Extraña muerte en el motel El Duende: las últimas horas de vida de la abogada Valentina González

Antes de llegar al motel, donde finalmente perdió la vida, la mujer había asistido a una fiesta. Pero no fue lo único que hizo esa noche: previamente había compartido con otros amigos en un departamento, mismo lugar desde donde salió rumbo al recinto ubicado en Quintero. La familia solicitó que se investigue el contexto en el que la joven falleció, ya que no creen que sea accidental, como se ha planteado desde un inicio por la policía.




Tres semanas quedaban para que Valentina González Heresmann (27) terminara su práctica profesional como licenciada en Ciencias Jurídicas, le faltaba poco para ser abogada. Por esta razón, la tarde del pasado viernes 29 de julio comenzó a contactar amigos para salir a celebrar la recta final de su etapa académica. Sin embargo, esas serían sus últimas horas con vida. Al otro día, la joven murió en el motel El Duende en Quintero. La Brigada de Homicidios ha determinado que su muerte se debió a asfixia por inmersión, es decir, murió ahogada y sin aparente intervención de terceros. Sin embargo, su familia sospecha de las circunstancias en las que murió, por lo que presentó una querella para que se investigue.

La tarde del pasado viernes, Valentina comenzó a llamar a sus amigos más cercanos para salir a carretear esa noche en Viña del Mar: nadie quería salir. Pero al rato recibió el llamado de otro amigo, se trataba de un conocido de Santiago que por esos días estaba de vacaciones en la Región de Valparaíso y que estaba organizando una “previa”. Al aceptar la invitación, la joven estudiante le pidió si podía llevar a otro amigo que quería sumarse, sin embargo, el hombre se negó, ya que “habían muchos hombres”.

Ante la negativa, González Heresmann decidió asistir sola. Tomó su auto y salió rumbo a Concón, eran las 20.30 horas. Minutos más tarde llegó hasta la Avenida Borgoño, específicamente a la torre B del edificio Playa Paraíso, donde estaba el hombre que conocía y los amigos de éste. El grupo completo había reservado entradas para la fiesta Garden Classic, la que se realizó en el Club de Golf Granadilla. Hacia ese lugar salieron cerca de las 23.00 horas y Valentina se ofreció a llevar a dos mujeres que había conocido esa noche.

En la conocida fiesta permanecieron hasta cerca de las 4.30 de la madrugada; en ese lugar la joven se encontró con otro amigo con el cual compartió un rato. Eso, hasta que el dueño del departamento donde habían hecho la previa, le dijo que se fueran porque estaba cansado. Valentina accedió e invitaron al hombre que se había encontrado en la fiesta.

Los tres estuvieron solos cerca de 30 minutos en el departamento desde donde habían salido, el resto del grupo se sumó a eso de las 5.00 horas, por lo que la fiesta continuó en ese inmueble en Concón, lo que ellos llamaban como “after”.

“Sí, amigo, me voy a quedar”

Una vez que el grupo estaba reunido en el departamento, el comportamiento de Valentina comenzó a cambiar. Según han declarado quienes estaban en ese lugar, empezó a recibir muchas llamadas que la hacían salir al balcón. Una de esas llamadas fue la de una amiga que viajó desde el Belloto, en Villa Alemana, hasta Concón para unirse al after. Eran las 7 de la mañana del sábado 30 de julio.

La mujer llegó entre las 7.30 y 8 de la mañana al lugar, Valentina bajó a buscarla a recepción y juntas se unieron a la celebración que ya se extendía por horas. Minutos más tarde, el dueño de casa le comunicó a la joven que se iría a dormir, ya que estaba muy cansado. Antes se eso, le dijo que se podía quedar junto a la amiga del Belloto, puesto que había espacio para todos, a lo que Valentina respondió: “sí, amigo, me voy a quedar”.

Las llamadas al teléfono de la joven estudiante de derecho continuaban, y una de esas sería la que desencadenaría el resto de la historia. Por circunstancias que aún no están claras del todo, Valentina se fue desde ese departamento en compañía de la amiga que llegó desde Villa Alemana y con otra mujer que su familia la describe como “la rubia”, y que conoció en esa misma fiesta.

