Por Fernando FuentesVenezuela registra dos de los 10 terremotos más mortíferos en América Latina
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en el último siglo, solo siete terremotos de magnitud 6 o superior han ocurrido en las inmediaciones de los más recientes.

Venezuela continuó este fin de semana la búsqueda de sobrevivientes del doble terremoto de magnitud 7.2 y 7.5 registrado el pasado miércoles, con un mayor despliegue de maquinaria pesada para remover escombros de edificios derrumbados y con la llegada de más grupos de rescatistas de otras naciones.
Pero, de acuerdo al último balance ofrecido por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, el sábado, el panorama era sombrío. Hasta ese día se registraban 1.719 personas fallecidas por el desastre, así como al menos 5.000 heridos y más 15 mil damnificados. En tanto, hasta el domingo, el número de personas reportadas como desaparecidas se ubicaba en 49.932, de acuerdo con los registros disponibles en la plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela.
Como si ello no fuera suficiente, Rodríguez dijo que hasta el sábado se habían contabilizado 432 réplicas.

Tal sismicidad está lejos de ser anormal. El norte de Venezuela se encuentra en un límite de placas de deslizamiento horizontal entre la placa del Caribe y la placa sudamericana. El deslizamiento horizontal significa que las dos placas se mueven lateralmente una con respecto a la otra, en lugar de que una se hunda y la otra se eleve. Sin embargo, este tipo de límites aún pueden generar terremotos potentes.
En Venezuela, específicamente, estos sismos se deben a la falla de San Sebastián (que discurre cerca de Caracas, frente a la costa), la falla de El Pilar (que atraviesa el noreste de Venezuela) y la falla de Boconó (que recorre los Andes venezolanos). Ninguna de estas fallas se desliza de forma continua; en cambio, acumula tensión con el tiempo y luego se rompe repentinamente.
¿Con qué frecuencia ocurren terremotos en Venezuela? Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en el último siglo, solo siete terremotos de magnitud 6 o superior han ocurrido en las inmediaciones de los más recientes.
Entre ellos se incluye el doblete de 2025, que se produjo al oeste-noroeste de los sismos más recientes.
Se registraron terremotos individuales de magnitud 6 o superior en 2009, 1989 y 1975. El más devastador ocurrió en julio de 1967. Fue un sismo de magnitud 6.6 que causó la muerte de 240 personas.
En total, según el USGS, desde 1900 se han producido cinco terremotos de magnitud 7 o superior en el norte de Venezuela o cerca de la costa.

Pero antes de 1900, Venezuela registra dos de los 10 terremotos más mortíferos ocurridos en América Latina.
El terremoto más catastrófico en ese país, que ocupa el sexto lugar entre los que tienen más víctimas fatales en la región, ocurrió el 26 de marzo, alrededor de las 16:37, a lo largo del sistema de fallas de Boconó. Causó la muerte de unas 26.000 personas.
Fue tan significativo que creó un nuevo lago. Varios ríos cambiaron su curso en el valle de Caracas, inundándolo con aguas turbias. La destrucción fue tan generalizada que la Gazeta de Caracas sugirió establecer una nueva capital en la ciudad de Catia.
Este devastador terremoto se produjo durante la Guerra de Independencia de Venezuela entre las fuerzas realistas españolas y la república. El desastre paralizó la capital republicana como centro administrativo y logístico, e interrumpió la coordinación militar en momentos cruciales, otorgando a los realistas la ventaja durante un breve período y acelerando el colapso del ya frágil Estado revolucionario.
El clero realista también interpretó el terremoto como un castigo divino por la rebelión de los republicanos contra España, pero Simón Bolívar, quien lideraba la revuelta, rechazó esa interpretación en un ejemplo temprano de razonamiento político secular.
Pero ya antes de 1812 el país había sentido el azote de la naturaleza. El terremoto de 1797 -que ocupa el noveno lugar entre los más mortíferos en la región- dejó un número de víctimas mortales de 16.000. El geógrafo y naturalista alemán Barón Alexander von Humboldt documentó este terremoto que destruyó la ciudad de Cumaná y sus alrededores. Testigos reportaron fuertes ruidos subterráneos y olor a azufre antes del sismo, y un catálogo de terremotos anteriores de 1855 describió: “Llamas que emergieron de la tierra, seguidas de un ruido subterráneo como burbujeo, y luego (seguido de) temblores” cerca de la bahía de Cariago.

