Por Juan Pablo AndrewsAmenazas de muerte y ofertas para “hacer un trabajo” por un millón de pesos: las declaraciones clave en el secuestro del empresario Jorge Vera
José Salazar fue quien ofició como chofer en el plagio del comerciante ferretero el 21 de abril. Dijo que la oferta fue "para trasladar a un enfermo". Por su lado, Nino Meza, el dueño del taller donde llevaron a Vera, reconoció a los policías que mantenía amistad con integrantes del Tren de Aragua.

Según José Rafael Salazar Torres (31), uno de los venezolanos detenidos por el secuestro del empresario Jorge Vera (84), su participación en el delito fue circunstancial y bajo amenaza.
El 21 de abril, a eso de las 18.15, Vera, empresario del mundo ferretero y aficionado a la hípica, fue abordado por tres vehículos en Ricardo Morales 2960, cuando se aprestaba a llegar a su domicilio. Ese fue el inicio de un secuestro que se extendió por ocho días -uno de los más largos en la historia del país- y que fue ejecutado por el Tren de Aragua.
Salazar, quien hoy se encuentra en prisión preventiva, dijo a los policías que no tenía conocimiento de que estaba realizando un secuestro. Su rol, como expresó a los investigadores, fue el de manejar uno de los vehículos donde trasladaron a Vera desde San Miguel a un taller ubicado en Cerro Navia.
Torres dijo que un sujeto apodado “El Sopero”, de la misma nacionalidad, fue quien le ofreció un trabajo para “trasladar a un enfermo”.
“Producto de mi actividad de comerciante, hace ocho meses aproximadamente a través de Marketplace conocí un venezolano que vendía un automóvil marca Chevrolet, modelo corsa. En relación a este persona no recuerdo su nombre en Facebook, pero como era venezolano comencé a tener una interacción con él y me señaló que le decían ‘El Sopero’, porque durante los fines de semana se dedicaba a vender sopa detrás del Cementerio General de la comuna de Recoleta. Bajo este contexto lo conocí porque cuando andaba cerca del cementerio pasaba a comprarle sopa“, se lee en el inicio de su declaración.
“En relación a los hechos que se investigan, el 21 de abril a las 10.00 horas aproximadamente me contactó a través de WhatsApp ‘El Sopero’, quien me preguntó si tenía un auto disponible para realizar un trabajo como conductor, ofreciéndome un pago de $1.000.000, a lo cual le respondí que sí y le solicité información del trabajo, a lo que ‘El Sopero’ me indicó que era para trasladar a un enfermo y que nos teníamos que juntar a las 16:00 horas aproximadamente en la comuna de Quinta Normal, pero que él me contactaría mas tarde", agregó.

Ese día, a eso de las 17.00 “El Sopero” le envió una ubicación a la cual Vera fue en su auto. El imputado entrega detalles de cómo se fue configurando el día de los hechos: “Cuando llegué al lugar vi un automóvil marca Subaru, color azul ocupado por tres personas que no conozco, pero el conductor me indicó que me pusiera detrás de él, por lo que nos movimos por unas calles y llegamos a una casa donde una mujer le pasó una mochila a unos de los ocupantes del Subaru. Luego transitamos por otras calles y una autopista, manteniéndome atrás del Subaru. Fue así que luego de unos 30 a 40 minutos, uno de los ocupantes del Subaru se baja con una pistola y corre hacia una camioneta marca Ford de color azul, donde a la fuerza bajan a una persona de edad. Al ver lo que ocurrió intenté escapar, pero el tipo de la pistola me apuntó y me pidió que lo siguiera”.
Según él, no fue la única vez que lo amenazaron con un arma. “Avanzamos como tres a cuatro cuadras y la Subaru se detuvo, se bajó uno de sus ocupantes, me apuntó con una pistola y me señaló que si no obedecía me mataría. Fue en ese instante que alguien abrió la puerta del pasajero de mi vehículo y se subió en compañía de un caballero de edad, mientras que en el asiento del conductor se subió la persona que me amenazó anteriormente y me dijo que continuáramos la marcha”, testificó ante los investigadores.
Su relato continúa así: “Esta persona era extranjera y su acento era de venezolano, estaba con su rostro tapado. Él era quien recibía indicaciones a través de un teléfono celular y me pidió transitar por distintas calles, ingresando así a la Autopista Central y luego a otra autopista llegando a la comuna de Cerro Navia, donde existía un taller mecánico, al cual ingresé de frente”.
Fue en ese taller donde Vera pasó los primeros días del secuestro: “En el taller había como tres a cuatro personas. Como me estaban amenazado con una pistola, esperé a que bajaran al caballero. En ese momento se me acercó el tipo que me dio las instrucciones para llegar al taller y me dice que si hablo de lo ocurrido me mandaría a matar y que lo mismo le sucedería a mi familia”.
“Toda esta situación me dejó afectado y asustado, sobre todo porque el hecho salió en las noticias y ahí me enteré que se trataba de un secuestro, por lo que saqué una imágenes con mi celular a las noticias. Así también me contacté con ‘El Sopero’ a quien le reclamé por meterme en este lío y él me dijo que si contaba algo me mataría“, aseguró.

