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Cómo Irán se prepara para un conflicto interno y externo mientras crece temor a una escalada nuclear por parte de EE.UU.

El nombramiento de leales al régimen islámico de línea dura por parte del líder supremo, Mojtaba Jamenei, en los principales puestos de seguridad revela su disposición a mantener el país en pie de guerra, a la vez que en Washington crecen las señales de que la Casa Blanca estaría contemplando el uso de armas nucleares de corto alcance para forzar un desenlace al conflicto.

Adherente al régimen islámico alza una bandera en Teherán, Irán. Foto: Archivo ROUZBEH FOULADI / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Desde el inicio de la guerra con Estados Unios, hace casi seis meses, el líder supremo de Irán, el ayatola Mojtaba Jamenei, ofreció este mes -desde una ubicación desconocida- la visión más clara hasta ahora de su plan de gobierno. El hijo del asesinado ayatola Alí Jamenei habría designado a una serie de comandantes militares veteranos de línea dura en los principales cargos de seguridad de la República Islámica.

La reorganización indica que Jamenei planea mantener a la nación en pie de guerra, preparándose para un escalada tanto a nivel interno como externo, de acuerdo con analistas consultados The New York Times.

La apuesta es sostener una confrontación de manera indefinida con Estados Unidos y, al mismo tiempo, contener la disidencia interna entre la población iraní, que sufre las consecuencias de una economía desgastada desde diciembre del año pasado, ahora incrementada por las consecuencias de la guerra.

Manifestantes opositores al régimen islámico. Foto: Archivo RALF HIRSCHBERGER

Pero, en primer lugar, los nuevos jefes de seguridad deberán sortear un período de incertidumbre. Los enfrentamientos a gran escala han disminuido, pero ni Washington ni Teherán muestran disposición a ceder en las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz, y el plazo de 60 días para pactar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní expiró el lunes. El estancamiento mantiene a la región en un estado de inseguridad que podría derivar en una escalada en cualquier momento.

Esa incertidumbre tendría, además, consecuencias en Estados Unidos. Mientras Teherán se prepara para resistir una nueva embestida de la administración de Donald Trump, en Washington crece la inquietud por el desgaste del arsenal convencional norteamericano y -según información de Middle East Eye y de NBC News- por una nueva doctrina del Pentágono que otorga mayor peso a las armas nucleares tácticas.

La vieja guardia en el poder

Entre los nombramientos realizados por el ayatola Mojtaba Jamenei figura Mohsen Rezaei, quien dirigió el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica durante la guerra Irán-Irak y fue designado jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. A la vez, el clérigo y exjefe de la inteligencia iraní, Hossein Taeb, fue puesto al mando de la Basij, la red de fuerzas paramilitares que el régimen utiliza con frecuencia para reprimir protestas.

Al respecto, el experto en Irán del Centro de Política Internacional, Sina Toossi -consutado por el Times-, afirmó: “Yo diría que esto representa, ante todo, la impronta de Mojtaba Jamenei en la estructura de seguridad nacional de Irán”.

La mayoría de los designados pertenecen a una generación anterior de líderes que participaron en la revolución de 1979 y comandaron tropas durante la guerra contra Irak en la década de 1980, cuando el actual líder supremo cultivó estrechas relaciones con varios de ellos.

El líder supremo de Irán, el ayatola Mojtaba Jamenei. Foto: Archivo

Estos nombramientos sugieren que, tras las enormes vulnerabilidades expuestas por la guerra, Mojtaba sigue confiando más en la vieja guardia”, explicó el analista de Irán del centro de estudios DAWN, Omid Memarian.

Rezaei, en particular, ha impulsado históricamente objetivos militares maximalistas, e intentó sin éxito, durante la guerra con Irak, convencer a los líderes iraníes de prolongar el conflicto en lugar de aceptar un alto el fuego.

La reestructuración incluyó además un nuevo Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, un nuevo jefe del Cuerpo de Guardia Revolucionaria Islámica y un comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, cargo relevante por la importancia estratégica del estrecho de Ormuz.

El actual líder supremo, además, ha mostrado mayor disposición a iniciar un conflicto con Washington que su padre y predecesor, el ayatola Ali Jamenei -quien murió en la primera oleada de ataques estadounidenses e israelíes el 28 de febrero-, se mostraba cauteloso a la hora de negociar, pero moderado a la hora de enfrentarse militarmente a Estados Unidos.

Mojtaba Jamenei, en cambio, empleó un lenguaje beligerante al anunciar los nuevos nombramientos, instando a Rezaei a prepararse para “poderosas operaciones ofensivas contra el enemigo”.

Garantizar la seguridad

Lo anterior levantaría dudas en Irán sobre cómo poner fin a la guerra con Estados Unidos. Los moderados del gobierno, como el presidente Massoud Pezeshkian, sostienen que Irán debería aprovechar su control efectivo sobre el estrecho de Ormuz para alcanzar un acuerdo.

Los sectores más intransigentes, en cambio, buscan más concesiones y prefieren sostener una postura agresiva que disuada a Estados Unidos de lanzar nuevas intervenciones militares, y recuerdan que las dos últimas guerras iniciadas por Washington y Israel comenzaron mientras Teherán negociaba con la administración Trump.

