Generación Trainspotting: récord de muertes por drogas

Imagen Trainspotting

Imagen de la película Trainspotting de 1996, filmada en Edimburgo, Escocia.

Las muertes en Escocia por consumo de drogas aumentaron un 27% el año pasado, superando a cualquier país de la Unión Europea y también a Inglaterra o Gales.




Trainspotting, el fenómeno literario de Irvine Welsh de 1993, contaba la historia de un grupo de amigos alcohólicos y adictos a la heroína que vivían en el barrio de Leith, al norte de Edimburgo, Escocia. Cuando han pasado 26 años del que también fue un éxito en el cine con la película homónima, el consumo de drogas sigue siendo un problema en el país, al punto que las muertes por este motivo han aumentado un 27% durante el año pasado, alcanzando un récord de 1.187 fallecimientos.

Esto coloca a Escocia por sobre la tasa de muertes por drogas que tiene Estados Unidos y por encima de cualquier otro país de la Unión Europea. Además, supera tres veces a Inglaterra o Gales. La cifra, divulgada por la entidad gubernamental The National Records of Scotland, se ha duplicado desde 2008, cuando se registraron 574 muertes.

Es la metadona el opioide sintético utilizado por el servicio de salud británico para ayudar a los adictos a la heroína, el que está detrás de un 86% de las muertes. Mientras que las benzodiacepinas, como el etizolam, que han invadido el mercado en Reino Unido en los últimos años, según señala The Guardian, han tenido una participación en el 57% de las muertes.

Las estadísticas señalan que un 72% de los fallecidos pertenecen a lo que se conoce como la "generación Trainspotting". Es decir, consumidores por mucho tiempo, en su mayoría hombres, mayores de 35 años. Se estima que hay 56 mil consumidores de drogas (opiáceos, opioide y / o benzodiacepinas) en Escocia, que tiene una población de 5,2 millones.

En diálogo con La Tercera, Austin Smith, del Foro de Drogas Escocés, que entrena a profesionales que tratan a consumidores de drogas y trabaja con asociaciones, señaló que en el norte de Europa el consumo es más prevalente que en el sur y que Escocia siempre ha tenido una historia de consumo de drogas tranquilizantes, especialmente el alcohol, por lo que es posible que exista un elemento cultural asociado a este problema. Aunque también advierte que existe un componente socio-económico: "Existe una inmensamente aparente y significativa correlación entre la pobreza y los problemas del consumo de drogas. Las estadísticas en las admisiones a los hospitales así lo muestran. Los cambios sociales y económicos de los 70, 80 y 90 resultaron en altos niveles de consumo de drogas. Hasta cierto punto esto es el legado de Margaret Thatcher (1979-1990) y los gobiernos siguientes que no hicieron nada para aliviar las vidas de las personas que se vieron afectadas por esos cambios, como las clases trabajadoras con y sin especialización que perdieron sus trabajos".

Heroína afgana

Smith señala que también existe un patrón generacional en el consumo de drogas. Por ejemplo, la heroína afgana llegó en grandes cantidades durante los 80 como resultado de la invasión soviética en 1979. Esto atrajo a algunas personas ya que no tenía la estigmatización de una "droga de perdedores" como el alcohol. Muchos consumidores jóvenes asociaban esto a sus padres y las generaciones más viejas que consumían alcohol en exceso. "El daño social ha sido inmenso y también de salud", advierte.

A juicio del experto la descriminalización de la posesión de drogas ayudaría a desestigmatizar a las personas que tienen problemas con las drogas. Sin embargo, no tendría un impacto en las muertes relacionadas a las drogas a menos que fuera acompañado con una inversión en el tratamiento, haya una mejora en la calidad del tratamiento para alcanzar los estándares internacionales de la OMS. También un aumento en las oportunidades laborales y mayor inversión para vivienda y educación.

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