El puzzle policial

Las versiones encontradas y las dudas de la familia de la joven comienzan con el momento en que las tres mujeres salieron en el automóvil de Valentina. Esto, porque según la evidencia que han recogido, las tres salieron con rumbo a Viña del Mar, sin embargo, la familia sostiene que comenzaron a tomar rutas extrañas. A las 8.30 horas de la mañana, otra conocida de la familia la vio conduciendo en la calle Edmundo Eluchans de la comuna de Concón. La ruta había cambiado nuevamente.

A las 9 de la mañana es el último registro visual que se tiene de la estudiante y las demás mujeres que estaban en el auto a esa hora. Una de ellas subió una historia a Instagram en el que se ve a la licenciada en ciencias jurídicas manejando su auto.

De lo que aún no hay claridad es cómo y en qué momento el grupo pasó a buscar a un hombre de 40 años que vive en la calle Borgoño. Lo que sí se sabe es que el sujeto es quien llegó conduciendo el auto de Valentina hasta el motel El Duende en Quintero, a eso de las 9.50 horas, según consigna el registro del lugar.

La familia de Valentina anunció que presentará una querella contra quien resulte responsable de la causa de su muerte. La amiga de la joven y abogada de la familia Cynthia Pérez Cruz, sostiene que con esta acción judicial buscan que se “realice una investigación que sea contextualizada, con procedimientos, pericias y diligencias que no se enmarquen en el sesgo solamente de la habitación, acá hay que hacer una investigación cronológica desde cuando Valentina está en el departamento hasta cuando llega al lugar”.

Cliente VIP del motel

El Hotel Boutique El Duende Mantagua se ubica en el camino que une Concón con Quintero, hasta ese lugar llegó el grupo de cuatro personas, tres mujeres y un hombre. Fue precisamente él quien se bajó en la recepción e hizo el registro de la habitación Atlantics, ya que el motel es temático. Según ha podido conocer La Tercera PM, quienes trabajan ahí le señalaron a la familia de la joven abogada que el hombre que llegó con ella era un cliente habitual del lugar y que incluso era considerado como un cliente VIP.

Esa misma categoría le permitió acceder a una de las habitaciones más caras del lugar, por esa noche el hombre habría pagado $ 270.000 por una habitación que ya había reservado previamente, por lo que a juicio de la familia de la joven existía una premeditación. Una vez que llegaron hasta la habitación, el grupo ingresó y el hombre bajó una bolsa. Según declaró un testigo que estaba alojando en la pieza contigua, en esa bolsa aparentemente llevaban alcohol, ya que sonaban botellas.

Habitación motel El Duende.

Ya en la habitación, sus ocupantes pidieron tres veces seguidas que les llevaran más toallas, lo que levantó suspicacias en la mucama del lugar. A los 20 minutos de haber ingresado, “la rubia” saió raudamente de la habitación y abandonó el motel por el acceso peatonal. Quienes la vieron señalan que iba en muy malas condiciones y que incluso habría vomitado en el lugar.

En una de las veces que la mucama fue a dejar más toallas, escuchó gritos desde el interior: “Ayuda, mi amiga se está ahogando”, gritaba la mujer que horas antes había llegado desde Villa Alemana. Al ingresar la funcionaria del recinto, Valentina estaba dentro del jacuzzi de 150 litros, por lo cual le comenzó a realizar los primeros auxilios, pero ya no había nada que hacer, Valentina ya estaba muerta.

Las dudas de la familia

La abogada Pérez Cruz asegura que existen versiones encontradas entre las personas que estaban esa noche. Según las dos personas que estaban esa mañana, ellos se acostaron 20 minutos a dormitar, momento en que Valentina se habría ahogado a eso de las 10.20 horas.

Una de las habitaciones del motel El Duende.

Unos 3,25 metros separan la cama del jacuzzi, lo que a juicio de la abogada los hace sospechar del hecho que ellos no se hayan dado cuenta de que la joven se estaba ahogando. Respecto a un posible consumo de drogas, la joven que la acompañaba le habría señalado a la madre de Valentina que no consumió, pero que ella sí: “Tía, yo a ella no la dejé consumir drogas. Nosotros sí nos tiramos algo”.

Junto con eso, la abogada asegura que la querella busca “descartar que existió consumo de drogas que ella haya consumido no voluntariamente, descartar la intervención de terceros. Quizás exista una situación donde estuvo premeditado que Valentina llegara allá para quizás poder abusar de ella producto de supuesta información que ella haya tenido en el desarrollo de esa misma junta”.

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