Los caminos dispares de Lavín y Matthei tras el conteo de votos del domingo: Él en modo constituyente; ella, presidencial

Él tiene pensado salir a hablar en la noche, insistir en un discurso de unidad -del país más que de la derecha- y hasta ir a paneles televisivos de análisis y debate. Ella, al parecer no, y tampoco despejaría el misterio de si está por el Apruebo o el Rechazo. Si gana la primera opción, él comenzará a instalar temas de debate constituyente y el próximo año apoyará a candidatos convencionales. Ella tiene como urgencia que la UDI no la saque de la primaria presidencial contra él, y tiene poco tiempo que -por ahora- no puede gastar en el debate constituyente 2021.




Hasta ahora, lo que cuentan en los equipos de los dos rivales UDI por la nominación presidencial oficialista 2021 es que encararán la noche del domingo y muchas de las que vengan después con acciones y libretos totalmente distintos, aunque al final apunten a lo mismo: llegar a la papeleta. Y de no cambiar los planes y expectativas que hay, eso se resume en que Joaquín Lavín privilegiará involucrarse en los prolegómenos de lo que se debatirá el próximo año en el órgano constituyente y jugarse para que sean electos candidatos al mismo que comulguen con sus -nuevas- ideas. Y que Evelyn Matthei pondrá todas sus fichas en levantar un programa de gobierno y evitar que los cálculos e intrigas en el partido del que alguna vez dijo que “no me quiere” la saque por secretaría de la primaria de Chile Vamos de julio.

En más de algo incidirá en esto que él esté por el Apruebo, mientras que ella no ha dicho -y que al parecer intentará seguir sin definir- por cual de las opciones está. Veamos.

La noche del domingo el alcalde de Las Condes no se va a guardar, ni aplicar mute o limitarse a un par de tweets. Sus leales anticipan que va a hablar en público, pero no sólo en despachos en directo o puntos de prensa. Lo interesante es que dan como muy probable que participe en algún o algunos paneles televisivos que digerirán el desenlace electoral y sus proyecciones. De ser así, sería salir de la “zona segura” de los matinales a la que le ha sacado punta hasta ahora, y que como recordarán ha llegado al epítome de aquel sketch con Francisco Vidal, Marcela Cubillos y Marco Enríquez-Ominami en que hacía el papel de kiosquero.

Este Lavín que así entraría a una arena más dura y expuesto a ser requerido por definiciones concretas, dicen, tiene pensando desgranar esa noche un mensaje de “unidad, pero no centrado en la unidad de la derecha, sino que en la unidad del país". Es decir, continuar y proyectar su mantra 2020 de “un gobierno de convivencia nacional”, que implica solo estar dispuesto a un tercer asalto a La Moneda si su sector le da carta para fichar -si le va bien- a gente fuera de la derecha.

¿Estará junto a Chile Vamos si cuaja el plan de un acto o puesta en escena el lunes 26 para borrar las reyertas entre partidarios del Apruebo y el Rechazo? “Si hubiera algo concreto”, contestan los suyos, creen que va “a participar en todos los gestos de unidad”. Pero no está zanjado todavía.

Pero primero, Lavín -al igual que la tajada más gruesa de la derecha- habrá de esperar qué clima político deriva del resultado del plebiscito, porque si hay desmanes u otros que se tomen la agenda, habrá que bajar marchas antes de entrar al debate de contenidos, que es lo que quiere hacer. En el escenario de un domingo revuelto, él se centrará primero en la condena a la violencia. Algo de ese tono parece haber anticipado anteayer lunes en Contigo en La Mañana en Chilevisión, parte de su rotativa de matinales televisivos: “Lo que pasó ayer fue terrible y no hay palabras para condenar la violencia”, “no debe haber matices, la violencia tenemos que condenarla todos, siempre, sin ningún matiz”, y "no solo las iglesias, que fue impactante, sino que los saqueos, las pymes, la gente que está detrás”.

Eso incluyó un mensaje a la derecha: “Lo digo porque a veces los rechazos que uno escucha de la violencia son oye, es que la violencia es mala porque favorece al rechazo; la violencia es mala porque es mala. Y voy a lo del alcalde Jadue: algunos de mi sector decían en el whatsapp miren, miren lo que le pasó al alcalde Jadue por ir a meterse ahí”.

Despejado eso, pasará cambios y seguirá en modo constituyente. Y ojo con las pistas, porque en ese mismo programa de anteayer dijo más, partiendo por dejar de negar su interés presidencial. Textual:

-¿Le siguen dando ganas de ser Presidente, alcalde, con la situación que está enfrentado Chile?

