidangossy, autor de un gol en esta fecha, se atrevió a enfrentar públicamente su problemas y, según reconoció, eso le jugó en contra a la hora de buscar oportunidades en el balompié profesional chileno.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.