Deportado: “No soy un peligro para la sociedad”

Extranjero esposado previo a subir al avión con destino a Colombia.

Edwin Caicedo fue expulsado por tener antecedentes por hurto en Colombia y visa vencida en Chile.


Edwin Caicedo (42) fue uno de los 51 ciudadanos colombianos expulsados de Chile el jueves recién pasado. Un grupo que tiene en común haber salido del país esposado, en un avión de la Fach y en compañía de un importante contingente de la PDI. Del total, 32 se encontraban en cárceles nacionales y salieron por resolución judicial, mientras que los 19 restantes fueron deportados por vía administrativa, tras el análisis de los antecedentes penales y su situación migratoria irregular.

En este último grupo está Caicedo. quien fue condenado en Colombia por el delito de hurto calificado, con una pena de 32 meses de prisión. En conversación con La Tercera, cuestionó la decisión del gobierno y explicó que nunca pisó una cárcel por este hecho, al haber pagado una fianza.
A 72 horas de su deportación y ya en tierras cafeteras, el expulsado acusó injusticia en su contra, al asegurar que durante los 10 años que permaneció en Chile nunca había cometido un delito.

“En Colombia robé en una tienda. Pero pagué y quedé limpio de todo. Tengo mis antecedentes colombianos limpios. Incluso, cuando entré a Chile lo hice de forma legal, con mis papeles de antecedentes en mano. No entiendo por qué me sacaron. No soy un peligro para la sociedad”, explicó.

Por intermedio de un papel, los efectivos de la PDI habían citado a Edwin a presentarse a las 16.00 del miércoles pasado en las oficinas del organismo, en calle Eleuterio Ramírez, en Santiago Centro. Sin embargo, los funcionarios se adelantaron a la hora y llegaron a buscarlo cerca del mediodía. Él llegaba de la feria con su esposa y su suegra cuando fue aprehendido. Según indicó en su relato, en ese momento no se le advirtió de la expulsión, de lo que se enteraría en las instalaciones de Policía Internacional. “No me dejaron ni siquiera despedirme de mi familia. Incluso me quitaron el teléfono y me mantuvieron incomunicado en todo momento”, indicó.

Según señaló Caicedo, acá en Chile dejó a su madre, hermana y sobrinos, todos colombianos con situación migratoria regular. Junto a ellos, su pareja Desiré, chilena, quien ha liderado la lucha por su regreso.

“Mi familia va a pelear hasta lo último. Los tengo a todos en Chile y documentados. No entiendo por qué me hicieron esto. Yo allí no cometí ningún delito, solo me dediqué a trabajar”, dijo.
Con relación a su situación migratoria, indicó que entró a Chile en calidad de turista, aunque su intención siempre fue permanecer en el país. A su llegada pidió refugio, pero se la rechazaron. Luego pidió residencia temporal, algo que sí obtuvo. Sin embargo, el problema en uno de los pagos migratorios, dice, le impidió continuar con el proceso.

Pese a perder la posibilidad de trabajar formalmente, enfatizó que siempre sus alternativas de subsistencia en Chile fueron laborales. “Trabajé en Lo Valledor descargando alcachofas, después vendí en Estación Central mote con huesillo y churros con manjar. Ni siquiera tengo una multa por no usar la tarjeta bip! No respetaron mis derechos humanos”, dijo.

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