La catástrofe de la industria automotriz en la Venezuela de Maduro

Venezuela

La crisis que vive el país llanero abarca todas las áreas de la economía, incluyendo a las relacionadas con el sector automotor, segmento que por décadas fue uno de los más relevantes y que tenía en Venezuela a uno de los mercados más importantes de la región, tanto por ventas como por producción. Hoy ese escenario parece de varios siglos atrás.


Venezuela se ha tomado la agenda mediática en los últimos meses. El grave conflicto social que se vive en el país llanero ha generado una absoluta crisis interna, con el presidente Nicolás Maduro intentando defender un gobierno, que asumió en marzo de 2013, y que este año dejó de ser considerado legítimo por un sinnúmero de países.

Los problemas abarcan todas las áreas productivas de un Estado que, por riquezas naturales, debería ser una de las potencias regionales. Y entre los que vieron comprometido su funcionamiento destaca la industria automotriz, la misma que llegó a ser una de las importantes del subcontinente, solo superada por Brasil y Argentina, con diversas fábricas instaladas produciendo vehículos para la región y para otros continentes. En ese país, donde el combustible era más barato que el agua. Hoy, ese escenario es absolutamente opuesto, casi todos los fabricantes cerraron sus instalaciones y las ventas son prácticamente anecdóticas.

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Según reconoció en una entrevista concedida por Gabriel Briceño, presidente de la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Nueva Esparta (Adane) al diario El Universal, los años más importantes para la industria automotriz en Venezuela se vivieron entre 2006 y 2008, de hecho, en 2007 se anotó un récord en ventas con más de 400 mil vehículos, una cifra similar a la que se registró en Chile el año pasado. Luego comenzó una brusca caída, que dejó ventas por apenas 160 mil unidades entre 2010 y 2012.

Ahí comenzó lo peor para la industria, 3.572 autos nuevos vendidos en 2017 con una producción que no alcanzaba el 2% de su capacidad, lo que se reflejó en la construcción de apenas 1.774 unidades.

El año anterior las cifras son aún más lamentables. Tal como precisó el sitio La Guía del Motor, entre las seis ensambladoras que se mantenían funcionando en Venezuela, solo se produjeron 980 entre enero y noviembre (último registro oficial). De ese número, Iveco y MMC (Hyundai) sumaron cero, Chrysler (1) (Mack 13) Ford (216) y Toyota (750).

En cuanto a las matriculaciones, la Cámara Automotriz de Venezuela señaló que en los primeros 11 meses se vendieron 1.299 unidades, por lo que 2018 cerró con cerca de 1.500 vehículos vendidos, por lejos el número más bajo de Latinoamérica.

Adiós de los fabricantes en Venezuela

La crisis de la industria automotriz ha experimentado una serie de hitos en los últimos años. Por ejemplo, Ford Motor de Venezuela, había anunciado hace tres años la suspensión de sus actividades de producción de vehículos hasta abril de 2017. Pero la situación no mejoró y en diciembre pasado, su planta levantada en 1962 en Valencia, Carabobo -que no contaba con un cronograma de producción para 2019- llegó al límite, por lo que se le ofreció a los 915 trabajadores un paquete de retiro voluntario. El motivo de la drástica medida era simple: tenían una capacidad para ensamblar 17 mil vehículos por temporada, pero el año anterior solo salieron de fábrica 222 unidades.

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Producción de GM en Venezuela antes de que cerrara sus puertas en 2017, dejando a de 2.678 trabajadores sin empleo.

General Motors Venezolana (GMV) no soportó tanto tiempo y hace dos años, tras el embargo de la planta el 18 de abril de 2017 por autoridades judiciales, decidió poner fin a los problemas y cortó por de raíz, poniendo fin a una de las empresas más exitosos desde que se fundó en 1948. GMV tenía en Venezuela 2.678 trabajadores y su red de concesionarios alcanzaba las 79 instalaciones, el servicio más grande del país.

Tras la decisión, la compañía señaló en un comunicado que su decisión fue la consecuencia de “un embargo judicial totalmente ilegal” y que durante el procedimiento de la toma de sus instalaciones por autoridades públicas “otros artículos de la empresa, como vehículos, fueron sustraídos ilegalmente de sus instalaciones”.

La automotriz FCA Chrysler no escapó a la debacle y decidió abandonar Venezuela por una millonaria deuda del Estado, que alcanzaba los 200 millones de dólares y que comenzó con el control de cambio de divisas. A eso se sumó que la compañía perdió 60 millones de dólares por la caída en la producción de la planta ubicada en Valencia

Otras firmas que producían vehículos y que mantenían presencia en Venezuela eran Renault, Honda, Hyundai y Mitsubishi, y que debido a la crisis optaron por cesar sus actividades, completando un escenario catastrófico para la industria automotriz, y que es una de las aristas de la crisis que vive Venezuela.

Extendiendo la lista de fabricantes que debían abandonar Venezuela, en diciembre pasado Goodyear anunció el cese de las operaciones de su planta ubicada en Valencia, estado de Carabobo. La compañía norteamericana precisó que cumplió todas sus obligaciones con sus ex-empleados (sueldos, bonos, prestaciones sociales y otros beneficios), a lo que agregó el “pago adicional extraordinario” de 10 neumáticos para cada trabajador como parte de la indemnización.

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