Por Fernando FuentesLas dudas que plantea la partida de la vocera de la Casa Blanca a tres meses de las elecciones de mitad de mandato
La salida de Karoline Leavitt abre interrogantes sobre quién comunicará los mensajes de Donald Trump a medida que su índice de aprobación cae a mínimos históricos, según una encuesta de YouGov.

Un día después de que Donald Trump anunciara la renuncia de Karoline Leavitt, han surgido dudas sobre quién la reemplazará como secretaria de prensa de la Casa Blanca. Mientras algunos funcionarios estadounidenses se han mostrado sorprendidos de que la portavoz deje el cargo sin que aún se sepa el nombre de su reemplazante, otros se cuestionan el impacto de esta partida a menos de tres meses de las elecciones de mitad de mandato.
Trump anunció el miércoles que Leavitt dejará su cargo “a finales de mes” para dedicarse a su familia. “Nuestra maravillosa secretaria de prensa de la Casa Blanca, y una de mis colaboradoras de mayor confianza, Karoline Leavitt, dejará su cargo a fin de mes para poder pasar más tiempo con sus hermosos hijos pequeños y su familia”, afirmó el mandatario en su red Truth Social.
El inquilino de la Casa Blanca agregó que Leavitt pasará a ser ahora una de sus “principales asesoras externas y una voz influyente dentro del Partido Republicano”.

Leavitt, quien acaba de tener a su segundo hijo, manifestó en redes sociales que la decisión era “agridulce”, y afirmó sentirse “increíblemente agradecida” con el mandatario. En mayo, la portavoz anunció el nacimiento de su hija Viviana, apenas unos días después de retrasar su licencia por maternidad tras un presunto intento de asesinato contra Trump durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en abril.
En el cargo desde el 20 de enero de 2025, la 36º secretaria de prensa de la Casa Blanca, de 28 años, se convirtió en la persona más joven en ser vocera de un presidente estadounidense, un cargo de alta exposición pública. Sirvió en el puesto durante más tiempo bajo la administración Trump que cualquier otro portavoz, con la excepción de Sarah Huckabee Sanders.
Trump afirmó apoyar la decisión de Leavitt, aunque algunos argumentan que llega en un momento crucial para el presidente, con las elecciones de mitad de mandato programadas para el 3 de noviembre de 2026.
Históricamente, el partido del presidente suele perder escaños en las elecciones de mitad de mandato, y los bajos índices de aprobación de Trump podrían representar un desafío para los republicanos en noviembre.
El índice de aprobación neto de Donald Trump ha caído a -27, un nuevo mínimo histórico, según el seguimiento de encuestas de YouGov realizado por The Economist.
Su partida también ha generado interrogantes sobre quién la reemplazará como secretaria de prensa de la Casa Blanca y asumirá la crucial tarea de comunicar el mensaje de la administración en el período previo a las elecciones de mitad de mandato.
Al respecto, un funcionario de la Casa Blanca declaró a The Independent que la Casa Blanca no tiene intención de nombrar un sustituto para Leavitt cuando deje su cargo como secretaria de prensa a finales de este mes, dejando así el atril más visible de la política estadounidense sin un ocupante permanente a menos de tres meses de los comicios.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato para comentar las deliberaciones internas sobre personal, dijo que la Casa Blanca continuará ofreciendo a los periodistas sesiones informativas de altos funcionarios de la administración, como el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario del Tesoro Scott Bessent, quienes se turnaron en la sala de prensa durante la licencia por maternidad de Leavitt.
Según The Independent, la falta de un sustituto inmediato para Leavitt se debe en parte a la repentina decisión de dimitir, pero también a su cercanía con el presidente, ya que ha dedicado casi toda su vida adulta a trabajar para él, comenzando como becaria en la Casa Blanca durante su primer mandato.
Dejar el puesto vacante, incluso temporalmente, sería una decisión inusual, destaca el diario británico. Todas las administraciones de la era moderna se han apresurado a nombrar al menos a un secretario de prensa interino, en parte porque el cargo conlleva responsabilidades que van más allá de la conferencia de prensa televisada: coordinar con los departamentos de comunicación de las agencias, acompañar al presidente en sus viajes al extranjero y servir como punto de contacto formal para la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
Posibles sucesores
En cuanto a quién podría asumir el cargo algún día, Anna Kelly, la subsecretaria de prensa principal, es la funcionaria de mayor rango en el departamento de prensa después de Leavitt y ha representado cada vez más a la administración en televisión y radio, particularmente en política exterior.
Pero el presidente, de manera notable, pasó por alto a Kelly, una veterana estratega de comunicaciones republicana, cuando Leavitt se ausentó temporalmente a principios de este año, apuntó el medio.
Otros posibles sucesores cuyos nombres han sonado en mercados de predicción y redes sociales incluyen al fallido candidato a la alcaldía de Los Angeles y exfigura controvertida de la televisión, Spencer Pratt; la exabogada de Trump, Alina Habba; el comentarista conservador de CNN, Scott Jennings; la expresentadora de noticias y fallida candidata política en Arizona, Kari Lake; y la podcaster Katie Miller, quien fue secretaria de prensa del entonces vicepresidente Mike Pence durante un tiempo en el primer mandato de Trump.