-Sé que ser Presidente es una moledora de carne. Hemos visto los reportajes de cómo se vivió en La Moneda el 18/O y todo lo que pasó. Yo dije que voy a tomar una decisión después del plebiscito, y así lo voy a hacer. Pero más que nunca creo, después de lo que pasó ayer, que el proyecto de un gobierno convivencia nacional, que se dedique a buscar acuerdos activamente en lo que Chile necesita, si no, esto va a terminar mal".

También sinceró que "creo en el proceso que partió ese día (18/O), pero creo sobre todo en el proceso que partió la semana siguiente a ese día, el 25/O, con esa manifestación masiva. Por eso estoy por el Apruebo, por eso creo en derechos sociales garantizados”. Lavín no ha definido todavía exactamente qué contenidos y en qué orden elegirá para abrir su discurso constituyente post 25/O, pero -dan por hecho hasta en la UDI- lo hará en clave campañera “ciudadana”.

En eso ya ha estado trabajando con otros alcaldes de derecha que están por el apruebo, como Felipe Alessandri (Santiago, RN), Rodrigo Delgado (Estación Central, UDI), Germán Codina (Puente Alto, RN). Quieren plasmar en un documento con propuestas sus ideas de que el Estado destine más recursos a regiones, de acabar con la inequidad territorial y más fondos a municipios no VIP, asegurar calidad de servicios públicos independiente de la comuna.

Y como todo el proceso constituyente dictarás las reglas del juego para el próximo período presidencial, Lavín -vuelven a confirmar los suyos- mantiene la idea de destinar parte de la campaña a la reelección alcaldicia a apoyar a que sean electos a los candidatos a convencionales que escogerá por afinidad constituyente (¿le suena eso de un “Parlamento para Lavín”, de la década del 2000?). En el papel, para hacer campaña con o a favor de ellos destinará esos 30 días antes del 11 de abril (día de la elección de alcaldes y convencionales) en que la ley le obliga a dejar temporalmente su cargo.

Matthei seguiría jugando al misterio entre “Apruebo” y “Rechazo”

Matthei tiene otros planes. Lo más probable es que esa noche entre a modo mute o al filo de eso: como ha evitado por todos los medios matricularse por el Apruebo o el Rechazo, el domingo la pregunta volverá a caer más de cajón que nunca. Por eso, dicen en su bando, sería “poco consecuente tratar de decir algo o entrar a ese debate el mismo día”. ¿Cuánto más querría ella mantener el suspenso? Dicen que ojalá no lo despeje nunca, pero eso habrá que verlo.

Si el domingo las cosas se revuelven en la calle, por ejemplo, la alcaldesa y ex ministra tendrá a mano -cree su gente- el recurso de decir que precisamente la violencia era una de sus razones para no mostrar sus cartas. Eso sí, no se restará en los días siguientes de recalcar que el país requiere de equidad para hacer cambios profundos, y que se necesita institucionalidad con respeto a la democracia.

¿Ir a algún acto “de unidad” de la derecha el 26? De momento no está contemplado y no creen que le sea útil.

Para Matthei la prioridad ahora es una sola, insisten en su círculo: la lucha presidencial contra Lavín. Eso lo determina que ella tenga menos tiempo, porque entre diciembre de este año y enero del próximo tendrá que definir si competirá a la municipal o a la presidencial; ya dijo que a las dos, no. Y por eso, insisten, su urgencia está más en levantar un prospecto de programa de gobierno en vez de enzarzarse y perder energías en el laberinto constituyente. Pero hay más.

Entre los partidarios y cercanos a ella creen lo siguiente: que Lavín y los suyos harán lo que puedan para que la UDI no los lleve a ambos a una primaria con el resto de Chile Vamos, y que solo deje a uno luego de sopesar números a favor del que más asegure un triunfo ante la oposición (al día de hoy eso es ganarle a Daniel Jadue, ya vendrán otros candidatos). En la mesa del partido, coincidentemente, algunos dudan que sea buen negocio llevarlos a los dos a esa justa, con el argumento que un tercer competidor de la primaria podría terminar imponiéndose ante la dispersión de votos gremialistas.

Por lo mismo anticipan, Matthei en algún momento concentrará su discurso -tal como ya lo ha dicho- en que dicha definición no debe ser entre cuatro paredes, ni en una encuesta, “ni en una cocina a lo Andrés Zaldívar” sino que en una primaria legal. Si en el camino hay temas constituyentes que confluyan a su campaña, no les hará el quite. ¿Apoyo a candidatos a convencionales, hacer campaña con ellos? Está por verse y no se cierra esa puerta, pero la urgencia es la presidencial, cierran estas versiones.

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