El dueño del taller
El taller al que llegó Vera pertenece a Nino Meza González, imputado chileno también detenido y que, según él mismo reconoció, mantenía amistad con integrantes del Tren de Aragua hace cuatro meses. En su taller tenía una pieza donde dejaron al empresario.
En sus palabras, dijo que un sujeto de nombre Franco y apodado “El Compa” le venía indicando hace dos semanas que “iba a hacer un trabajo con sus amigos”.
“Consistía en traer a una persona a mi taller, para mantenerlo ahí por unos días, a lo que le dije que no me quería meter en problemas, ya que estaba mi familia cerca y el delito era muy grave”, dijo el sujeto que se describió como pintor y desabollador.
“El día 21 de abril a eso de las 19:00 horas aproximadamente, mientras me encontraba en el frontis de mi taller mecánico con el trabajador de nombre Gabriel, apodado ‘El Chamo’ y Felipe Retamales, llegó al lugar un vehículo tipo Suv marca Dongfeng, que ingresó rápidamente al interior de mi taller, con tres personas”, explicó.
Luego, detalló: “En el mismo instante, logré ver que se bajan dos hombres más, quienes no pude observar con mayores detalles sus características físicas y las vestimentas, ya que bajaron de forma abrupta a un hombre, que se veía viejo, como adulto mayor, con cabello blanco, de tez blanca. No recuerdo más caracterices de él ya que lo bajaron sumamente rápido y lo ingresaron a la pieza que tengo en mi taller, donde pernocta Felipe Retamales”.
Meza dijo que al ver la situación quedó “en shock”. En el transcurso de esa noche fueron llegando otros sujetos al taller, también extranjeros, entre ellos una mujer.
En un momento, uno de los delincuentes -Meza no dice quién- le hizo una petición: “Me llamó y me dijo que entrara a la habitación, que me encapuchara el rostro con una toalla y me pasó una pistola, ordenándome que le pegara al adulto en su cabeza o me iba a matar”.
El imputado obedeció. “Ingresé a la habitación y le di un golpe al adulto mayor tal y como me lo ordenaron, ya que temía por mi vida. Después del golpe, esta persona sangró en su cabeza y este sujeto le tomó una fotografía”.
“Después de esto, salí rápidamente de mi taller, sumamente afectado y con miedo, por lo que me subí a mi vehículo y me fui directamente a mi casa”, agregó.
El 22 de abril dijo que no fue al taller “por miedo”. El jueves 23 sí fue, pero ya no había nadie: “Cuando ingresé a mi taller, fui a la pieza y logré observar que ya no había nadie en el lugar. La cama estaba tendida y había unas frazadas dobladas en los pies. En ese momento sentí un relajo ya que sabía que se habían llevado a la persona adulta mayor”.
Vera fue encontrado seis días después en un sitio eriazo de Colina.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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