Un informe del New York Post también sugirió que el puesto de secretario de prensa podría ser ocupado por Stephen Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca; Matthew Boyle, veterano jefe de la corresponsalía de Breitbart News; o Taylor Budowich, exjefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca.
De esos tres, una fuente le dijo a The Independent que Budowich, quien dejó la administración para ocupar un puesto en el sector privado el año pasado, sería visto como alguien con la suficiente soltura para desenvolverse ante las cámaras y que cuenta con la confianza tanto del presidente como de la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles. Sin embargo, la fuente advirtió que es poco probable que el presidente elija a un hombre como su principal portavoz.
En medio de estas conjeturas, el exportavoz de Trump, Mike Dubke, dijo el miércoles estar “muy sorprendido” de que Karoline Leavitt deje su cargo sin que se haya nombrado a un sustituto. “Me sorprende mucho, porque generalmente, cuando hay una transición de un secretario de prensa a otro, hay alguien esperando entre bastidores, o tal vez un adjunto que pueda intervenir, o ... y vimos durante el tiempo que estuvo de licencia por maternidad que había un elenco rotativo de personas que venían a hacer las conferencias de prensa”, dijo Dubke en “The Arena” de CNN, en comentarios que fueron destacados por Mediaite.
“Mucho más que una portavoz”
“¿El próximo secretario de prensa de Trump mentirá mejor que los cinco anteriores?”, se preguntó el columnista de The Guardian, Robert Mackey, en alusión a Sean Spicer, Sarah Huckabee Sanders, Stephanie Grisham, Kayleigh McEnany y la propia Karoline Leavitt. “Un breve repaso a su mandato, y al de sus predecesores, deja claro que el presidente más fabulador de la historia de Estados Unidos valora una cualidad por encima de todas las demás en las mujeres y los hombres que hablan en su nombre: la disposición a decir mentiras escandalosas”, afirmó.
Para graficarlo, Mackey escribió: “Leavitt inició su mandato con una mentira descarada en su primera conferencia de prensa, al afirmar que la administración de Joe Biden había planeado usar 50 millones de dólares de los contribuyentes para enviar preservativos a Gaza. Ese mismo día, The Guardian informó que los registros de USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) contradecían directamente dicha afirmación”.

Stephen Collinson, analista de CNN, explicó las razones de por qué podría ser imposible para Trump reemplazar a su última portavoz. “La salida de una secretaria de prensa podría parecerle una nimiedad al presidente. Sin embargo, la renuncia de Karoline Leavitt, anunciada el miércoles, representa una importante pérdida personal y política. El vacío que dejará pondrá de relieve su papel fundamental como miembro clave del equipo de asesores del presidente”, escribió.
A su juicio, Leavitt “es mucho más que una portavoz. Comprende la mentalidad de Trump. Ha sido una figura clave en su ataque, durante su segundo mandato, contra las instituciones de rendición de cuentas de Washington, en este caso, la prensa de la capital. Al igual que su jefe, rompió con los esquemas de su cargo. Y con su implacable acoso a los periodistas, ha puesto al descubierto las fisuras del periodismo tradicional en la era de las redes sociales”.
“Así que quizás ni siquiera necesite otro secretario de prensa”, plantea Collinson. “Le resultará difícil reemplazar la combinación de habilidades de Leavitt. Habla el discurso de MAGA con más fluidez ante las cámaras que nadie, salvo el presidente. Sus conferencias de prensa no son tanto intentos de explicar políticas o de transmitir mensajes cifrados a líderes extranjeros, sino más bien demostraciones de la rebeldía propia de Trump”, asegura. “Los seguidores del presidente adoran a Leavitt”, añade.
Y concluye: “A menos que el presidente elija a un sustituto que ya forme parte de su círculo íntimo, el sucesor de Leavitt podría carecer de la autenticidad que la convirtió en una voz autorizada dentro de la administración. La mayoría de las Casas Blancas preparan a uno o más subsecretarios de prensa para el puesto principal, lo que suele desgastar a los titulares en pocos años. La falta de un plan de sucesión visible para Leavitt alimentará las especulaciones de que Trump podría asumir él mismo toda la tarea”.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE

