El profesor de estudios israelíes en la Universidad de Teherán, Hadi Borhani, afirmó: “Los sectores más intransigentes ganaron un enorme terreno, argumentando -y la historia parece haberles dado la razón- que Occidente es fundamentalmente indigno de confianza”.

El presidente de la República Islámica de Irán, Massoud Pezeshkian. Foto: Archivo -

Los sectores más intransigentes también argumentarían, añadió el académico, que el único lenguaje que Occidente entiende es “la resistencia, la disuasión militar y hacer que cualquier intervención occidental en nuestra región sea prohibitivamente costosa”.

La mayoría de los designados, incluido Rezaei, respaldó la idea de retomar el efímero memorando de entendimiento firmado con la administración Trump en junio. Aunque insisten en que solo volverán a ese acuerdo si se aplica según la interpretación iraní de sus términos, en particular que Teherán mantenga el control del estrecho de Ormuz hasta un pacto definitivo.

“En el fondo, se trata de una especie de pragmatismo, un deseo de encontrar una solución”, declaró el experto en Irán de la Universidad Católica de Milán, Abdolrasool Divsallar. “Es un deseo de garantizar su seguridad”, agregó.

Una olla a presión interna

Sin embargo, la estrategia de Jamenei tendría implicaciones graves para los más de 90 millones de habitantes de Irán, que enfrentan una economía en caída libre y viven bajo el riesgo constante de un retorno a la guerra total. Las malas condiciones económicas alimentaron protestas a nivel nacional antes del conflicto, que las fuerzas de seguridad iraníes reprimieron con fuerza letal.

La sociedad iraní se asemeja cada vez más a una olla a presión que podría estallar con poca antelación”, dijo Memarian, el analista de DAWN. “Una estrategia de confrontación en el exterior resulta mucho más fácil de sostener si el liderazgo cree tener la capacidad de suprimir sus consecuencias políticas internas”.

Horca preparada para una ejecución pública en Irán. Foto: Archivo

Esa es una de las razones por las que el nombramiento de Taeb al frente de la Basij resulta significativo. Aliado cercano de Jamenei desde hace décadas, había acumulado poder como jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, cargo del que fue destituido en 2022 por el padre del actual líder supremo, luego de que el expresidente Mahmoud Ahmadinejad lo acusara de fabricar acusaciones contra opositores políticos.

Su regreso permititía preveer, según los expertos, un papel más amplio y severo de la Basij en la vigilancia y la represión ciudadana. “Mojtaba podría estar dispuesto a asumir riesgos al enfrentarse a Estados Unidos, riesgos que incluso su padre evitó en sus últimos años”, dijo Memarian. “La cuestión es si el sistema político iraní -y, más importante aún, la sociedad iraní- puede absorber las consecuencias de ese riesgo”.

EE.UU. barajaría armas nucleares

Mientras Teherán se prepara para resistir, en Washington la guerra también deja señales de desgaste. La excongresista estadounidense Marjorie Taylor Greene, exaliada cercana de Trump, afirmó que la administración discute el uso de armas nucleares contra Irán.

Están discutiendo el uso de armas nucleares contra Irán en reuniones estratégicas”, escribió Greene en X. “No estoy especulando, lo sé. Y es pura maldad”, agregó. Greene advirtió que una escalada podría desencadenar un “holocausto nuclear” a nivel global y afirmó que “Estados Unidos no es intocable”.

Greene acusó además a Washington de haber iniciado la guerra a partir de advertencias que Israel repitió durante años sobre el programa nuclear iraní. “Y ahora es nuestro gobierno el que está considerando reducir el umbral nuclear para usar armas nucleares contra Irán, a pesar de que Trump afirma haber ganado la guerra unas 40 veces y asegura que Estados Unidos controla el Estrecho de Ormuz”, añadió.

La advertencia se da en momentos en que el Ejército estadounidense enfrenta escasez de armamento. Reuters informó que las fuerzas de Estados Unidos habían utilizado “prácticamente todos” sus misiles de precisión de largo alcance durante la guerra, mientras el elevado gasto en interceptores Patriot y THAAD debilitó su capacidad operativa en otros frentes.

En paralelo, NBC News reveló que el Pentágono elabora una estrategia, supervisada por el subsecretario de Defensa para Asuntos de Política, Elbridge Colby, que otorgaría mayor protagonismo a las armas nucleares tácticas de corto alcance en conflictos regionales. “Consideramos que necesitamos opciones nucleares creíbles”, declaró un alto funcionario de defensa a la cadena estadounidense.

Colby ha defendido durante años ese tipo de ojivas, más pequeñas y de menor alcance que las estratégicas, por considerar que la doctrina nuclear actual carece de credibilidad al “depender casi exclusivamente de la amenaza de un ataque capaz de destruir toda la fuerza nuclear de un adversario”.

El cambio en el paradigma nuclear, pensado formalmente para escenarios con Rusia y China, reavivó los debates de la Guerra Fría sobre cómo disuadir conflictos sin bajar el umbral para usar armas nucleares. Un asesor del Congreso familiarizado con la propuesta la calificó ante NBC de “una gran falacia”, al considerar que se aleja de la postura declarada por Trump de fortalecer la disuasión nuclear del país.

Ningún arma nuclear ha sido utilizada en un conflicto desde que Estados Unidos lanzó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945. Ese antecedente histórico es, hasta ahora, el único precedente real del umbral que Washington podría estar dispuesto a cruzar.

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