Según los archivos históricos, el terremoto de Sucre, en 1853, que azotó la ciudad costera de Cumaná con una magnitud de entre 6.9 y 7.5, provocó que el mar se retirara rápidamente de la bahía de Puerto Sucre y regresara con un tsunami de 15 metros. Si bien la información histórica sobre el evento es escasa, el terremoto y el tsunami causaron una alta mortalidad y un declive demográfico, lo que permitió a Venezuela afianzar su control político sobre la región.
Cúcuta, ciudad fronteriza de Colombia, formó parte de Venezuela en el pasado. Sin embargo, el terremoto de Cúcuta de 1875 trascendió por completo las fronteras nacionales. La grave destrucción se extendió por ambos países debido a que el epicentro se ubicó en la zona fronteriza.
El 18 de mayo de 1875, aproximadamente a las 11:15 a.m., el devastador terremoto sacudió la ciudad fronteriza con una magnitud de entre 6.75 y 7.5 en la escala de Richter. Sacudió violentamente la ciudad y sus alrededores durante aproximadamente 55 segundos.
Las bases de datos históricas oficiales registran al menos 1.000 víctimas mortales confirmadas, aunque las estimaciones generales para ambos países suelen oscilar entre 10.000 y 16.000 fallecidos en total.
En tanto, un devastador terremoto de magnitud 7.0 sacudió Mérida el 28 de abril de 1894. Los registros históricos oficiales estiman entre 319 y 350 víctimas mortales directas. La redacción del periódico El Lápiz se derrumbó bajo los temblores. Su emblemático redactor, Tulio Febres Cordero, sobrevivió milagrosamente. En la zona del epicentro, el sismo provocó grandes fisuras, deformaciones del terreno y la expulsión de lodo, petróleo y gas.
Después del de 1812, el terremoto de 1900 se produjo a lo largo del mismo límite de placas y dañó gravemente edificios en Caracas y regiones cercanas, y sigue siendo uno de los sismos mejor documentados por instrumentos en el país.
También conocido como el terremoto de San Narciso, tuvo su epicentro en la ciudad de Miranda. Ocurrió el 29 de octubre de 1900 y tuvo una magnitud de momento estimada de 7.6 a 7.7. Según datos de observaciones de ingeniería geológica y de suelos, dejó 140 muertos y más de 50 heridos. Se registraron más de 250 réplicas en los meses posteriores. Se observaron numerosas grietas de gran tamaño, algunas de hasta 300 metros de longitud.

El 21 de agosto de 2018, un terremoto de magnitud 7.3 sacudió el estado costero venezolano de Sucre. El sismo tuvo una profundidad relativamente mayor, a 123,2 km bajo la superficie, lo que amortiguó significativamente su impacto. En ese momento, se consideró el terremoto más fuerte desde el de Miranda en 1900. El balance oficial es de 5 fallecidos y 122 heridos.
Sismos con más muertos
El terremoto de Haití de 2010, de magnitud 7.0, es considerado el desastre natural más mortífero de Latinoamérica, con un saldo de 316.000 personas fallecidas, de acuerdo con los Centros Nacionales de Información Ambiental (NCEI) y la Base de Datos de Terremotos Significativos del Servicio Mundial de Datos Geofísicos.
Este terremoto fue particularmente devastador porque azotó la densamente poblada capital, Puerto Príncipe, que carecía de infraestructura sólida y edificios diseñados para resistir fuertes sismos. Las malas prácticas de construcción, los edificios de hormigón y la falta de servicios para responder al desastre contribuyeron al elevado número de víctimas mortales.
El terremoto provocó pérdidas estimadas en 8 mil millones de dólares, casi el 120% del PIB del país en 2009.
A pesar de tener una magnitud menor que otros terremotos de esta lista, el de Haití de 2010 fue el segundo más mortífero de la historia, solo superado por el terremoto de la provincia de Shaanxi en China en 1556, que dejó un estimado de 830.000 muertos.
A continuación del de Haití, aparece el terremoto de 1868, que afectó tanto a Ecuador como a Colombia, dejando un saldo de 70 mil fallecidos.
Comenzando con un terremoto de menor intensidad en la madrugada del 15 de agosto y culminando con un temblor de magnitud 7.7 a la mañana siguiente, esta serie de terremotos destruyó varias ciudades en Ecuador y Colombia.
En un libro publicado ese año que documentaba el desastre, una comisión gubernamental escribió que la ciudad de Ibarra estaba dormida cuando el terremoto ocurrió a la 1:15 a.m. El libro afirmaba: “En menos de tres segundos, Ibarra se convirtió en un gran y lúgubre cementerio. Casi toda su población quedó sepultada bajo las ruinas de sus propias habitaciones”.
El tercer terremoto más mortífero en la región sucedió en Perú, en 1970. Con una magnitud de 7.9, dejó 66.794 muertos.
En el cuarto lugar como más mortífero en la región está el de 1797 en Ecuador, con un saldo de 40.000 muertos.
En el quinto lugar se ubica el terremoto de 1939 en Chile, que registró 30 mil fallecidos.
En el séptimo lugar está el sismo de Arica, en 1868, que provocó la muerte de 25.000 personas. En aquella época, la ciudad pertenecía a Perú.
En octava posición está el terremoto de 1976 en Guatemala, con 23 mil fallecidos. Y la décima ubicación es para el sismo de 1861 en Argentina, que se saldó con 14 mil víctimas fatales.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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